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Opinión



martes, 17 de noviembre de 2020

Sostenibilidad Empresarial y su Abordaje Legal

Sostenibilidad Empresarial y su Abordaje Legal

Business sustainability and its Legal Approach

Wladimir García Castro[1]

wgarciac@ucab.edu.ve

Resumen

La sostenibilidad empresarial y la formalización legal están íntimamente ligadas. Al revisar


detalladamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible, queda claro el hecho de que las empresas tienen un rol fundamental para el cumplimiento de las mismas. Para que una entidad pueda considerarse sostenible, debe garantizar rentabilidad, tener compromiso social para con sus áreas de afectación y claridad en cuanto a su impacto ambiental. Un emprendimiento informal, solo suma empleos que se encuentran en posición de riesgo, afectando a los grupos socialmente más vulnerables. La presente investigación documental y de campo tiene como objetivo identificar las razones por las que los emprendedores no formalizan sus proyectos, lo que indudablemente genera efectos importantes en materia económica, social y política. Dentro de las principales conclusiones, se verifica que los emprendedores no se formalizan por la complejidad que conlleva diseñar emprendimientos que cumplan con las características mínimas necesarias que les permita ser longevas y escalables, así como por los retos que representa interactuar con entes reguladores con procesos que pueden inhibir su registro, sumado a la ausencia de beneficios que permitan captar recursos una vez formalizadas.

Palabras claves: emprendimiento, legal, sostenibilidad

Summary

Business sustainability and legal formalization are closely linked. When reviewing the Sustainable Development Goals detailled, it is clear companies have a fundamental role in their fulfillment. For an entity to be considered sustainable, it must guarantee profitability, have a social commitment to its affected areas, and clarity regarding its environmental impact. An informal enterprise only adds jobs that are at risk, affecting the most socially vulnerable groups. The present documentary and field research aims to identify reasons why entrepreneurs do not formalize their projects, which undoubtedly generates important effects in economic, social and political matters. Among the main conclusions, it is verified that entrepreneurs are not formalized due to complexity involved in designing ventures that meet the minimum necessary characteristics allow them to be long-lived and scalable, as well as the challenges of interacting with regulatory entities with processes that they can inhibit their registration, added to the absence of benefits that allow them to receive resources once they are formalized.

Keywords: entrepreneurship, legal, sustainability

Introducción

Citado por Páez (2018, pág. 2), el Secretario General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Carlos Somovía, considera que “en la actualidad el bien más escaso es el trabajo formal”. Dicha afirmación está respaldada en los análisis llevados a cabo por dicha institución, donde se logra visualizar que más del 50% de la población económicamente activa carece de un trabajo formal que cuide su seguridad social, y respete demás beneficios laborales.

Ante la referida situación, desde una perspectiva utópica, el emprendimiento se vuelve un elemento importante, en aras de poder generar puestos de trabajo reales y de calidad; no obstante a ello, la preocupación de los países se centra en proyectos que son ejecutados al margen del cumplimiento legal, dado que algunos casos terminan incrementando los niveles de informalidad, inhibiendo la posibilidad de mantener negocios sostenibles. Ante esta situación, la problemática planteada nos lleva a preguntarnos sobre las razones por la que los emprendedores no formalizan sus proyectos y se mantienen en la clandestinidad económica.

En aras de poder abordar la problemática, el objetivo principal de la presente investigación se centra en identificar las razones por las que los emprendedores no formalizan sus proyectos. Para ello, mencionaremos las principales obligaciones (antes, durante y como protección de los principales elementos del proyecto) que deben afrontar los empresarios en pro de formalizarse y detallaremos las distintas ventajas e inconvenientes una vez cumplidos los compromisos legales, tributarios y laborales de cumplimiento general. 

A fin de poder abordar dichos objetivos, se realizó una investigación de carácter documental, en función a la información disponible en materia de emprendimiento e innovación y sobre la base de experiencias enfocadas a determinar los retos de formalizarse empresarialmente desde una perspectiva sostenible, así como encuesta con preguntas abiertas y cerradas a treinta y nueve 39 profesionales de las ciencias sociales con inclinaciones a emprender, durante el mes de agosto de 2020.

Abordaje inicial

De acuerdo Formichella y Massigoge (2004, pág. 5 y 6), “El fenómeno emprendimiento puede definirse, como el desarrollo de un proyecto que persigue un determinado fin económico, político o social, entre otros, y que posee ciertas características, principalmente que tiene una cuota de incertidumbre y de innovación”. El emprendimiento debe cumplir con cuatro elementos primordiales; debe ser rentable, socialmente diseñado, ambientalmente comprometido e innovador. Esto, plenamente cumple con las dimensiones de sostenibilidad, previstas por los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) (2020). A esto debe sumársele el componente tecnológico, considerando que los emprendimientos longevos deben estar siempre preparados para contingentes y adversidades. Esto se ve reforzado, considerando lo citado  por Gil y Barcellos (2011, pág. 2), cuando aseveran que la rentabilidad, la atención a lo social y la evaluación de los efectos en el medio ambiente, son la mejor representación de lo que debe ser llevado a cabo por las empresas en aras de ser sostenibles.

La combinación de todo esto, permite alcanzar la necesaria escalabilidad que deben tener los negocios, en el entendido de que los mismos deben trascender, para con ello poder subsistir en entornos cambiantes y dinámicos.

De acuerdo con las Naciones Unidas, a través de las ODS, también referido por Gil y Bacellos (ob. cit.) la sostenibilidad se considera como la satisfacción de las necesidades actuales sin comprometes la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas, garantizando el equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar social, atendiendo la auto suficiencia, equidad, justicia económica, capacidad de carga, diversidad y la huella ecológica.

De acuerdo con la ODS, para lograr la esperada sostenibilidad empresarial, se debe considerar que el emprendimiento debe: perseguir el fin de la pobreza; apuntar al indicador de hambre cero; propiciar salud y bienestar; cuidar la debida igualdad de género;  diseñar y ofrecer puestos de trabajo decente que busque crecimiento económico; industrializar las jurisdicciones donde hacen vida de forma innovadora; reducir las desigualdades; colaborar en la creación de ciudades y comunidades sostenibles y dar condiciones para que exista una producción y consumo responsable.

De acuerdo a éstos objetivos, sumado al debido cuido del medio ambiente, nos encontramos ante la real posibilidad de generar desarrollo. En cuanto a esto, el 93% de los encuestados conoce la existencia de los ODS y coinciden en un 98% que la sostenibilidad requiere empresas rentables, socialmente comprometidas e interesadas en el medio ambiente.

Siguiendo con esa línea, el 91% afirma que los emprendimientos deben perseguir el fin de la pobreza; apuntar al indicador de hambre cero; propiciar salud y bienestar; cuidar la debida igualdad de género; diseñar y ofrecer puestos de trabajo decente que busque crecimiento económico; industrializar las jurisdicciones donde hacen vida de forma innovadora; reducir las desigualdades; colaborar en la creación de ciudades y comunidades sostenibles y dar condiciones para que exista una producción y consumo responsable.

Uno de los grandes riesgos del emprendimiento es la informalización sistemática de los negocios. Esto es un daño colateral con distintos efectos para la economía de cualquier nación, la cual ha sido identificada plenamente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Para dicho organismo (2017, pág. 1) “La formalización es el proceso que llevan a cabo las empresas para incorporarse a la economía formal”.  De acuerdo al informe, esta presenta diversas dimensiones, detalladas de la siguiente forma:

a)             Registro y concesión de licencias por parte de las autoridades nacionales, provinciales y municipales;

b)             Acceso a la seguridad social para el propietario de la empresa y  sus empleados;

c)             Cumplimiento del ordenamiento jurídico vigente, entre otras cosas en materia de impuestos, cotizaciones a la seguridad social y legislación laboral.

Para Páez (2018, pág. 3) “más del 50% de la Población Económicamente Activa desempeña sus actividades laborales en lo que se denomina como economía informal. En algunos países de la región este porcentaje se incrementa de manera sustancial. En ese sentido un estudio reciente que realizó el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) afirma” El trabajo informal comprende entre la mitad y las tres cuartas partes del empleo en Latinoamérica”. Esto da un indicador tangible y alarmante acerca de la forma como se mantienen las economías de la región. Esto incide directamente en el Producto Interno Bruto (PIB), en el pago de obligaciones de carácter tributario y en la generación de trabajo decente.

De acuerdo con Velásquez, J.; Larrañaga, G. y Sarmiento, A. (2016, pág. 84) la informalidad se da por “(…) diversos factores dentro de los que se cuentan: temor al fracaso que se arraiga en ellos por diversos factores, falta de actitud al momento de crearlas, temor a explorar nuevos escenarios saliendo de la zona de confort, falta de visión empresarial, falta de preparación académica necesaria, falta de capacidad para organizar, dirigir y administrar una empresa y quizás la más importante, falta de recursos económicos necesarios para fomentar el emprendimiento empresarial”. Estos elementos son casi en su totalidad imputables al emprendedor; no obstante, en muchas ocasiones, la formalización se produce por la poca proactividad de los gobiernos, en fomentar espacios de creación de empresas de forma rápida y segura. Para García, hablando específicamente del caso registrado en el Municipio Caroní, del Estado Bolívar, en Venezuela (2017, pág. 94) “Los procesos administrativos y legales desincentivan la formalización de negocios. Siendo así, el negocio informal mantiene una tendencia de crecimiento (…). Las condiciones y requisitos para la formalización de negocios colidan con las mejores prácticas mundiales, por lo que se alienta a la no constitución de empresas.”. Siendo así, todo indica que puede existir una multiplicidad de elementos que inhiben la formalización de los emprendimientos.

Ante una pregunta asociada a las razones por las cuales los emprendedores no formalizan sus negocios, el 22% considera que se da por las complicaciones gubernamentales para llevar cabo los procesos, el 15% por falta de conocimiento, el 10% por falta de recursos, el 5% por falta de confianza en el emprendimiento, el 2% por falta de visión de largo plazo. El resto de los encuestados consideran que los negocios no se formalizan por la sumatoria de todos los retos y riesgos asociados, los que además de los mencionados, incluyen la: propensión a incumplir con la normativa y el temor a ser visible en el mercado.

Paradójicamente, Arruñada (2010, pág. 11) considera que los políticos y burócratas ven la formalización de los emprendimientos como un mecanismo para capturar rentas de carácter tributario, obviando la utilidad del registro como un servicios útil para las propias empresas y la Administración Pública. Este punto de vista es extremadamente interesante, dado que efectivamente a través de dicha información, los gobiernos pueden tener una clara potencialidad interna del país desde la visión empresarial, lo que indudablemente coadyuvaría la generación de riqueza para la nación. De forma resumida considera que:

Las reformas de simplificación no deben contentarse con reducir los costes de tramitar la formalización de las empresas, sino que deben aumentar sus beneficios o, al menos, preocuparse por el valor de la información que los registros públicos proporcionan a sus usuarios, tanto privados como públicos. El motivo es doble. Por un lado, al aumentar el valor que otorgan los jueces a la información del registro mercantil, dicha información será más útil para la contratación empresarial y, por tanto, para los usuarios privados. Por otro lado, al ser más fiable, el registro será útil para los usuarios públicos en las demás ramas de la Administración. Podrá así asumir con garantía tareas de control que venían desarrollando los registros administrativos, y que sólo gracias a esa eficacia adicional podrán mantenerse unificadas desde el punto de vista del usuario, sin que la falta de control dé pie a que se reintroduzcan trámites y se recreen registros administrativos independientes. (p. 223)

 

Sin duda  alguna, esta es una visión más amplia que la promovida por los distintos indicadores mundiales que buscan determinar las facilidades de constitución de empresas en las distintas jurisdicciones, tal como es el caso del Doing Business del Banco Mundial.

Los beneficios de la formalización son múltiples; indudablemente, muchos no pueden ser visualizados con facilidad al inicio; no obstante, su existencia está clara en un panorama de razonable normalidad económica, política y social. Uno de los principales, es la certeza de poder obtener financiamiento bancario, lo que históricamente da la posibilidad de escalar. Para García (2017, pág. 90) “la banca debe ser protagonista por medio de los productos que esté dispuesta a ofrecer, mientras que los gremios empresariales y profesionales proporcionan herramientas técnicas a los interesados”. El 100% de los encuestados coinciden en que los negocios deben ser formalizados; no obstante, ante la pregunta abierta sobre las razones por las qua iniciaría un proyecto de emprendimiento, manteniéndose en la informalidad, las respuestas dejaron la puerta disponible para manejarlo como una opción con el objetivo de no ser víctimas de actos de corrupción gubernamental, como plan piloto (pruebas del emprendimiento, aprendizaje en cuanto al proyecto y evaluación del contexto), por necesidad económica, para evitar tramites complejos, falta de conocimiento, para no pagar impuestos, entre otras razones.

De igual forma, la posibilidad razonablemente factible de obtener recursos a través del mercado de capitales, es un elemento que debe ser incorporado en el proceso de diseño de cualquier plan de negocios, que persiga crecimiento sostenible. De acuerdo con Dunn (2019, pág. 8) “En diversos estudios y foros internacionales, se ha hablado mucho de la importancia de las pymes dentro de las economías de los países. Son una importante fuente de empleo, constituyen la mayoría de las empresas en funcionamiento y tienen un considerable impacto en las cifras del empleo de hasta más del 60% del PIB en algunos casos.” Esto está en completa sintonía con lo antes expuesto, por lo que es fundamental que los gobiernos tengan especial atención ha dicho estrato económico, comprendiendo que el principal reto de estas empresas, es la obtención de recursos frescos que les permitan ejecutar sus planes de negocio de forma coherente y consistente.

En dicha línea, Dunn muestra los grandes cuatro grupos de mecanismos (los mercados alternativos, los regímenes simplificados, los vehículos de propósito especial y mecanismos de garantías y los Fintech) para la obtención de recursos a través del mercado de capitales para pymes. Destaca a los mercados alternativos (de primera generación) y los regímenes simplificados (segunda generación), quienes son instrumentos que buscan la simplificación de trámites, partiendo de la hipótesis de que los costos y la  burocracia son la razón principal por la cual las empresas de menor porte no pueden acceder al mercado de valores, facilitándoles los trámites y reduciendo sus costos de inscripción y emisión.

En cuanto a los vehículos de propósito especial (VPE) y los mecanismos de garantías a través de Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) o similares (tercera generación), logran reducir riesgos y aumentar los volúmenes de inversión, por lo que estimulan la “demanda” por valores emitidos por pymes y, en consecuencia, también estimulan a que se las busquen activamente para que se acerquen al mercado de valores. Es decir, atraen a los inversionistas para que inviertan en empresas de menor porte, incrementando la “demanda de pymes”.

Por último y no menos importante, desarrolla en su análisis a los mecanismos de Fintech, reconocidos como instrumentos de financiamientos muy efectivos (cuarta generación), que rápidamente están demostrando un alto grado de seguridad uniendo justamente a la oferta y la demanda que los mecanismos de generaciones previas, vienen buscando. Destaca que el Fintech está apenas recientemente regulado, por lo que debe elevarse el nivel de atención a los detalles asociados.

Por otro lado, la formalidad tiende puentes para la sana interacción con clientes y proveedores, quienes requieren de avales legales que permitan crear un clima de confianza, dando indicios de corresponsabilidad, en caso de que algunos de los elementos de cualquier negociación no terminen de acuerdo al pronóstico inicial.

Desde la perspectiva legal y tributaria, la formalización garantiza la minimización de riesgos asociados al cumplimiento de obligaciones gubernamentales que puedan ocasionar eventuales contingencias que se conviertan en recursos que deberán ser destinados para el pago de multas, penalidades e intereses, que bajo condiciones normales pudiesen utilizarse para el fortalecimiento del proyecto de emprendimiento y no como sanción por obviar un elemento de cumplimiento formalmente regulado.

Para la OIT (2017, pág. 1) “El objetivo último de las iniciativas de formalización empresarial es crear más y mejores empleos, reducir la pobreza y abordar la marginalización de quienes son especialmente vulnerables a los déficits más graves en materia de trabajo decente en la economía informal, incluyendo, aunque no únicamente, a las mujeres, los jóvenes, los migrantes, las personas mayores, los pueblos indígenas y tribales, las personas que viven con el VIH o que están afectadas por el VIH o el sida y las personas con discapacidad”.

De igual forma, el informe reconoce que la formalización guarda una estrecha correlación con un entorno empresarial propicio, el crecimiento económico y la mejora de las condiciones de trabajo, incrementando los ingresos fiscales necesarios para satisfacer el gasto público.

Afirman en su análisis, que mientras se propicien condiciones para la formalización, se mitiga la competencia desleal que representan las empresas informales, quienes tienen menos costos y gastos y por ende pueden establecer precios por debajo de los determinados por empresas formales.

Es importante los comentarios que proporcionan en cuanto a los beneficios relacionados con el emprendimiento formal, en materia de financiación, servicios y tecnologías de desarrollo empresarial, la posibilidad de participar en licitaciones públicas o actuar en calidad de proveedoras o minoristas de empresas más grandes. Para la OTI, las medidas para la formalización de las empresas tienen por fin:

a)             Reducir los obstáculos que impiden su entrada

b)             Incentivar la formalización

c)             Aumentar la productividad

d)             Facilitar el diálogo

e)             Fortalecer la aplicación y el cumplimiento de la legalidad

En líneas generales, considerando las apreciaciones de Sánchez (2012, pág. 6), “Para las empresas, la sostenibilidad se presenta como una oportunidad de cambio y transición hacia una nueva forma de hacer negocios, pero también hacia nuevas formas de convivir con una sociedad y el medio que la rodea”. Para llegar a esto, la formalización es fundamental, dado que a través de esta vía se logra alcanzar metas asociadas directamente a la sostenibilidad. El 95% de los encuestados considera que efectivamente existen beneficios en la formalización de los negocios. Además de esto, los encuestados en un 66% coinciden en que un negocio informal no puede ser sostenibles en los términos de los ODS, lo que muestra la correlación entre la importancia de las empresas y la aplicación de los objetivos previstos por las Naciones Unidas.

Antes del proyecto

Al momento de iniciar el proceso de creación de un proyecto de emprendimiento (plan de negocios), es fundamental analizar detalladamente el tipo de actividad que se llevará a cabo y la propuesta de valor allí contenida. Tener una aproximación clara del Producto Mínimo Viable dará un nivel de certeza razonable de los objetivos del proyecto.

Un emprendimiento puede ir dirigido a fines sociales, económicos, ambientales e incluso los denominados interempresas (trabajadores bajo relación de dependencia deseosos de dar aportes tangibles en las organizaciones donde laboran), por lo que este primer análisis no puede ser para nada superficial, dado que terminará convirtiéndose en el elemento que proporcionará cohesión a lo que a posteriori será ejecutado.

Una vez identificado este primer elemento, debe ser evaluado la figura jurídica aplicable. Dependiendo de la jurisdicción donde se ubique el emprendimiento, los proyectos de corte social y/o ambiental, normalmente son ejecutados bajo la figura de sociedades civiles y fundaciones sin fines de lucro. En este punto, es claro que los miembros estén plenamente conscientes de que como fundadores no recibirán ningún tipo de beneficio económico por las actividades que realicen y que su labor debe estar concentrada en generar y administrar la mayor cantidad de recursos, en pro al objetivo inicialmente planteado.

Bajo algunos escenarios, este tipo de organizaciones gozan de ciertas dispensas de carácter legal y  tributario. Es importante, que los futuros emprendedores consideren las distintas obligaciones que deberán cumplir, dado que el desconocimiento de la norma no avalará prácticas incorrectas, por más altruista que sean los proyectos. Hay que destacar que un proyecto de emprendimiento social o ambiental no está exento del hecho de ser rentable, dado que los beneficios que otorgaran, deben estar fuertemente sustentados en un plan de negocios coherente. Muchos de estos proyectos tienen un alto contenido orientado a la investigación y al desarrollo, por lo que el manejo financiero no es tema débil en la materialización del proyecto.

Por otro lado, los emprendimiento de carácter económico normalmente deben ser formalizados bajo estructuras jurídicas abiertas o cerradas, dependiendo de la cantidad de socios que se involucraran en la entidad y/o la posibilidad de recibir recursos por parte de terceros interesados en invertir en proyectos incipientes. Este es un elemento que debe ser plenamente identificado en el plan de negocios.

Dependiendo de cada jurisdicción, podrá conseguir figuras tales como: sociedades anónimas, de responsabilidad limitada, firmas personales, etc. De igual forma, es clave que los emprendedores conozcan en detalle lo que persigan y dejen redactados documentos constitutivos que traduzcan la realidad de su proyecto. Tomar como referencia los documentos de grandes empresas ya establecidas,  se convierte en un craso error, dado que no se logra traducir la realidad de cada proyecto.

Por último y no menos importante, nos conseguimos a los emprendedores internos. En este punto puede que desde la perspectiva legal todo sea más sencillo (dado que lo más importante es la idoneidad para llevar a cabo una tarea, bajo subordinación y remuneración); no obstante, si debe existir claridad de la posibilidad de generar invenciones que puedan ser patentables. Es entendido que son realizadas bajo relación de dependencia, pero también es real el hecho de que deben ser debidamente valoradas en lo legal y en lo económico.

Con otra visión, es importante resaltar lo comentado por Formichella y Massigoge (2004, pág. 26), cuando afirman “que la relación entre desempleo y emprendimiento es ambigua. Por una parte, al existir desempleo disminuye el costo de oportunidad de encarar un emprendimiento. En este caso el aumento del desempleo guía el inicio de actividades independientes porque ha bajado el costo de oportunidad de estar empleado en una empresa”.  Esta visión pretende plasmar el hecho de que a mayor desempleo, mayor posibilidad de emprender. Ciertamente, análisis de este tipo han plasmado esta tesis con fuerza; no obstante, el emprendimiento tampoco es una tarea que se ajusta a todos los perfiles, por lo que el emprendimiento interno es el terreno perfecto para profesionales altamente capacitados y motivados en lograr objetivos organizacionales bajo el paraguas de una entidad ya constituida y en marcha.

Dependiendo de cada caso habrá más o menos obligaciones de carácter legal. Entre las principales podemos mencionar las relacionadas con temas de carácter tributario, laboral, de seguridad en el ambiente de trabajo y cualquier otra que este directamente asociado a la actividad que se llevará a cabo. Es importante contar con un alto nivel de asesoría, dado que los errores en materia de cumplimiento, habitualmente se resuelven con dinero (multas, penalidades e intereses).

Durante el proyecto

Una vez constituido el proyecto de emprendimiento, empiezan a correr los tiempos para cumplir con innumerables obligaciones contables, legales, tributarias, laborales y de seguridad. Debe hacerse un mapeo efectivo de cada una de ellas. Las principales están asociadas a los tributos relacionados con la seguridad social de los trabajadores, con el impuesto a la renta, el impuesto a las ventas, obligaciones con alcaldías, y demás temas que van surgiendo en cada jurisdicción. Algunas jurisdicciones han tendido a simplificar sus obligaciones de carácter legal, mientas que otras propician mayor complejidad y abundancia, lo que se traduce en riesgos para el emprendedor. Para García (2017, pág. 307), el emprendedor debe dar especial valor a la información financiera, operatividad del proyecto, mercado, a la tecnología y al talento humano. Todos estos son elementos claves para el éxito o fracaso gerencial y empresarial.

En función a esto, García sugiere una matriz en torno a la estructura tradicional de los estados financieros, donde se puedan identificar riesgos tributarios y legales, quienes variarán dependiendo de la jurisdicción, tributos y acciones asociadas, los planes de acción y por último su incidencia en las finanzas corporativas y sus indicadores de gestión.

Es fundamental que el emprendedor comprenda la dinámica de los tributos que afectarán a la entidad patrimonialmente (impuestos directos) y los que afectan el exclusivamente el flujo de caja de la entidad (impuestos indirectos), dado que esa forma, podrá dar lectura más eficiente sobre los efectos de cada uno.

Normalmente, las jurisdicciones crean obligaciones legales y tributarias para cada nivel geopolítico (Nación, Estados [provincias], Municipios [ayuntamientos]), por lo que es clave obtener el nivel de asesoría apropiado para poder obtener en primera instancia la permisología apropiada, y en segunda instancia el cumplimiento sistemático de pagos asociados a dichos permisos.

Dependiendo del emprendimiento, pudiesen generarse obligaciones adicionales, como es el caso de los sectores alimentación, salud, educación, telecomunicaciones, entre otros. En muchos de estos casos, las jurisdicciones se dan a la tarea de solicitar el cumplimiento de requisitos adicionales, considerando el impacto que dichos negocios pudiesen tener en sus áreas de afectación, por lo que se vuelve fundamental el debido estudio de cada caso. Entre las obligaciones más comunes podemos citar:

a)             Licencias de carácter laboral

b)             Licencias de actividad económica

c)             Permisos asociados a la seguridad en el medio ambiente laboral

d)             Tributos a las ventas

e)             Tributos a la renta

f)              Tributos al patrimonio

g)             Tributos a transacciones bancarias

h)             Tributos a las actividades económicas, publicidad, inmuebles y vehículos

i)               Obligaciones asociadas a la seguridad social de los trabajadores

j)               Obligaciones específicas a la realización de actividades reguladas

Para cada caso, dependiendo de la jurisdicción, habrá más o menos entidades antes las cuales deberán realizarse los trámites, así como la frecuencia de los mismos. La recomendación principal se centra en el hecho de que estas actividades deben ser realizadas por terceros y no directamente por el emprendedor, considerando que la ejecución del plan de negocios requiere de la atención del diseñador del mismo en los aspectos operativos neurálgicos.

Como protección del proyecto

Como parte del proceso planificación y puesta en marcha de proyectos de emprendimiento, pueden surgir algunos elementos que deban ser legalmente protegidos. Todas las inventivas formaran parte de la propiedad intelectual de la organización. Normalmente, las jurisdicciones cuentan con organismos legales que evalúan y registran todos los elementos concernientes a la propiedad industrial y a los derechos de autor.

Dichas normativas, se encuentran amparadas en convenios internacionales suscritos por las naciones. De forma general, podemos citar de seguido, solo algunos ejemplos: Convenio que Establece la Organización Mundial de Propiedad Intelectual; Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial; Acuerdo Sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual; Acuerdo de Viena (Elementos Figurativos de las Marcas); Arreglo de Niza (Productos y Servicios para el Registro de las Marcas); Arreglo de Locarno para los Dibujos y Modelos Industriales; Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas; Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor; Tratado de Marrakech y el Arreglo de Estrasburgo relativo a la clasificación Internacional de Patentes.

De acuerdo con Levy y Perdomo (2017), el registro de propiedad industrial y derechos de autor demuestra lo valores y principios de libertad individual en la presente sociedad del Conocimiento. Todo esto termina amalgamado a través del Índice Internacional de Derechos de Propiedad, donde son evaluados diez (10) factores agrupados en tres componentes: Entorno Legal y Político, Derechos de Propiedad Física y Derechos de Propiedad Intelectual, que permiten ver la situación de cada jurisdicción suscrita al índice. En la medida de que hay más inventiva, hay más probabilidades de dar soluciones o problemas sencillo y complejos que aquejan a cada jurisdicción y que incluso pueden ser replicables en otros países con realidades análogas.

En función a ello, se considera que propiedad intelectual  es toda creación de la mente humana, sean invenciones, obras literárias, obras artísticas, símbolos, nombres, imágenes o diseños utilizados en el comercio; clasificada en dos categorías: propiedad industrial y derecho de autor. La primera incluye: patentes, modelos de utilidad, marcas, diseños industriales e indicaciones geográficas de origen; mientras que la segunda incluye: obras literarias (novelas, poemas y obras de teatro), películas, obras musicales, obras artísticas (dibujos, pinturas, fotografías y esculturas), y diseños arquitectónicos.

Conclusiones

Es importante destacar que más del 90% de los encuestados conoce de las ODS, y además entiende de la importancia de su aplicación en aras de tener emprendimientos sostenibles. De igual forma, también coinciden en el hecho de que la formalidad es el camino apropiado con el fin de fortalecer los aspectos financieros de los proyectos y apuntar a su escalabilidad; no obstante a ello, ante la pregunta abierta sobre las razones para no formalizarse, muestran las preocupaciones asociadas a la constitución de entidades de acuerdo a la normativa legal de sus jurisdicciones.

En función a los objetivos planteados, de seguido identificamos las razones por las que los emprendedores no formalizan sus proyectos:

a)             Los encuestados no muestran desconocimiento de los elementos de la sostenibilidad empresarial, no ignorando el hecho de que encontrarse formalmente constituidos, les permitiría obtener diversos beneficios; no obstante, aún lo ven como un elemento adicional que no necesariamente está previsto en el plan al momento de diseñar el emprendimiento.

b)             Altos costos asociados a la constitución de empresas formalmente.

c)             Trabas y retos impuestos por los entes gubernamentales, que desalientan la formalización.

d)             Deseos de tener negocios que sean inadvertidos a entes regulatorios.

e)             Poca o nula visión empresarial de largo plazo, lo que muestra que no se crean emprendimientos basados en planes de negocio que muestren métricas de mediano y largo plazo.

f)              Falta de confianza en cuanto al emprendimiento que se inicia, por lo que son propensos a iniciar el proyecto en la informalidad, con el fin de probar la factibilidad. Esto demuestra debilidades en el diseño del plan de negocio.

g)             Complejidad de procesos tendientes a construir emprendimientos desde todas sus fases, con recursos y conocimientos limitados.

h)             Necesidad de realizar actividades que generen recursos familiares de forma rápida, en el entendido del fuerte impacto del desempleo en la región.

i)               Pocos medios para obtener créditos bancarios que permitan percibir recursos que puedan ser invertidos en el emprendimiento.

j)               Alta complejidad en el mercado de valores.

Tal como lo describe la OIT, la formalización de los emprendimientos permite la posibilidad de expandirse en el mercado, provee de seguridad social y de recursos para la nación, da pie para aumentar la productividad a través de la modernización empresarial, la formación técnica y el acceso a servicios de financiación y de desarrollo empresarial y da cimientos al diálogo claro entre empleadores, empleados y entes públicos o privados que promuevan el trabajo justo y decente. Todos estos elementos deben ser socializados por los gobiernos, a fin de que los emprendedores entiendan la importancia de crear negocios formales.

Bibliografía

Arruñada, B. (2010). Formalización de empresas: Costes frente a eficiencia institucional. España: Universidad Pompeu Fabra .

Dunn, J. (2019). Mecanismos de financiamiento para pymes a través del mercado de valores: La experiencia internacional y recomendaciones para Uruguay. Uruguay: Banco de Desarrollo de América Latina y Corporación Andina de Fomento.

Formichella, M., & Massigoge, J. (2004). El concepto de emprendimiento y su relación con el empleo, la educación y el desarrollo local. Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS UNS-CONICET).

García, W. (2017). Incentivos en la generación de emprendimientos formales, con incidencia en la recaudación tributaria y el empleo en el Municipio Caroní, años 2013 y 2014. Puerto Ordaz: Universidad Nororiental Privada Gran Mariscal de Ayacucho.

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Levy, S., & Perdomo, J. (2017). Propiedad Intelectual en Venezuela: Institucionalidad y desempeño. Tribuna del Investigador | Vol. 18, No 1, 65-86.

Naciones Unidas. (12 de Agosto de 2020). www.un.org. Obtenido de https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

Organización Internacional del Trabajo. (2017). La formalización de las empresas. Ginebra: EESE Business, create jobs.

Páez, T. (2018). Emprendimiento e informalidad: hacia una construcción conjunta de soluciones: estrategia de formalización económica. Universidad de Valencia.

Rojas, C. (2017). La franquicia como opción de inversión y crecimiento frente al proyecto de creación de un negocio independiente de forma tradicional. Bogotá : Universidad Libre.

Sánchez, N. (2012). La sostenibilidad en el sector empresarial. Barcelona: UPC Universitat Politècnica de Catalunya.

Velásquez, J., & Larrañaga, G. y. (2016). La importancia de formalizar empresa con potenciales emprendedores de la localidad de Bosa, bajo un entorno de globalización económica y desarrollo social. Mundo Fesc,No.11,Enero - Junio 2016, 80-90. 

 



[1] Licenciado en ciencias fiscales, mención rentas, egresado de la Escuela Nacional de Administración y Hacienda Pública; Maestría en Ciencias Gerenciales, mención finanzas, egresado de la Universidad Nororiental Privada Gran Mariscal de Ayacucho; MBA, egresado de la escuela de negocios Formato Educativo, participado por la Universidad de Cádiz-España; PREA en gerencia de tecnología y sistemas de la información, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello; Doctorando en Educación, en la Universidad Católica Andrés Bello. Profesor asistente de pregrado de la Universidad Católica Andrés Bello y de postgrado de la Escuela Nacional de Administración y Hacienda Pública.

miércoles, 8 de julio de 2020

El teletrabajo no es una nueva tendencia


El teletrabajo no es una nueva tendencia, es una manera de trabajar ya instaurada en el mundo,
aplicada principalmente a actividades relacionadas con la tecnología de la información y de las finanzas. Es un mecanismo de simplificación de tareas y reducción de costos, con impactos sobresalientes en las entidades que han tomado esta ruta.
El objetivo del presente papel de trabajo será fundamentalmente describir los principales elementos de esta modalidad, por destacaremos algunos antecedentes, evaluaremos los estudios realizados por la Organización Interamericana del Trabajo (OIT), citaremos las ventas, inconvenientes y dificultades de dicho esquema y visualizaremos los retos que se presentan en el mercado venezolano. Toda esta evaluación está realizada desde una perspectiva estrictamente documental, por lo que de cara al futuro será importante la valoración de campo en el país, en aras de determinar efectos cuantitativos y cualitativos desde una visión científica.
El principal antecedente del teletrabajo nace aproximadamente en 1970 con la crisis del petróleo. Este evento mundial encareció de forma drástica los costos de desplazamiento de los trabajadores, haciendo que los mismos ponderasen si efectivamente era o no rentable continuar en sus cargos actuales. Como paliativo, algunas empresas crearon pequeños centros de trabajo, con estaciones individuales y grupales cercanos a los suburbios, para con ello lograr adelantar actividades rutinarias. Indudablemente, hablamos de un mundo no tan tecnológico como el de ahora, por lo que las actividades administrativas y financieras eran llevadas fundamentalmente de forma manual.
Con esto, las entidades lograron reducir costos de calefacción en invierno y climatización en verano, lo que indudablemente generó un primer impacto positivo, más allá de todas las vicisitudes logísticas que debieron resolverse, a fin de crear dichos “data room”, sin pérdidas en cuanto a calidad de trabajo y supervisión.
Aparte de los beneficios económicos, las entidades percibieron una mejora en el equilibrio entre la vida personal y laboral de los colaboradores, con el respectivo aumento de moral que ello conllevo. Todo esto terminó redundando en aumento de la productividad. Con el progreso de la tecnología, la labor a distancia llegó a otro nivel, considerando que empresas de vanguardia lograron constatar, que no se requiere estar en un ambiente compartido para poder llegar a resultados positivos, lo que se necesitas son recursos materiales, tecnológicos y disponibilidad constante de servicios públicos.
De acuerdo con la Memoria del Director General, Conferencia Internacional del Trabajo, 104ª reunión, 2015, Informe I: La iniciativa del centenario relativa al futuro del trabajo, párrafos 62 y 70 de la OIT:
La creciente globalización de una economía que experimenta rápidos y profundos cambios derivados de la evolución tecnológica, que persigue siempre una mayor competitividad, y que está condicionada por una agenda política variable (...) está generando cambios importantes en la manera de organizar el trabajo y la producción (...) Las tecnologías de la información y la comunicación, que también aumentan las posibilidades de trabajar a distancia, permiten conciliar mejor las responsabilidades profesionales y familiares  (…) Ello, también en este caso, genera tanto preocupación como esperanzas (…) Los procesos de cambio que permiten que el individuo pase más tiempo en su casa que en el trabajo, pero que también pase más tiempo trabajando en casa, podrían ser un arma de doble filo para algunos.
Los análisis de la OIT apuntan a que el teletrabajo ha sido ampliamente potenciado con la tecnología de la información y la comunicación, dada que brindan la posibilidad de realizar todas las tareas desde cualquier sitio, lo que simplifica en cierta forma las estructuras organizacionales y por ende, pareciese beneficiar la calidad de vida de sus colaboradores.
De acuerdo a la OIT, el teletrabajo son “tareas que se realizan regularmente fuera del establecimiento reconocido del empleador como mínimo un día durante la semana laboral, y que por «trabajadores virtuales» debería entenderse principalmente aquellas personas que trabajan a tiempo completo fuera de los locales del empleador; en otras palabras, los trabajadores  virtuales son teletrabajadores a tiempo completo”. En todo caso, es importante destacar que el teletrabajo no es igual a trabajo flexible. Son dos conceptos totalmente distintos.
Entre las posibilidades de teletrabajo, la OIT con el paso del tiempo ha identificado las siguientes: i) trabajo móvil (en desplazamiento); ii) trabajo realizado en locales distintos al del empleador (outsourcing); iii) el trabajo en oficinas compartidas (coworking); iv) el trabajo a domicilio; v) teletrabajadores móviles (trabajan al menos diez horas por semana fuera del establecimiento principal, inclusive sirviéndose de sus teléfonos móviles) y el, vi) teletrabajo complementario (personas que trabajan puntualmente a domicilio tras la jornada laboral o los fines de semana).
En la 326ª reunión (marzo de 2016), titulada: “Dificultades y oportunidades del teletrabajo para los trabajadores y empleadores en los sectores de servicios de tecnología de la información y las comunicaciones y financieros”, se realizaron importantes aportes en cuanto al tema. Con la participación de: i) representantes de los empleadores; ii) representantes de los trabajadores; iii) el Consejo de Administración; iv) representantes de los gobiernos interesados y v) representantes de determinadas organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales (en calidad de observadores), se abordaron tres importantes puntos sobre el tema:
·                Grado de difusión;
·                Riesgos y beneficios económicos y sociales; y
·                Las relaciones de trabajo, la organización del trabajo y las prácticas de desarrollo profesional conexas, y sus efectos en los derechos y la protección de los teletrabajadores, incluidos aquellos que realizan actividades de teletrabajo de manera no voluntaria.
De toda esta discusión, se llegaron una serie de ventajas importantes de distintas dimensiones, entre las que podemos destacar:
·                La significativa ampliación de la cantera de trabajadores calificados y disponibles para trabajar, independientemente de su ubicación física;
·                La reducir de la propagación de enfermedades (es importante resaltar, de que este estudio es previo a la pandemia mundial);
·                Reducción de costos;
·                Aumento de la productividad;
·                Reducción en la tasa de rotación del personal y el absentismo producto de variables exógenas de la localidad donde habitan los trabajadores;
·                Aumento de la motivación del personal (equilibrio familiar, disminución de costos familiares = Ahorro);
·                Mejora de las estrategias de continuidad de la empresa (ante situaciones como las vistas durante la pandemia mundial);
·                Cumplimiento en la contratación de personal con necesidades especiales; y
·                Reducción de la huella de carbono (cumpliendo con ello con la dimensión ambiental).
Tal como se puede visualizar, las ventajas apuntan a un mundo más sostenible, alineados perfectamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), impulsado por los Estados Miembros de las Naciones Unidas.
Por otro lado, indudablemente estás medidas también tienen que afrontar una serie de retos, inconvenientes y dificultades; entre las principales se pueden destacar:
·                La falta de contacto personal con los demás colegas de trabajo;
·                Problemas de supervisión, producto de la autogestión de los colaboradores;
·                Retos para constituir la totalidad o una parte de las tareas del trabajador (organización);
·                Difuminación de la separación entre vida laboral y privada/mayores posibilidades de conflicto entre ambas;
·                Dificultades para desconectarse del trabajo;
·                Aislamiento social y profesional;
·                Mayores exigencias en materia de TIC;
·                Problemas de seguridad con información confidencial; y que
·                No es aplicable a algunas tareas, donde la presencia es fundamental.
Indudablemente, muchos de estos escollos son parcialmente resueltos con la utilización del teletrabajo de forma parcial, donde los colaboradores asisten al menos un día a sus bases de trabajo, logrando concentrar en esa jornada, actividades que requieren interacción.
De acuerdo con J.M. Nicklin, para poder llevar a cabo el diseño del teletrabajo de forma apropiada, deben evaluarse algunos factores. Entre ellos podemos mencionar:
·                Proporción de las actividades a distancia o en las oficinas del empleador, para ello se debe identificar si es a tiempo parcial o a tiempo completo;
·                Identificar el tipo de interacción, de acuerdo a lo comentado previamente. Lugar de ejecución: fijo o móvil;
·                Determinar con exactitud el horario: fijo/variable
·                Identificar el nivel de colaboración: baja/alta
·                Considerar la sincronización de tareas: secuencial/simultánea
·                Definir la autonomía: baja/alta
Obviar algunos de estos elementos puede conllevar a graves problemas, dado que en algunos casos propicia el hecho de que los colaboradores terminan perdiendo su vida personal, a expensas de obligaciones veinticuatro horas al día, siete días a la semana.
En aras de ser efectivos en el diseño del teletrabajo, se destacas cuatro tipos de espacios físicos, detallados por la OIT:
·                Escritorio multiusuario (hot desking). El trabajador trabaja a distancia una parte o la mayor parte del tiempo, y el resto del tiempo en la oficina principal. Cuando trabaja en la oficina principal, el trabajador ocupa un despacho no asignado, atribuido para una utilización puntual, y no dispone de un escritorio que le estaría reservado durante sus períodos de teletrabajo.
·                Escritorio multiusuario con reserva (hotelling). Sistema similar al del escritorio multiusuario, pero los trabajadores deben realizar una reserva previa.
·                Telecentros. Instalaciones que ofrecen estaciones de trabajo y otro equipo de oficina a los trabajadores de diversas entidades. Este tipo de teletrabajo se considera útil en la medida en que la tecnología que ofrecen es mejor que la disponible en la oficina a domicilio, pero se estima que está en declive debido al acceso generalizado a las redes de banda ancha, los ordenadores portátiles y los teléfonos inteligentes.
·                Oficinas colaborativas. Se trata de entornos de trabajo virtuales en los que los trabajadores pueden trabajar en colaboración desde distintos lugares gracias a una red informática.
Determinar el impacto cuantitativo del teletrabajo en el mundo ha sido una empresa compleja. Los datos han podido ser extraídos de censos donde se pregunta a los encuestados la forma de desplazarse hacia sus centros de trabajo. De allí se ha podido extrapolar la cantidad de gente que responde que trabaja de forma total o parcial desde casa.
En esa línea, vemos como el 21% la fuerza laboral de Suiza manifestó que al menos trabaja un día desde casa. Si consideramos que existe una parte importante de los trabajadores que laboran en procesos productivos (trabajos donde se requiere obligatoriamente la presencia), pudiésemos entender que prácticamente todos las empresas mantienen a sus colaboradores de tecnología, administración y finanzas, realizando sus actividades a distancia. En América, Canadá es el país con más teletrabajo, llegando a un 11,20%. En Suramérica, surge Chile con un 10,70%. Paradójicamente, en Estados Unidos apenas se acerca al 3%. Es importante destacar que el teletrabajo debe de igual forma sustentarse en una tarea, en subordinación y remuneración, todo el con el objetivo de demarcar una formal relación trabajador – empresa.
En Latinoamérica, los espacios compartidos se han convertido en una oportunidad de negocio para empresas interesadas en disminuir costos de alquiler y en una forma de sacar provecho de las denominadas torres inteligentes. De primera mano, países como Chile, Colombia y Perú han logrado abordar esta estrategia de forma bastante dinámica, de la mano de empresas internacionales interesadas en mantener estructuras sencillas y agiles. Esas entidades proveen de conexión a internet, salones de reuniones, espacios compartidos de trabajo, refrigerios, seguridad, casillero fiscal y manejo de correspondencia.
Ahora bien, viendo la situación del mercado venezolano, pensar en el teletrabajo no es una misión sencilla. Primero que todo, es importante destacar que pudiese abrir la posibilidad de contratar personal de alta calidad con domicilio en el exterior, lo que en sí mismo pudiese aliviar temas de autonomía y supervisión en el trabajo. El éxodo de venezolanos ha aumentado vertiginosamente, muchos de éstos, son profesionales formados en Venezuela y el exterior, por lo que terminan siendo altamente apetecibles, así sea a la distancia.
No obstante a ello, las complicaciones con los servicios de internet y electricidad, hacen que el teletrabajo sea una opción si y solo sí, el potencial colaborador tiene recursos para autoabastecerse de dichos servicios, lo que luce complejo y distante. Por otro lado, se requiere de inversión en equipos de computación que puedan responder desde cada de forma constante y segura. Sin duda alguna, esto traería consigo un gran cambio de paradigma, considerando que la cultura local se fundamenta en la supervisión cercana y no a distancia.
Otro reto importante será la aplicación de normas de carácter laboral para trabajadores que físicamente se encuentren en el extranjero, lo que indudablemente compromete un cambio completo de la normativa laborar venezolana, sin menospreciar la dificultad de equipararse a sueldos internacionales más competitivos y a los retos que se presentará con trabajadores que se encuentren en otros husos horarios.
A modo de cierre, es importante destacar que el teletrabajo, ya sea ocasional o a tiempo completo, es un fenómeno muy extendido que sigue avanzando y que tiene consecuencias de gran alcance para el mundo del trabajo, todo esto se ve facilitado por la tecnología; sin embargo, podría ser un arma de doble filo, ya que permite que el individuo pase más tiempo en su casa que en el trabajo, pero que también pase más tiempo trabajando en casa. Ya no es técnicamente imposible que los empleadores en cualquier parte del mundo, aprovechen la amplia cantera mundial de trabajadores cualificados (retos en cuanto a la legislación aplicable en caso de personal extranjero), pero para el caso local falta normativa en Venezuela, más allá de múltiples retos sociales, políticos, económicos y de movilidad. Indudablemente, puede ser una oportunidad la creación de espacios compartidos (como emprendimiento) y como elemento de disminución de costos, quedando en suspenso las libertades sindicales y el dialogo social.
Es importante destacar que se debe elevarse el nivel de contratación, dado que se requiere mayor autonomía por parte de los colaboradores. Por último y no menos importante, esto puede conllevar a la potencial disminución de costos, así como la instauración de proyectos de sostenibilidad y contingencias. Definitivamente es todo un reto que vale la pena intentar.


martes, 16 de junio de 2020

Nuevos tiempos, nuevo reordenamiento


La situación pandémica tomó a Venezuela en una crisis muy severa. La escasez de medio de pagos
formales y la incorporación de facto del dólar como moneda de menudeo (instaurado previamente, pero intensificado con los recientes acontecimientos), ha generado un proceso sistémico y espontáneo de masificación de la informalidad, lo que inmediatamente se presenta como una serie problemática que debe ser abordada de forma sistémica y científica.
Esto ha traído consigo la desaparición paulatina de negocios de derecho, quienes se vieron en la tentación de retraerse y alejarse de las formalidades propias de los negocios.
Como una primera aproximación empírica, se pudiese considerar que esto ha afectado al emprendimiento como movimiento social, económico y ambiental, dado que aun cuando los “nuevos empresarios” han incorporado dentro de su génesis la generación de valor (a través de la innovación), no se muestran como negocios sustentables, considerando que carecen en muchos casos de componentes de carácter fiscal, contable y legal, quienes indudablemente dan piso a la probabilidad de ser escalables en el tiempo. Esta situación genera una severa perversión del sistema económico y nos muestra un escenario complejo e incluso caótico.
Siendo así, todo indica que los negocios tenderán a preocuparse por aspectos estrictamente operativos, dejando las formalidades de lado, asumiendo con ello significativos riesgos de toda índole.
Revertir esta situación es aún más difícil, dado que será titánico poder reorientar los esfuerzos que se han dado, reconduciéndolos a paradigmas donde la legalidad es pieza fundamental, en ambientes donde abiertamente ha sido coartado dicho principio, y donde el derecho a la defensa termina siendo un término abstracto y utópico de poca o nula aplicabilidad. En este particular, como objetivo en esta primera aproximación, se considera relevante identificar los disparadores que pudiesen incentivar a las empresas a volver a la formalización, así como conocer algunas tareas que deberán ser considerados de cara a un futuro sostenible.
Como primer punto, para poder retomar el camino de la legalidad, dichos emprendimientos o proyectos empresariales deberán sentir algún tipo de estímulo por parte de otros actores, que los inviten a encender las luces, y dejar de trabajar enclaustrados en cuatro paredes, utilizando a la tecnología como el vehículo para llegar a sus clientes. Desafortunadamente, la acción individual de los empresarios no será suficiente para poder propiciar condiciones de formalización que fortalezcan al sector productivo.
Algunos de los actores y/o acciones que pudiesen influir positivamente en el reordenamiento y formalización de la economía son:
·      El crédito es el perfecto instrumento para poder crear negocios escalables. La inversión en infraestructura, talento humano o en cualquier otro elemento, generaría (con estrategia) efectos multiplicadores más que probados. El gran reto será que la banca también sea estimulada por el Estado, considerando que prácticamente han sido apartados de la economía. Su única función es principalmente la de puente entre clientes y proveedores.
El encaje legal, las limitaciones impuestas por entes regulatorios y la inflación (hiperinflación) son algunos de los principales obstáculos.
Una vez que la banca se reactive, las empresas se verán en la obligación de ser rigurosos con todos los aspectos relacionados con el cumplimiento legal, tributario y contable, dado que tendrán la necesidad de mostrar información fidedigna y auditable, a fin de poder obtener recursos que servirán para sus propósitos empresariales.
Volver a esquemas, donde la información contable sea útil para los usuarios, es el más grande deseo de todos los actores.
En la actualidad, prácticamente es imposible incluso abrir una sencilla cuenta bancaria a la vista, menos es posible llevar a cabo transacciones en monedas extranjeras, lo que obviamente ha generado severas distorsiones y restricciones.
La banca ha sido desarticulada y desmantelada sistemáticamente. De haber algún tipo de incentivo a este sector, veremos que su recuperación será gradual, pero con impacto a todo nivel.
·      Proyectos de envergadura auspiciados por el gasto público o por la inversión privada como mecanismo de multiplicación empresarial. Poder reactivar tantas obras que han sido detenidas producto de la crisis y la corrupción,  dará oxígeno a empresas que se han tenido que retraer voluntariamente.
Tener la posibilidad de participar en procesos de licitación transparentes y honestos será un aliciente para reactivarse de forma ordenada. El gran reto será el éxodo de profesionales y el deterioro de las maquinarias y equipos que en algún momento estuvieron a disposición de dichas entidades. Por algo habrá que comenzar.
La entrada de recursos frescos, requiere de condiciones claras para potenciales inversionistas. El fuerte de las últimas décadas no ha sido la protección del capital.
·     Beneficios de carácter tributario, tales como: zonas libres de impuesto, beneficios para la contratación de personal profesional, rebajas por nuevas inversiones, simplificación y eliminación de tributos, etc., son un paso de inicio que por naturaleza propicia la activación. Lograr ubicar inversionistas que estén dispuestos a iniciar proyectos con riesgos claramente identificados y bases razonablemente medibles puede generar el tan ansiado clima de confianza que en la actualidad no existe.
Se puede iniciar por un proceso de remisión tributaria, con el objetivo de generar un ambiente de buena fe entre los actores.
·         Simplificación  y sistematización del sistema de registros y notarías, con el objetivo de garantizar que la constitución de empresas sea dada de forma sencilla y amigable. Eso, automáticamente permitirá que los emprendedores vean como factible la creación de negocios. Verlo como una ventaja, y no como una obligación imposible, es función clara del Estado.
·            Desarrollar e incentivar el mercado de capitales, como mecanismo para la obtención de recursos y al mismo tiempo como ambiente para la inversión de los particulares.
·            Abrir zonas que incentiven a sectores, tales como: tecnología (software y hardware); producción de insumos de salud (medicinas, equipos médicos, etc.); negocios orientados al teletrabajo y espacios compartidos (coworker); empacado y distribución a escala y comercio electrónico.
·          Incentivar a las grandes universidades públicas y privadas a crecer en torno a un plan país, donde se retome la idea de profesionalizar y tecnificar la nación, en función a la “vocación” de cada región.
·             Desarrollar las telecomunicaciones a todos los niveles.
·        Incentivar y desarrollar nuevamente el parque de movilización del país (aeropuertos, puertos, terminales terrestres, transporte público urbano e interurbano, ferrocarril, metro, etc.)
Todas estas medidas deben llevarse a cabo tomando en cuenta un nuevo reordenamiento de lo que serán las actividades dentro de los centros de trabajo, habida cuenta de que estamos en un esquema que hace que el distanciamiento social haya llegado para quedarse.
Puede que muchas de éstas medidas sean impuestas de forma obligatoria por los entes regulatorios, o que sencillamente sean diseñadas y aplicadas por estructuras organizacionales más definidas y comprometidas. Entre algunas de ellas podemos identificar:
·            Creación de unidades, o al menos de responsables directos, orientadas a la creación, aplicación y seguimiento de planes de contingencia.
·           Desde los departamentos de talento humano, la creación de nuevos protocolos de búsqueda de personal, contratación y evaluación de riesgo de los colaboradores.
·            Planes de reforzamiento de la filosofía organizacional de las empresas, para con ello dejar claro la misión, visión y objetivos de la empresa. Eso refrescará lo que se espera de cada colaborador, independientemente del momento que esté viviendo la entidad.
·           Reforzamiento de la plataforma tecnológica en todos los sentidos. La conexión remota debe estar garantizada 24/7, siempre y cuando esté disponible el servicio de comunicación.
·      Normas de convivencia en la oficina, a fin de optimizar los espacios de forma estratégica, evitando el aglomeramiento de personal en espacios no acordes.
·          Concientización sobre enfermedades. Cada trabajador deberá tener claro los momentos en los que deberá trabajar de forma remota de manera preventiva.
·               Evaluación de aspectos logísticos, movilización, hospedaje, etc.
Muchas de estas acciones podrían generar nuevos costos que pudiesen ser incluso materiales. Dichos costos deberían ser considerados como deducciones a efectos de la determinación de la renta y en un porcentaje, como rebajas directas al impuesto en cuestión. Todo esto con el fin, de que las empresas puedan contar con los recursos necesarios para afrontar los retos por venir de forma asertiva, eficiente, efectiva y eficaz.
A modo de cierre, los retos son gigantes. Para poderlos llevar a cabo se requiere una clara tripartita entre Estado, Empresarios y Colaboradores. Desde hace mucho tiempo se ha demostrado que es imposible avanzar a un mundo sostenible sin aplicar este esquema, por lo que definitivamente se requiere del concurso general, para poder llenar esta lista de chequeo e irla ejecutando en un tiempo medible y finito en favor de todos.

lunes, 18 de mayo de 2020

Firmas y consultoras empresariales. 10 acciones de cambio

La asesoría y consultoría empresarial, tal como el resto del mundo productivo, se enfrenta  a un gran reto de cara a los nuevos esquemas de negocio. Parece claro que las condiciones cambiaron, por lo que es fundamental la revisión del qué hacemos, cómo lo hacemos, cuándo lo hacemos y dónde lo hacemos, de forma tal que podamos mantener emprendimientos de este tipo a flote.
En aras de iniciar la discusión teórica de lo que le depara el futuro a firmas de contadores, abogados, consultoras de ingeniería y demás organizaciones donde predomine fundamentalmente la aplicación de conocimiento sistémico, es claro que se deben tomar algunas medidas de corto, mediano y largo plazo de forma ordenada y analizadas razonablemente.
De seguido, se enumeran al menos diez acciones que deben tomarse, con el objetivo de iniciar planes específicos que permitan sostenibilidad empresarial, en favor de profesionales, empleados y demás relacionados:
1.              Evaluación del modelo de negocios
El modelo de negocio es conocido como una herramienta empresarial (incluso previa al plan de
negocios) que permite definir lo que será ofrecido al mercado. Para algunos autores es el ADN de una entidad, y por ello que su importancia es clave al momento de entender el qué, el cómo, el cuándo y el dónde.
No está dirigido exclusivamente a saber cómo ganaremos dinero; es algo mucho más importante, dado que permite entender como interactuaremos con clientes, proveedores y cualquier otro relacionado al negocio, dando una visión sistémica y holística de nuestra propuesta de valor. No es incorrecto que evaluemos el modelo de negocios, lo que si puede ser terrible, es que debamos cambiarlo por errores en la planificación.
El mundo de la asesoría y consultoría se fundamenta en la confianza. Si los clientes no confían en nuestro servicio, difícilmente podrán mantenerse en el tiempo atado a una firma o empresa de este ramo. La propuesta de valor debe girar en torno a dar valor, optimizando costos y teniendo al cliente como número uno en la lista.
2.              Identificar los negocios del ramo y apropiarse de las mejores prácticas
La innovación no es crear cosas desde “cero”. Han pasado tantos años de historia de la humanidad,
que es muy complejo afirmar que inventamos algo que nunca nadie más pensó o estudió. Siendo así, es fundamental estar claro que el “Benchmarking” es clave en estos momentos. Tomar comparadores de productos y servicios disponibles que sean exitosos, garantizará que no entremos en el mundo de la improvisación.
Pensar en que nuestra idea es única, brillante y a prueba de balas, puede ser el inicio del fin de cualquier plan que creamos “innovador”. En el mundo de la asesoría y consultoría se cuenta con grandes referencias. Las Big Four (Anteriormente las Big Five, antes del traspiés de Enron) son el mejor ejemplo de entidades engranadas perfectamente. Su gran limitación será su tamaño y complejidad.
No debemos irnos a lo enrevesado de sus estructuras, si no de la manera sistémica como se manejan. No se confunda, el objetivo no será copiar su modelo de negocios, el trabajo será customizar las cosas útiles que hacen (son muchas). Sus servicios, su enfoque al cliente, sus procesos, la manera como investigan y se apropian de nuevos esquemas aplicados en otras jurisdicciones, como manejan su imagen corporativa y como se muestran ante la audiencia como especialistas, serán solo algunos de los elementos que debemos considerar.
No quiere decir que iniciaremos una lucha contra ellas, dado que puede que se reviva la historia bíblica de David contra Goliat, con la diferencia de que la derrota esta cantada, pero indudablemente si estaremos en capacidad de iniciar nuestro proceso de “scalling up”.
3.              Generación o apropiación de tecnología sostenible
No es necesario aplicar grandes recursos para esto. Solo basta hacer las investigaciones pertinentes e
invertir en lo que simplifique los procesos. Por ejemplo, el CRM (Customer Relationship Management) es un excelente método para poder monitorear nuestra relación con clientes y relacionados.
A través de esta herramienta (que en muchos casos pueden considerarse aplicaciones limitadas gratis) se logra administrar la base de datos de los clientes, haciendo una ruta de sus necesidades y formas de abordarlos en el corto, mediano y largo plazo. Nos proporciona de elementos que van creciendo con el tiempo y nos permiten estar en la capacidad de conocerlos cada vez más.
Por ejemplo; si mantuviésemos un CRM actualizado de nuestros clientes, en este momento pudiésemos enviarles correos masivos con invitaciones para reuniones, discusiones técnicas, documentos de lectura académica y cualquier avance que consideráramos de interés. Probablemente, esto haría que ellos se sientan atendidos incluso en la adversidad.
Otro ejemplo está en el uso de aplicaciones de tiempo de trabajo. A través de ellas, pudiésemos estar claros del tiempo que incurrimos en actividades profesionales, en reuniones, estudio, etc., tanto de nosotros, como de nuestros equipos. Es excelente momento para saber cómo se mueve nuestro negocio minuto a minuto, y entender finalmente que el tiempo es dinero.
Contar con aplicaciones contables, financieras o de asesoría en general relacionadas con el negocio en la nube es otro punto que debe ser considerado. Debemos entender que asesores y consultores deben estar en la capacidad de conectarse en cualquier sitio y a cualquier hora, con el objetivo de dar cumplimiento a las obligaciones inherentes a sus clientes. Entendemos que existen serios problemas de conectividad; sin embargo, esto no impide que vayamos creando procesos y métodos para avanzar incluso en condiciones adversas.
4.              Alianzas con clientes, proveedores y demás elementos de la cadena de valor, que tengan como objetivo disminuir los costos
Crear alianzas no es nada nuevo. En muchas ocasiones no se logran por vanidad o complejo de superioridad. La verdad es que son sumamente necesarias. Lo importante es generar condiciones claras entre todas las partes. Dejarlo por escrito y evitar los puntos ciegos será la misión de todos. Es claro que los clientes necesitan de nosotros, y nosotros de ellos. Llegar a acuerdo de pago con condiciones blandas o en especie, son acciones que pudiesen desencadenar que los negocios no paren. No es momento para cerrarse en el todo o nada, dado que eso dará oportunidad para que otros más hábiles se apropien de los muchos o pocos clientes con lo que cuente la firma o consultora.
Conversar con clientes y proveedores de forma honesta y abierta, generará un clima de mayor transparencia y longevidad.
5.              La universidad como agente de cambio
La universidad, por excelencia es un agente de cambios y generación de conocimiento. Es momento
de que las firmas y consultoras se acerquen a las instituciones de educación superior y cierren mancomunidades formales, y por sobre todo efectivas, con el objetivo de crear. Ya no es necesario hacer notas de prensa donde se firman acuerdos que no tienen resultados visibles.
Es momento de generar desde las universidades, en función a las necesidades del mercado.
Lo primero es que las firmas y consultoras deben saber qué es lo que necesitan, y con ello hacer solicitudes claras y formales de la tecnología que se requiere, y la forma como beneficiará a las universidades y a sus estudiantes.
6.              Planificación estratégica
La planificación estratégica nació en ambientes bélicos. Puede que este sea el proceso más parecido,
en aras de mantenerse en pie.
El primer paso que se debe dar es la identificación de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas. Hacer esto con una visión objetiva y empezar a construir los planes de acción ante cada situación, dará luz de las siguientes acciones a tomar en cuenta.
Aun cuando este es un proceso al que debe dedicársele más tiempo, recuerde que ya inició con un Benchmarking donde se apropió de las mejores prácticas disponibles. La planificación estratégica le permitirá a su firma o consultora, generar un plan más  a la medida de sus realidades, considerando que la evaluación del FODA direccionará su hoy, marcando el camino para el mañana.
7.              Análisis de la estructura organizacional, incorporando el teletrabajo como mecanismo corriente
Hoy es fundamental entender que la tecnología es el punto principal. Teniendo esta base, es clave
poder identificar las tareas detalladas de nuestros equipos de trabajo, y con ello visualizar los tiempos de ejecución, alcance y resultado.
El teletrabajo llegó para quedarse, siendo así, las empresas deben considerar ese elemento al momento de firmar un contrato de trabajo por tiempo determinado o indeterminado con un colaborador. Los trabajadores deben estar claros que el conocimiento y proactividad son tareas que deben cumplir; sin embargo, la disposición y disponibilidad para autoregularse serán incluso más importantes.
No se pueden concebir colaboradores que deban ser supervisados 24/7. Eso quedó como un recuerdo. Ahora cada tarea debe tener un tiempo de ejecución y pronóstico de resultado, allí recaerá el valor de cada quien.
8.              Creación de servicios que puedan mejorar la situación actual de los clientes
Los servicios tradicionales pueden que sigan vigentes. Otros tantos no. Pregúntense: ¿Esto es lo que necesita mi cliente? ¿Con este servicio mejorará su situación organizacional y operativa? ¿Dónde puedo agregar valor tangible?
Estás y tantas otras preguntas del mismo tenor serán la clave para reinventarse. Fíjese en sus necesidades como firma o consultora (Benchmarking, tecnología, planificación estratégica, gestión del talento humano); puede que muchas de ellas coincidan en las necesidades de sus clientes. Eso indica que usted debe seguir y profundizar su formación profesional.
9.              Tomar la innovación como tarea de todos los días
Las firmas y consultoras deben estar en constante movimiento. Evidentemente, la investigación y
desarrollo podrían eventualmente generar innovación. Entienda que ese es el futuro.
Investigue, promueva el conocimiento, socialícelo y comparta con sus clientes las distintas formas de mejorar en ambientes adversos. Entienda que muchos negocios cerraran; no obstante, muchos otros sobrevivirán y otros tantos nacerán desde las cenizas.
10.          Entender que el mundo cambió/evite ensayar sin estudio previo

Piense, comparta, discuta, planifique, actúe y controle. No tiene tiempo de sobra para todas estas fases; no obstante, no entre dentro del mundo de la improvisación. Es por ello que es muy importante ser sistémico. Dé el primer paso al Benchamarking, incluya toda la tecnología que pueda y luego abrace la planificación estratégica como el paso final a un mundo sostenible.

jueves, 7 de mayo de 2020

El mejor amigo que me dio la vida

Su partida de nacimiento dice que nació el 13 de junio de 1937, aunque siempre bromeaba

diciendo que había sido realmente el 8. 
En Rubio, estado Táchira (lugar donde vio la luz por primera vez) podían ocurrir esas cosas.
Tuvo muchos hermanos y hermanas, todos muy unidos y con un respeto entre ellos bastante interesante para uno el citadino. Me contaba que tuvo una niñez movida, jugando y metiéndose en problemas de muchacho, nada del otro mundo. 
Mi abuelo, don Carlos García, fue un hombre de campo, pero entiendo que muy inteligente para los negocios; a lo lejos veo a mi padre salir de casa con el sol ausente para su último encuentro con él. Aún contamos con fotos que se ven lejanas, pero que son la muestra de que compartimos poco, pero intensamente.
Cuando visitaba a Rubio de su mano, no faltaba una anécdota en cada esquina; todo le recordada esas cosas de muchacho que nunca olvidas. Una bocanada de su pasado, era una puerta que se abría a su interior; yo quería saber tanto como pudiese.
Creo que mi padre no tuvo grandes carencias en su infancia, quizás si mucha disciplina de la dura, cosas de esos años.
En la década de los 50 tomó la decisión de irse a Caracas junto con algunos de sus hermanos y hermanas. No sé que lo motivo a hacerlo, supongo que la adrenalina de vivir en una metrópoli y las ganas de conocer lo hasta ese momento desconocido. Quizás algo de rebeldía también; necesidad posiblemente.
Para un joven andino, Caracas sería un cambio épico en la forma de ver la vida. Según cuenta, la pasó muy bien, disfrutó y trabajo bastante. Conocía cuanto recoveco de mala muerte de la ciudad, así que todo indica que la caminó hasta cansarse; era caraqueño de corazón, nunca le sentí acento andino, se fundió con su nuevo gentilicio y lo hizo propio sin quejarse; no obstante, siempre nombraba con orgullo a su terruño.
Caminé a su lado desde Quinta Crespo, hasta la Avenida Urdaneta, viendo todas las vidrieras y escuchando cada anécdota de la ciudad. Comíamos cotufas en la plaza Bolívar, mientras correteaba palomas y ardillas. Un buen juego de los leones no podía faltar; incluso llegamos a ir a ver a los tiburones de “home club”, solo para escuchar el sonido del bate y la pelota. Luego, esas visitas al estadio las hacía con mi hermano, y recordábamos el famoso pollo frito y la cantimplora llena de algo para tomar.
Conocía las calles de forma perfecta, no necesitaba “gps” para saber llegar a un sitio; cuando te daba una dirección, podías tener la imagen perfecta, él era así, todo detalle.
Te repetía las cosas varias veces, cuando joven era horrible, de hombre entendí que solo quería evitar que me equivocara, ese era su mayor intención. 
Luego de su llegada a la capital, supongo que estaría debatiéndose en cuanto a qué hacer con su vida y haría una que otra cosa para subsistir. Caracas sería más amable en esa época. 
Dicen que a todo andino le encanta una “cachucha”, él no fue la excepción; se unió a la Policía Metropolitana de Caracas; estaba nueva de paquete. 
Al principio quizo ser oficial, pero el curso era en el Junquito. Huyó, el frío lo superaba; siempre bromeaba con él sobre eso. Me parecía increíble que un hombre grande y fuerte como él haya pedido “la baja” y acabar con su sueño de ser policía. No fue del todo así, en un sitio más cálido y con un curso más corto, se convirtió en agente.
Su carrera fue de alrededor de 25 años continuos. Salió jubilado por allá en la década de los ochenta como sargento primero, así que mal no le fue; se le recordaba como un hombre estricto y honesto. Cuenta la leyenda que cuando lo jubilaron sus subordinados hicieron una fiesta, no fue invitado. Su reputación lo precedía y eso generó un compromiso grande a posteriori. Estando en el liceo, ser su hijo era todo un evento.
Alrededor de sus 30 conoció a mi mamá. Una mujer encantadora y con un carácter fuerte; ella estaba apenas por llegar a los 20. Al parecer no quería tener un novio mayor, ni policía y menos que fuese andino; mi papá era las tres cosas, increíble. En ese momento, mi papá tuvo que renunciar al amor que tenía a las motos y a la vida libre, probablemente eso lo salvó de muchas otras vicisitudes y dilemas. Le quedó una fuerte alergia al ron; una vez, con voz firme le dije: “no puedes tomar eso otra vez”, yo no llegaba a los ocho años, aceptó mi sugerencia.
Se casaron y vivieron muy humildemente en una barriada de Caracas; allí nació el primero de tres hermanos. Con mucho sacrificio y esfuerzo lograron comprar un apartamento en Caricuao, donde nació el resto de la camada. Lo pagó con su jubilación, quería garantizarle el techo a sus hijos y esa financiera desacertada decisión era la manera de demostrarlo.
Vivíamos los cinco allí, cómodos, sin carencias, con una cama caliente y muchas historias que contar. Nos llevamos siete años aproximadamente cada uno; mi mamá dice que lo planificó así para poder trabajar como enfermera y ayudar económicamente tanto como mi papá, aún cuando hay muchas anécdotas en cuanto a mi inesperada llegada.
Esta diferencia de edad prácticamente nos convirtió en hijos únicos, así que tuvimos el tiempo para disfrutar de él y sus cosas.
El mayor tuvo la oportunidad de conocerlo como hombre joven y activo, el del medio como hombre maduro y sabio y quien suscribe como hombre bonachón y consentidor.
Le encantaba el béisbol, fanático de los leones del Caracas. Heredamos el amor a ese equipo por él. Conocía anécdotas y estadísticas súper precisas. Jugaba muy bien al sóftbol, dominó y a las bolas criollas, nadaba como delfín y tenía una fortaleza física que le permitía hacer cosas que veíamos con asombro; todo parecía que en sus manos era posible. Me enseñó hasta a jugar ajedrez, no he vuelto a jugar como en ese entonces.
Cuando íbamos a la playa mi mamá no dejaba que me metiera mar adentro; yo me sentaba en la orilla a ver como se alejaba, se sumergía y salía al rato como si nada. Nunca sentí temor, confiaba en que era el mejor nadador del mundo.
Su abrir y cerrar de puerta era mítico; no podía dormir si tenía alguna duda sobre el estatus de la misma. Independientemente de quien llegara de último, él debía validar que todo estuviese perfecto, la seguridad primero.
Ir al conuco era épico. Levantarse de madrugada, llegar, caminar, sembrar, recoger y cargar. Todo era una enseñanza y un aprendizaje, todo era vida y abundancia. Luego subir todo al apartamento y regalar a los vecinos y familiares, todo era bondad.
Era reservado en la casa, estricto en el trabajo y alegre con sus hermanos y amigos. Era un cóctel; tuve la oportunidad y fortuna de verlo en todas sus facetas.
Le gustaba leer historias de vaqueros. En su mesa de noche tenía una colección, luego las cambiaba por otras. No se donde estarán, solo recuerdo que se acostaba de lado y las leía con detenimiento.
Tenía una ortografía y gramática de universitario, escribía en la máquina de escribir con rapidez y precisión, el “tipex” no era una opción. Siempre decía que había sido sumariador, tarde entendí que era. Mis trabajos del liceo eran obras de arte, dado que siempre estaban perfectamente cuadradas y muy bien redactadas; de allí le agarre amor a ese arte.
Cuando entré al liceo, me dijo que era algo temporal; le creí. Me convenció luego de que aguantara un año más; acepté. Ya con el tiempo le dije que lo dejara así. Gracias a esa mentira piadosa conocí mejor a mi esposa y aquí estoy, hecho y realizado; siempre tuvo la respuesta para todo.
Vivió a plenitud, trabajaba con pasión y heroísmo; no veía el reloj para cumplir con su obligación, fue digno ejemplo de constancia. No le gustaba el lujo, pero si quería lo mejor para sus hijos; nunca fue egoísta o envidioso, esas acciones no estaban en él. Era exigente y acucioso, revisaba mi boleta de la escuela y bachillerato con un ojo clínico perturbador (a veces era un acto de paciencia escuchar sus reclamos por una nota baja); imprimió en mí el deseo indescriptible de ser tan bueno como fuese posible, sin daños colaterales. Me enseñó que mi única competencia era yo mismo, espero poder transmitir eso aguas abajo. 
Un día me dijo qué hay personas que nacen para clavo y otras para martillo. Entendí rápidamente que esa sería la frase que me definiría como hombre. La verdad es que no se como explicar la enseñanza, solo se que entendí que hay que ponerlo todo.
Nunca me obligó, nunca se impuso, siempre dejo que el libre albedrío fuese la respuesta a todo; seguro confiaba en que al final las cosas saldrían bien, sentía que su trabajo había sido eficiente.
Luego de una larga carrera en la policía, trabajó en una empresa privada, lo hizo con pasión, dedicando quince años de trabajo fuerte y constancia. Cuando vio al último hijo tomar el título universitario, sintió que ya estaba realizado; allí tomó la decisión de retirarse con dignidad y vivir en casa al lado de mi madre. 
Vivieron solos y muy juntos luego de que todos dejamos el nido; verlos era un ejemplo de constancia. Se que la vida en pareja no es fácil, pero ellos lograron sortear todo lo sorteable y se mantuvieron juntos hasta el último segundo.
La verdad es que eran una maquina perfectamente aceitada. Vieron a sus hijos graduarse, casarse, tener hijos y vivir con altos y bajos; siempre estuvo dispuesto a dar consejos. Eran muchas veces fuertes, pero basados en la experiencia y desde el amor. Por momento sonaban altivos, altisonantes y antipáticos, pero era la forma de llegar al punto donde pocos quieren llegar. 
Lo por momentos perturbador era que luego de una gran reprenda, al rato se acercaba como si nada hubiese pasado, ahora entiendo que es que no había rencor. Para mi, en ese momento el cerebro me estallaba, yo quería seguir la discusión.
El tiempo no perdona, pero Dios le dio la oportunidad de ver nacer a sus nietos, los cargó, los besó y los abrazó. Su vejez fue tranquila, no le faltó nada. Estuvo en su casa y en su cama caliente; ver televisión fue su mayor distracción. 
Disfrutó el retiro, compartió con sus nietos, los vio crecer y los hizo vivir otras aventuras fantásticas; se que ellos tendrán mucho para contar a sus propios hijos.
Sus hijos lo abrazaron y lo besaron, sin importar que eran varones, el siempre fue puro corazón, su metro casi ochenta, corpulencia y aspecto de gladiador era solo una fachada de alguien que siempre pensaba con el alma, luego usaba el cerebro. A veces la gente decía: “tu papá es duro”, yo les decía que era solo una vista limitada de la verdad.
Me enseñó tantas cosas útiles, que afortunadamente siempre he valorado, creo que no me quedó nada en el tintero, todo se lo dije, todo me lo dijo (incluso lo no tan bueno).
Uno quiere que las historias de amor sean eternas, la verdad es que no son así; la definición de aceptación es algo que aún estoy investigando.
Se fue un 7 de mayo de 2020. Partió desde su cama, en su casa, con sus seres queridos y protegido. Su querida Caracas fue el lugar de partida.
Apenas habían pasado las 8:00 de la mañana cuando lo decidió junto a Dios, él era madrugador; me despertó la lluvia en mi casa, confío firmemente que esa era su despedida, no podía irse sin avisar, esa era su costumbre, nunca sonaba la puerta sin antes decir a donde iba, yo hago lo mismo.
Dios lo recibió allá arriba con una fiesta y yo se que más que irse, se fundió en mi; nos mira, cuida y espera, nos amortiguará la llegada cuando el creador lo disponga y yo estaré feliz de verlo, besarlo y abrazarlo como cada vez que me recibía o despedía de casa.
Esto lo escribo para tender un puente entre mis recuerdos y la vida de mis hijos y sobrinos. Es solo un rastro de lo que fue y una letra que perdurará por siempre. Decirlo con palabras me costará, escribirlo solo me coloca en el riesgo de ser simplista ante la inmensidad de su obra. Algún día ellos leerán esto y sabrán quien me dio la vida. Yo estaré tranquilo porque siempre le di tributo.