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Opinión



viernes, 21 de julio de 2017

Interrupción

Interrupción 

Aguas arriba

El término de moda hoy en día es el anglo "disrupt". Su traducción pudiese estar orientado a interrumpir algo o a
alguien de una actividad en proceso;  no obstante, en el contexto empresarial puede ser un o muchos eventos internos o externos, advertidos o inadvertidos que cambian una secuencia de sucesos para bien o para mal.

Si el mercado está interrumpiendo las actividades de un negocio, la razón puede ser el desfase tecnológico o la falta de innovación de la entidad que usted se encuentra liderando vehementemente.

Si la interrupción viene desde adentro, es quizás porque la gerencia la visualizo con anticipación y ha preferido derrumbar los cimientos a fin de volver a construir algo mejor y por sobre todo, más adaptado a los tiempos actuales del negocio. Esto último es altamente complicado en estos tiempos tan turbulentos e impredecibles.

Aguas en el medio 

Evidentemente, no es una tarea sencilla, dado que implica "sesos" en lo que se está haciendo, por lo que fundamentalmente debe existir una filosofía organizacional muy definida y un evidente, formal y bien elaborado plan estratégico. Todo esto se puede llevar a cabo si y sólo si hay claridad en la cultura del personal a afrontar nuevos esquemas en tiempos de incertidumbre, o sencillamente, como parte del natural crecimiento de entidades y colaboradores.

Esto pareciese que es algo calzado para los emprendimientos latinoamericanos (considerando las circunstancias), pero lo cierto es que esta ola viene de los países desarrollados, quienes siguen dando pistas que indican que la investigación y el desarrollo son áreas neurálgicas y no excentricidades corporativas. Obviamente, seguimos viendo personas que miran hacia otro lado (cosa válida, pero no ideal).

Aguas abajo 

La pregunta será visualizar esto en un contexto con recursos escasos (como el que nos encontramos en esta parte del mundo). La respuesta es clara; todo CEO, junto con los accionistas deben precisar el concepto de que la organización se desplazará desde el punto A, hasta el punto B (ideal), con el movimiento de todos los elementos necesarios para lograrlo, y eso no se puede delegar, se debe hacer de forma advertida y sincronizada.

Misión a cumplir: permita que el "disrupt" venga desde adentro y no que la competencia, los clientes, proveedores, colaboradores o entes regulatorios, sean quienes los pongan de rodillas. Si viene desde afuera, debe prepararse para lo peor. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/



miércoles, 12 de julio de 2017

Latinoamérica y su bono demográfico

Aguas arriba

Hace ya un rato, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) junto con los
organismos internacionales de igual renombre Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), presentaron su informe de “Perspectivas económicas de América Latina 2017. Juventud, competencias y emprendimiento”, donde se da especial atención al bono demográfico y su incidencia en una región que alberga una importante cantidad de ciudadanos con edades comprendidas en los 15 y 29 años de edad, lo que se traduce en un total de aproximadamente 163 millones de jóvenes con necesidades muy particulares de cara al futuro, lo que representa nada y nada menos que el 25% de la población latinoamericana.

Definitivamente, existe una alta desigualdad de este lado del mundo. Al analizar los datos observamos que el crecimiento del PIB consolidado de la región es prácticamente inexistente y que el ideal es en promedio por encima del 3%. Esto demuestra que se está aún muy lejos de la meta. Lo más alarmante es que el 64% de estos jóvenes viven en hogares pobres o vulnerables, con serias deficiencias para recibir servicio públicos de calidad, casi nulo acceso al ahorro y apenas posibilidades para poder mejorar sus condiciones a lo largo de su vida.

Aguas en el medio

Cambiar esta situación requiere del concurso simultáneo de muchas variables. Empleos de calidad, buenos servicios de educación, políticas claras de seguridad social, participación ciudadana en la toma de decisiones gubernamentales y una mirada muy especial al emprendimiento, sobre todo en las clases más necesitadas. Todo indica que los Estados son los principales protagonistas, junto con sectores estratégicos y orientados a gestiones claras y medibles.

Reconocer las debilidades y fortalezas como región también ayudará en la identificación de las competencias y habilidades que deberán ser reforzadas en la academia y por las organizaciones, con el objetivo de que el contingente de jóvenes esté seriamente orientado a lo que se espera de ellos, en favor de los pueblos y de ellos mismos. Volvemos al eterno punto que nos lleva a concluir que la educación en Latinoamérica es el primer problema que debe resolverse, más allá de que siempre se escuche con optimismo sobre el desempeño de jóvenes de la región en las más respetadas universidades e instituciones del mundo.

Aguas abajo

Pintar una mejor región en lo político, económico y social, sumado a los grandes avances de la tecnología en un mundo cada vez más globalizado y sediento de conocimiento e información, se convierte en el plan estratégico por excelencia de la raza humana.


Con herramientas intelectuales y la disminución sistemática de la burocracia gubernamental, en conjunto con mayor apoyo de la banca, pudiesen darse condiciones para que los jóvenes de Latinoamérica miren a la región como estación final, y no como una de transferencia. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/