Sostenibilidad
Empresarial y su Abordaje Legal
Business sustainability
and its Legal Approach
Wladimir
García Castro
wgarciac@ucab.edu.ve
Resumen
La sostenibilidad empresarial y la
formalización legal están íntimamente ligadas. Al revisar

detalladamente los
Objetivos de Desarrollo Sostenible, queda claro el hecho de que las empresas
tienen un rol fundamental para el cumplimiento de las mismas. Para que una
entidad pueda considerarse sostenible, debe garantizar rentabilidad, tener
compromiso social para con sus áreas de afectación y claridad en cuanto a su
impacto ambiental. Un emprendimiento informal, solo suma empleos que se
encuentran en posición de riesgo, afectando a los grupos socialmente más
vulnerables. La presente investigación documental y de campo tiene como
objetivo identificar las razones por las que los emprendedores no formalizan
sus proyectos, lo que indudablemente genera efectos importantes en materia
económica, social y política. Dentro de las principales conclusiones, se
verifica que los emprendedores no se formalizan por la complejidad que conlleva
diseñar emprendimientos que cumplan con las características mínimas necesarias
que les permita ser longevas y escalables, así como por los retos que
representa interactuar con entes reguladores con procesos que pueden inhibir su
registro, sumado a la ausencia de beneficios que permitan captar recursos una
vez formalizadas.
Palabras
claves: emprendimiento, legal, sostenibilidad
Summary
Business sustainability and legal
formalization are closely linked. When reviewing the Sustainable Development
Goals detailled, it is clear companies have a fundamental role in their
fulfillment. For an entity to be considered sustainable, it must guarantee
profitability, have a social commitment to its affected areas, and clarity
regarding its environmental impact. An informal enterprise only adds jobs that
are at risk, affecting the most socially vulnerable groups. The present
documentary and field research aims to identify reasons why entrepreneurs do
not formalize their projects, which undoubtedly generates important effects in
economic, social and political matters. Among the main conclusions, it is
verified that entrepreneurs are not formalized due to complexity involved in
designing ventures that meet the minimum necessary characteristics allow them
to be long-lived and scalable, as well as the challenges of interacting with
regulatory entities with processes that they can inhibit their registration,
added to the absence of benefits that allow them to receive resources once they
are formalized.
Keywords:
entrepreneurship, legal, sustainability
Introducción
Citado por Páez (2018, pág. 2), el Secretario
General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Carlos Somovía,
considera que “en la actualidad el bien más escaso es el trabajo formal”. Dicha
afirmación está respaldada en los análisis llevados a cabo por dicha
institución, donde se logra visualizar que más del 50% de la población
económicamente activa carece de un trabajo formal que cuide su seguridad
social, y respete demás beneficios laborales.
Ante la referida situación, desde una perspectiva utópica, el
emprendimiento se vuelve un elemento importante, en aras de poder generar
puestos de trabajo reales y de calidad; no obstante a ello, la preocupación de
los países se centra en proyectos que son ejecutados al margen del cumplimiento
legal, dado que algunos casos terminan incrementando los niveles de
informalidad, inhibiendo la posibilidad de mantener negocios sostenibles. Ante
esta situación, la problemática planteada nos lleva a preguntarnos sobre las
razones por la que los emprendedores no formalizan sus proyectos y se mantienen
en la clandestinidad económica.
En aras de poder abordar la problemática, el objetivo
principal de la presente investigación se centra en identificar las razones por
las que los emprendedores no formalizan sus proyectos. Para ello, mencionaremos
las principales obligaciones (antes, durante y como protección de los
principales elementos del proyecto) que deben afrontar los empresarios en pro
de formalizarse y detallaremos las distintas ventajas e inconvenientes una vez
cumplidos los compromisos legales, tributarios y laborales de cumplimiento
general.
A fin de poder abordar dichos objetivos, se realizó una
investigación de carácter documental, en función a la información disponible en
materia de emprendimiento e innovación y sobre la base de experiencias
enfocadas a determinar los retos de formalizarse empresarialmente desde una
perspectiva sostenible, así como encuesta con preguntas abiertas y cerradas a
treinta y nueve 39 profesionales de las ciencias sociales con inclinaciones a
emprender, durante el mes de agosto de 2020.
Abordaje inicial
De acuerdo Formichella y Massigoge (2004, pág. 5 y 6), “El fenómeno
emprendimiento puede definirse, como el desarrollo de un proyecto que persigue
un determinado fin económico, político o social, entre otros, y que posee
ciertas características, principalmente que tiene una cuota de incertidumbre y
de innovación”. El emprendimiento debe cumplir con cuatro elementos
primordiales; debe ser rentable, socialmente diseñado, ambientalmente
comprometido e innovador. Esto, plenamente cumple con las dimensiones de
sostenibilidad, previstas por los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) (2020).
A esto debe sumársele el componente tecnológico, considerando que los
emprendimientos longevos deben estar siempre preparados para contingentes y
adversidades. Esto se ve reforzado, considerando lo citado por Gil y Barcellos (2011, pág. 2), cuando aseveran que
la rentabilidad, la atención a lo social y la evaluación de los efectos en el
medio ambiente, son la mejor representación de lo que debe ser llevado a cabo
por las empresas en aras de ser sostenibles.
La combinación de todo esto, permite alcanzar la necesaria
escalabilidad que deben tener los negocios, en el entendido de que los mismos
deben trascender, para con ello poder subsistir en entornos cambiantes y
dinámicos.
De acuerdo con las Naciones Unidas, a través de las ODS,
también referido por Gil y Bacellos (ob. cit.) la sostenibilidad se considera
como la satisfacción de las necesidades actuales sin comprometes la capacidad
de las generaciones futuras de satisfacer las suyas, garantizando el equilibrio
entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar social,
atendiendo la auto suficiencia, equidad, justicia económica, capacidad de
carga, diversidad y la huella ecológica.
De acuerdo con la ODS, para lograr la esperada sostenibilidad
empresarial, se debe considerar que el emprendimiento debe: perseguir el fin de
la pobreza; apuntar al indicador de hambre cero; propiciar salud y bienestar;
cuidar la debida igualdad de género; diseñar
y ofrecer puestos de trabajo decente que busque crecimiento económico;
industrializar las jurisdicciones donde hacen vida de forma innovadora; reducir
las desigualdades; colaborar en la creación de ciudades y comunidades
sostenibles y dar condiciones para que exista una producción y consumo
responsable.
De acuerdo a éstos objetivos, sumado al debido cuido del
medio ambiente, nos encontramos ante la real posibilidad de generar desarrollo.
En cuanto a esto, el 93% de los encuestados conoce la existencia de los ODS y
coinciden en un 98% que la sostenibilidad requiere empresas rentables,
socialmente comprometidas e interesadas en el medio ambiente.
Siguiendo con esa línea, el 91% afirma que los
emprendimientos deben perseguir el fin de la pobreza; apuntar al indicador de
hambre cero; propiciar salud y bienestar; cuidar la debida igualdad de género;
diseñar y ofrecer puestos de trabajo decente que busque crecimiento económico;
industrializar las jurisdicciones donde hacen vida de forma innovadora; reducir
las desigualdades; colaborar en la creación de ciudades y comunidades
sostenibles y dar condiciones para que exista una producción y consumo
responsable.
Uno de los grandes riesgos del emprendimiento es la
informalización sistemática de los negocios. Esto es un daño colateral con
distintos efectos para la economía de cualquier nación, la cual ha sido
identificada plenamente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Para
dicho organismo (2017, pág. 1) “La formalización es
el proceso que llevan a cabo las empresas para incorporarse a la economía
formal”. De acuerdo al informe, esta
presenta diversas dimensiones, detalladas de la siguiente forma:
a)
Registro y concesión de licencias por parte de las autoridades
nacionales, provinciales y municipales;
b)
Acceso a la seguridad social para el propietario de la empresa
y sus empleados;
c)
Cumplimiento del ordenamiento jurídico vigente, entre otras cosas
en materia de impuestos, cotizaciones a la seguridad social y legislación
laboral.
Para Páez (2018, pág. 3) “más del 50% de la
Población Económicamente Activa desempeña sus actividades laborales en lo que
se denomina como economía informal. En algunos países de la región este
porcentaje se incrementa de manera sustancial. En ese sentido un estudio
reciente que realizó el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) afirma” El
trabajo informal comprende entre la mitad y las tres cuartas partes del empleo
en Latinoamérica”. Esto da un indicador tangible y alarmante acerca de la forma
como se mantienen las economías de la región. Esto incide directamente en el
Producto Interno Bruto (PIB), en el pago de obligaciones de carácter tributario
y en la generación de trabajo decente.
De acuerdo con Velásquez, J.; Larrañaga, G. y Sarmiento, A. (2016, pág. 84) la informalidad se da por “(…) diversos
factores dentro de los que se cuentan: temor al fracaso que se arraiga en ellos
por diversos factores, falta de actitud al momento de crearlas, temor a
explorar nuevos escenarios saliendo de la zona de confort, falta de visión
empresarial, falta de preparación académica necesaria, falta de capacidad para organizar,
dirigir y administrar una empresa y quizás la más importante, falta de recursos
económicos necesarios para fomentar el emprendimiento empresarial”. Estos
elementos son casi en su totalidad imputables al emprendedor; no obstante, en
muchas ocasiones, la formalización se produce por la poca proactividad de los
gobiernos, en fomentar espacios de creación de empresas de forma rápida y
segura. Para García, hablando específicamente del caso registrado en el
Municipio Caroní, del Estado Bolívar, en Venezuela (2017, pág.
94)
“Los procesos administrativos y legales desincentivan la formalización de
negocios. Siendo así, el negocio informal mantiene una tendencia de crecimiento
(…). Las condiciones y requisitos para la formalización de negocios colidan con
las mejores prácticas mundiales, por lo que se alienta a la no constitución de
empresas.”. Siendo así, todo indica que puede existir una multiplicidad de
elementos que inhiben la formalización de los emprendimientos.
Ante una pregunta asociada a las razones por las cuales los
emprendedores no formalizan sus negocios, el 22% considera que se da por las
complicaciones gubernamentales para llevar cabo los procesos, el 15% por falta
de conocimiento, el 10% por falta de recursos, el 5% por falta de confianza en
el emprendimiento, el 2% por falta de visión de largo plazo. El resto de los
encuestados consideran que los negocios no se formalizan por la sumatoria de
todos los retos y riesgos asociados, los que además de los mencionados,
incluyen la: propensión a incumplir con la normativa y el temor a ser visible
en el mercado.
Paradójicamente, Arruñada (2010, pág. 11) considera que los
políticos y burócratas ven la formalización de los emprendimientos como un
mecanismo para capturar rentas de carácter tributario, obviando la utilidad del
registro como un servicios útil para las propias empresas y la Administración
Pública. Este punto de vista es extremadamente interesante, dado que
efectivamente a través de dicha información, los gobiernos pueden tener una
clara potencialidad interna del país desde la visión empresarial, lo que
indudablemente coadyuvaría la generación de riqueza para la nación. De forma
resumida considera que:
Las reformas de simplificación no deben contentarse con reducir los costes
de tramitar la formalización de las empresas, sino que deben aumentar sus
beneficios o, al menos, preocuparse por el valor de la información que
los registros públicos proporcionan a sus usuarios, tanto privados como
públicos. El motivo es doble. Por un lado, al aumentar el valor que otorgan los
jueces a la información del registro mercantil, dicha información será más útil
para la contratación empresarial y, por tanto, para los usuarios privados. Por
otro lado, al ser más fiable, el registro será útil para los usuarios públicos
en las demás ramas de la Administración. Podrá así asumir con garantía tareas
de control que venían desarrollando los registros administrativos, y que sólo
gracias a esa eficacia adicional podrán mantenerse unificadas desde el punto de
vista del usuario, sin que la falta de control dé pie a que se reintroduzcan
trámites y se recreen registros administrativos independientes. (p. 223)
Sin duda alguna, esta
es una visión más amplia que la promovida por los distintos indicadores
mundiales que buscan determinar las facilidades de constitución de empresas en
las distintas jurisdicciones, tal como es el caso del Doing Business del Banco Mundial.
Los beneficios de la formalización
son múltiples; indudablemente, muchos no pueden ser visualizados con facilidad al
inicio; no obstante, su existencia está clara en un panorama de razonable
normalidad económica, política y social. Uno de los principales, es la certeza
de poder obtener financiamiento bancario, lo que históricamente da la
posibilidad de escalar. Para García (2017, pág. 90) “la banca debe ser
protagonista por medio de los productos que esté dispuesta a ofrecer, mientras
que los gremios empresariales y profesionales proporcionan herramientas
técnicas a los interesados”. El 100% de los encuestados coinciden en que los
negocios deben ser formalizados; no obstante, ante la pregunta abierta sobre
las razones por las qua iniciaría un proyecto de emprendimiento, manteniéndose
en la informalidad, las respuestas dejaron la puerta disponible para manejarlo
como una opción con el objetivo de no ser víctimas de actos de corrupción
gubernamental, como plan piloto (pruebas del emprendimiento, aprendizaje en
cuanto al proyecto y evaluación del contexto), por necesidad económica, para
evitar tramites complejos, falta de conocimiento, para no pagar impuestos,
entre otras razones.
De igual forma, la posibilidad razonablemente factible de
obtener recursos a través del mercado de capitales, es un elemento que debe ser
incorporado en el proceso de diseño de cualquier plan de negocios, que persiga
crecimiento sostenible. De acuerdo con Dunn (2019, pág. 8) “En diversos
estudios y foros internacionales, se ha hablado mucho de la importancia de las
pymes dentro de las economías de los países. Son una importante fuente de
empleo, constituyen la mayoría de las empresas en funcionamiento y tienen un
considerable impacto en las cifras del empleo de hasta más del 60% del PIB en
algunos casos.” Esto está en completa sintonía con lo antes expuesto, por lo
que es fundamental que los gobiernos tengan especial atención ha dicho estrato
económico, comprendiendo que el principal reto de estas empresas, es la
obtención de recursos frescos que les permitan ejecutar sus planes de negocio
de forma coherente y consistente.
En dicha línea, Dunn muestra los grandes cuatro grupos de
mecanismos (los mercados alternativos, los regímenes simplificados, los
vehículos de propósito especial y mecanismos de garantías y los Fintech) para la obtención de recursos a
través del mercado de capitales para pymes. Destaca a los mercados alternativos
(de primera generación) y los regímenes simplificados (segunda generación),
quienes son instrumentos que buscan la simplificación de trámites, partiendo de
la hipótesis de que los costos y la
burocracia son la razón principal por la cual las empresas de menor
porte no pueden acceder al mercado de valores, facilitándoles los trámites y
reduciendo sus costos de inscripción y emisión.
En cuanto a los vehículos de propósito especial (VPE) y los
mecanismos de garantías a través de Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) o
similares (tercera generación), logran reducir riesgos y aumentar los volúmenes
de inversión, por lo que estimulan la “demanda” por valores emitidos por pymes
y, en consecuencia, también estimulan a que se las busquen activamente para que
se acerquen al mercado de valores. Es decir, atraen a los inversionistas para
que inviertan en empresas de menor porte, incrementando la “demanda de pymes”.
Por último y no menos importante, desarrolla en su análisis a
los mecanismos de Fintech,
reconocidos como instrumentos de financiamientos muy efectivos (cuarta
generación), que rápidamente están demostrando un alto grado de seguridad
uniendo justamente a la oferta y la demanda que los mecanismos de generaciones
previas, vienen buscando. Destaca que el Fintech
está apenas recientemente regulado, por lo que debe elevarse el nivel de
atención a los detalles asociados.
Por otro lado, la formalidad tiende puentes para la sana
interacción con clientes y proveedores, quienes requieren de avales legales que
permitan crear un clima de confianza, dando indicios de corresponsabilidad, en
caso de que algunos de los elementos de cualquier negociación no terminen de
acuerdo al pronóstico inicial.
Desde la perspectiva legal y tributaria, la formalización
garantiza la minimización de riesgos asociados al cumplimiento de obligaciones
gubernamentales que puedan ocasionar eventuales contingencias que se conviertan
en recursos que deberán ser destinados para el pago de multas, penalidades e
intereses, que bajo condiciones normales pudiesen utilizarse para el
fortalecimiento del proyecto de emprendimiento y no como sanción por obviar un
elemento de cumplimiento formalmente regulado.
Para la OIT (2017, pág. 1) “El objetivo último
de las iniciativas de formalización empresarial es crear más y mejores empleos,
reducir la pobreza y abordar la marginalización de quienes son especialmente
vulnerables a los déficits más graves en materia de trabajo decente en la
economía informal, incluyendo, aunque no únicamente, a las mujeres, los
jóvenes, los migrantes, las personas mayores, los pueblos indígenas y tribales,
las personas que viven con el VIH o que están afectadas por el VIH o el sida y
las personas con discapacidad”.
De igual forma, el informe reconoce que la formalización
guarda una estrecha correlación con un entorno empresarial propicio, el
crecimiento económico y la mejora de las condiciones de trabajo, incrementando
los ingresos fiscales necesarios para satisfacer el gasto público.
Afirman en su análisis, que mientras se propicien condiciones
para la formalización, se mitiga la competencia desleal que representan las
empresas informales, quienes tienen menos costos y gastos y por ende pueden establecer
precios por debajo de los determinados por empresas formales.
Es importante los comentarios que proporcionan en cuanto a
los beneficios relacionados con el emprendimiento formal, en materia de financiación,
servicios y tecnologías de desarrollo empresarial, la posibilidad de participar
en licitaciones públicas o actuar en calidad de proveedoras o minoristas de
empresas más grandes. Para la OTI, las medidas para la formalización de las
empresas tienen por fin:
a)
Reducir
los obstáculos que impiden su entrada
b)
Incentivar
la formalización
c)
Aumentar
la productividad
d)
Facilitar
el diálogo
e)
Fortalecer
la aplicación y el cumplimiento de la legalidad
En líneas
generales, considerando las apreciaciones de Sánchez (2012, pág. 6), “Para las empresas,
la sostenibilidad se presenta como una oportunidad de cambio y transición hacia
una nueva forma de hacer negocios, pero también hacia nuevas formas de convivir
con una sociedad y el medio que la rodea”. Para llegar a esto, la formalización
es fundamental, dado que a través de esta vía se logra alcanzar metas asociadas
directamente a la sostenibilidad. El 95% de los encuestados considera que
efectivamente existen beneficios en la formalización de los negocios. Además de
esto, los encuestados en un 66% coinciden en que un negocio informal no puede
ser sostenibles en los términos de los ODS, lo que muestra la correlación entre
la importancia de las empresas y la aplicación de los objetivos previstos por
las Naciones Unidas.
Antes del proyecto
Al momento de iniciar el proceso de
creación de un proyecto de emprendimiento (plan de negocios), es fundamental
analizar detalladamente el tipo de actividad que se llevará a cabo y la
propuesta de valor allí contenida. Tener una aproximación clara del Producto
Mínimo Viable dará un nivel de certeza razonable de los objetivos del proyecto.
Un emprendimiento puede ir dirigido a fines sociales,
económicos, ambientales e incluso los denominados interempresas (trabajadores
bajo relación de dependencia deseosos de dar aportes tangibles en las
organizaciones donde laboran), por lo que este primer análisis no puede ser
para nada superficial, dado que terminará convirtiéndose en el elemento que
proporcionará cohesión a lo que a posteriori será ejecutado.
Una vez identificado este primer elemento, debe ser evaluado
la figura jurídica aplicable. Dependiendo de la jurisdicción donde se ubique el
emprendimiento, los proyectos de corte social y/o ambiental, normalmente son
ejecutados bajo la figura de sociedades civiles y fundaciones sin fines de
lucro. En este punto, es claro que los miembros estén plenamente conscientes de
que como fundadores no recibirán ningún tipo de beneficio económico por las
actividades que realicen y que su labor debe estar concentrada en generar y
administrar la mayor cantidad de recursos, en pro al objetivo inicialmente
planteado.
Bajo algunos escenarios, este tipo de organizaciones gozan de
ciertas dispensas de carácter legal y tributario. Es importante, que los futuros
emprendedores consideren las distintas obligaciones que deberán cumplir, dado
que el desconocimiento de la norma no avalará prácticas incorrectas, por más
altruista que sean los proyectos. Hay que destacar que un proyecto de emprendimiento
social o ambiental no está exento del hecho de ser rentable, dado que los
beneficios que otorgaran, deben estar fuertemente sustentados en un plan de
negocios coherente. Muchos de estos proyectos tienen un alto contenido
orientado a la investigación y al desarrollo, por lo que el manejo financiero
no es tema débil en la materialización del proyecto.
Por otro lado, los emprendimiento de carácter económico
normalmente deben ser formalizados bajo estructuras jurídicas abiertas o
cerradas, dependiendo de la cantidad de socios que se involucraran en la
entidad y/o la posibilidad de recibir recursos por parte de terceros
interesados en invertir en proyectos incipientes. Este es un elemento que debe
ser plenamente identificado en el plan de negocios.
Dependiendo de cada jurisdicción, podrá conseguir figuras
tales como: sociedades anónimas, de responsabilidad limitada, firmas
personales, etc. De igual forma, es clave que los emprendedores conozcan en
detalle lo que persigan y dejen redactados documentos constitutivos que
traduzcan la realidad de su proyecto. Tomar como referencia los documentos de
grandes empresas ya establecidas, se
convierte en un craso error, dado que no se logra traducir la realidad de cada
proyecto.
Por último y no menos importante, nos conseguimos a los
emprendedores internos. En este punto puede que desde la perspectiva legal todo
sea más sencillo (dado que lo más importante es la idoneidad para llevar a cabo
una tarea, bajo subordinación y remuneración); no obstante, si debe existir claridad
de la posibilidad de generar invenciones que puedan ser patentables. Es
entendido que son realizadas bajo relación de dependencia, pero también es real
el hecho de que deben ser debidamente valoradas en lo legal y en lo económico.
Con otra visión, es importante resaltar lo comentado por
Formichella y Massigoge (2004, pág. 26), cuando afirman “que
la relación entre desempleo y emprendimiento es ambigua. Por una parte, al
existir desempleo disminuye el costo de oportunidad de encarar un
emprendimiento. En este caso el aumento del desempleo guía el inicio de
actividades independientes porque ha bajado el costo de oportunidad de estar
empleado en una empresa”. Esta visión
pretende plasmar el hecho de que a mayor desempleo, mayor posibilidad de
emprender. Ciertamente, análisis de este tipo han plasmado esta tesis con
fuerza; no obstante, el emprendimiento tampoco es una tarea que se ajusta a
todos los perfiles, por lo que el emprendimiento interno es el terreno perfecto
para profesionales altamente capacitados y motivados en lograr objetivos
organizacionales bajo el paraguas de una entidad ya constituida y en marcha.
Dependiendo de cada caso habrá más o menos obligaciones de
carácter legal. Entre las principales podemos mencionar las relacionadas con
temas de carácter tributario, laboral, de seguridad en el ambiente de trabajo y
cualquier otra que este directamente asociado a la actividad que se llevará a
cabo. Es importante contar con un alto nivel de asesoría, dado que los errores
en materia de cumplimiento, habitualmente se resuelven con dinero (multas,
penalidades e intereses).
Durante el proyecto
Una vez constituido el proyecto de
emprendimiento, empiezan a correr los tiempos para cumplir con innumerables
obligaciones contables, legales, tributarias, laborales y de seguridad. Debe
hacerse un mapeo efectivo de cada una de ellas. Las principales están asociadas
a los tributos relacionados con la seguridad social de los trabajadores, con el
impuesto a la renta, el impuesto a las ventas, obligaciones con alcaldías, y
demás temas que van surgiendo en cada jurisdicción. Algunas jurisdicciones han
tendido a simplificar sus obligaciones de carácter legal, mientas que otras
propician mayor complejidad y abundancia, lo que se traduce en riesgos para el
emprendedor. Para García (2017, pág. 307), el emprendedor debe
dar especial valor a la información financiera, operatividad del proyecto,
mercado, a la tecnología y al talento humano. Todos estos son elementos claves
para el éxito o fracaso gerencial y empresarial.
En función a esto, García sugiere una matriz en torno a la
estructura tradicional de los estados financieros, donde se puedan identificar
riesgos tributarios y legales, quienes variarán dependiendo de la jurisdicción,
tributos y acciones asociadas, los planes de acción y por último su incidencia
en las finanzas corporativas y sus indicadores de gestión.
Es fundamental que el emprendedor comprenda la dinámica de
los tributos que afectarán a la entidad patrimonialmente (impuestos directos) y
los que afectan el exclusivamente el flujo de caja de la entidad (impuestos
indirectos), dado que esa forma, podrá dar lectura más eficiente sobre los
efectos de cada uno.
Normalmente, las jurisdicciones crean obligaciones legales y
tributarias para cada nivel geopolítico (Nación, Estados [provincias], Municipios [ayuntamientos]), por lo que es clave obtener el
nivel de asesoría apropiado para poder obtener en primera instancia la
permisología apropiada, y en segunda instancia el cumplimiento sistemático de
pagos asociados a dichos permisos.
Dependiendo del emprendimiento, pudiesen generarse
obligaciones adicionales, como es el caso de los sectores alimentación, salud,
educación, telecomunicaciones, entre otros. En muchos de estos casos, las
jurisdicciones se dan a la tarea de solicitar el cumplimiento de requisitos
adicionales, considerando el impacto que dichos negocios pudiesen tener en sus
áreas de afectación, por lo que se vuelve fundamental el debido estudio de cada
caso. Entre las obligaciones más comunes podemos citar:
a)
Licencias
de carácter laboral
b)
Licencias
de actividad económica
c)
Permisos
asociados a la seguridad en el medio ambiente laboral
d)
Tributos
a las ventas
e)
Tributos
a la renta
f)
Tributos
al patrimonio
g)
Tributos
a transacciones bancarias
h)
Tributos
a las actividades económicas, publicidad, inmuebles y vehículos
i)
Obligaciones
asociadas a la seguridad social de los trabajadores
j)
Obligaciones
específicas a la realización de actividades reguladas
Para cada caso,
dependiendo de la jurisdicción, habrá más o menos entidades antes las cuales
deberán realizarse los trámites, así como la frecuencia de los mismos. La
recomendación principal se centra en el hecho de que estas actividades deben
ser realizadas por terceros y no directamente por el emprendedor, considerando
que la ejecución del plan de negocios requiere de la atención del diseñador del
mismo en los aspectos operativos neurálgicos.
Como protección del
proyecto
Como parte del proceso planificación
y puesta en marcha de proyectos de emprendimiento, pueden surgir algunos
elementos que deban ser legalmente protegidos. Todas las inventivas formaran
parte de la propiedad intelectual de la organización. Normalmente, las
jurisdicciones cuentan con organismos legales que evalúan y registran todos los
elementos concernientes a la propiedad industrial y a los derechos de autor.
Dichas normativas, se encuentran amparadas en convenios
internacionales suscritos por las naciones. De forma general, podemos citar de
seguido, solo algunos ejemplos: Convenio que Establece la Organización Mundial
de Propiedad Intelectual; Convenio de París para la Protección de la Propiedad
Industrial; Acuerdo Sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad
Intelectual; Acuerdo de Viena (Elementos Figurativos de las Marcas); Arreglo de
Niza (Productos y Servicios para el Registro de las Marcas); Arreglo de Locarno
para los Dibujos y Modelos Industriales; Convenio de Berna para la Protección
de las Obras Literarias y Artísticas; Tratado de la OMPI sobre Derecho de
Autor; Tratado de Marrakech y el Arreglo de Estrasburgo relativo a la
clasificación Internacional de Patentes.
De acuerdo con Levy y Perdomo (2017), el registro de
propiedad industrial y derechos de autor demuestra lo valores y principios de
libertad individual en la presente sociedad del Conocimiento. Todo esto termina
amalgamado a través del Índice Internacional de Derechos de Propiedad, donde
son evaluados diez (10) factores agrupados en tres componentes: Entorno Legal y
Político, Derechos de Propiedad Física y Derechos de Propiedad Intelectual, que
permiten ver la situación de cada jurisdicción suscrita al índice. En la medida
de que hay más inventiva, hay más probabilidades de dar soluciones o problemas
sencillo y complejos que aquejan a cada jurisdicción y que incluso pueden ser
replicables en otros países con realidades análogas.
En función a ello, se considera que propiedad intelectual es toda creación de la mente humana, sean
invenciones, obras literárias, obras artísticas, símbolos, nombres, imágenes o
diseños utilizados en el comercio; clasificada en dos categorías: propiedad
industrial y derecho de autor. La primera incluye: patentes, modelos de
utilidad, marcas, diseños industriales e indicaciones geográficas de origen;
mientras que la segunda incluye: obras literarias (novelas, poemas y obras de
teatro), películas, obras musicales, obras artísticas (dibujos, pinturas,
fotografías y esculturas), y diseños arquitectónicos.
Conclusiones
Es importante destacar que más del
90% de los encuestados conoce de las ODS, y además entiende de la importancia
de su aplicación en aras de tener emprendimientos sostenibles. De igual forma,
también coinciden en el hecho de que la formalidad es el camino apropiado con
el fin de fortalecer los aspectos financieros de los proyectos y apuntar a su
escalabilidad; no obstante a ello, ante la pregunta abierta sobre las razones
para no formalizarse, muestran las preocupaciones asociadas a la constitución
de entidades de acuerdo a la normativa legal de sus jurisdicciones.
En función a los objetivos
planteados, de seguido identificamos las razones por las que los emprendedores
no formalizan sus proyectos:
a)
Los encuestados no muestran desconocimiento de los elementos de la
sostenibilidad empresarial, no ignorando el hecho de que encontrarse
formalmente constituidos, les permitiría obtener diversos beneficios; no
obstante, aún lo ven como un elemento adicional que no necesariamente está
previsto en el plan al momento de diseñar el emprendimiento.
b)
Altos costos asociados a la constitución de empresas formalmente.
c)
Trabas y retos impuestos por los entes gubernamentales, que desalientan
la formalización.
d)
Deseos de tener negocios que sean inadvertidos a entes
regulatorios.
e)
Poca o nula visión empresarial de largo plazo, lo que muestra que
no se crean emprendimientos basados en planes de negocio que muestren métricas
de mediano y largo plazo.
f)
Falta de confianza en cuanto al emprendimiento que se inicia, por
lo que son propensos a iniciar el proyecto en la informalidad, con el fin de
probar la factibilidad. Esto demuestra debilidades en el diseño del plan de
negocio.
g)
Complejidad de procesos tendientes a construir emprendimientos
desde todas sus fases, con recursos y conocimientos limitados.
h)
Necesidad de realizar actividades que generen recursos familiares
de forma rápida, en el entendido del fuerte impacto del desempleo en la región.
i)
Pocos medios para obtener créditos bancarios que permitan percibir
recursos que puedan ser invertidos en el emprendimiento.
j)
Alta complejidad en el mercado de valores.
Tal como lo
describe la OIT, la formalización de los emprendimientos permite la posibilidad
de expandirse en el mercado, provee de seguridad social y de recursos para la
nación, da pie para aumentar la productividad a través de la modernización
empresarial, la formación técnica y el acceso a servicios de financiación y de
desarrollo empresarial y da cimientos al diálogo claro entre empleadores,
empleados y entes públicos o privados que promuevan el trabajo justo y decente.
Todos estos elementos deben ser socializados por los gobiernos, a fin de que
los emprendedores entiendan la importancia de crear negocios formales.
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