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Opinión



domingo, 31 de enero de 2016

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 237

IGTF

Aguas arriba


El impuesto que grava las transacciones financieras vuelve nuevamente a la palestra en el país. Ha sido un tributo que se nos ha presentado como el impuesto al débito bancario, como el impuesto a las transacciones financieras y ahora como el impuesto a las grandes transacciones financieras. Es un tributo que solo persigue aumentar los niveles de recaudación tributaria en detrimento del contribuyente, no previendo en ningún caso la capacidad que tienen los sujetos pasivos de afrontar dicha obligación. En su título muestra de manera resonante la expresión “grandes transacciones”; no obstante, en la práctica solo parte del supuesto en el cual un sujeto pasivo especial perse ya se considera que hace grandes operaciones y por ende se convierte inmediatamente en contribuyente.

La realidad es que un sujeto pasivo especial es notificado solo con fines de simplificación de procesos y plazos para la Administración Tributaria, pero realmente de especial no tiene nada, dado que por el contrario se han vuelto en blanco de sanciones más rigurosas y una altísima discriminación que se pone nuevamente en manifiesto con esta normativa. Como cualquier empresa, un sujeto pasivo especial puede estar en situación de pérdida por mala práctica gerencial, producto de la situación que agobia a todos los sectores o una combinación de ambas situaciones; sin embargo, en la práctica son compañías que por la actividad que hacen o por la cantidad de unidades tributarias que facturaron en un ejercicio adquieren un nuevo estatus que lejos de simplificar, requieren de más recursos económicos y de personal para asumir dicho rol.

Aguas en el medio

Las severas distorsiones que se han  dado en la determinación de la unidad tributaria ha afectado a compañías que no deberían ser contribuyentes especiales, pero que lo son por el gran desfase que existe entre esta unidad de medición y la realidad inflacionaria del país, por lo que sencillamente terminan calificándose empresas que aún están en proceso de maduración en cuanto a lo económico y estructura organizativa. Estás empresas son severamente afectadas por esta designación que es hecha de forma unilateral y que pasma cualquier crecimiento.

Adicional a esto, la norma no incluye una definición de grandes transacciones, por lo que en ningún caso limita la aplicación de la misma. Siendo así, cualquier sujeto pasivo especial que haga transacciones financieras está sujeto al impuesto, siendo así, realmente no se están tributando operaciones de importancia, dado que sencillamente se pretende tributar absolutamente todo lo que se mueva financieramente a través o no de la banca, partiendo de la premisa de la designación masiva de sujetos pasivos especiales bajo un esquema rezagado en lo cuantitativo.

Aguas abajo

La norma tiene cientos de asuntos discutibles y una redacción confusa en muchos aspectos, por lo que no terminan de estar claros los mecanismos para gravar operaciones overseas, a través de mecanismos donde no interactúe la banca organizada y las realizadas por contribuyentes ordinarios que tengan “vinculación jurídica” con sujetos pasivos especiales, entre otras tantas situaciones grises que no permiten prever los efectos en su totalidad y que siguen dando carta abierta a la Administración para fiscalizar normas que esencialmente van en detrimento del patrimonio del sector productivo.


Por otro lado, y como ya ha sido costumbre, la norma prevé que no será deducible del impuesto sobre la renta, por lo que dicha erogación deberá ser conciliada a efectos de la determinación de la renta neta fiscal. Este aspecto ha sido ampliamente discutido en el pasado en tributos análogos y aún no ha sido atendido por los legisladores actuales, lo que afecta sensiblemente al contribuyente, sin contar el hecho de que los tributos no deben formar parte para el cálculo de la estructura de costos de las empresas, lo que hace que exista un cerco múltiple al respecto. Todo indica que estamos frente a una nueva reforma que lejos de diseñar mecanismos de incentivo, aleja el sistema tributario a lo que se requiere en estos momentos. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/

domingo, 24 de enero de 2016

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 236

Emergencia económica

Aguas arriba


Últimamente estamos discutiendo sobre la existencia de una emergencia económica en el país. No obstante, la verdad es que dicha situación ha estado presente en el país en los últimos años, con un incremento significativo de las consecuencias con cada día que pasa. Eso se puede ver en la cantidad de empresas industriales que aún operan en condiciones precarias, las zonas industriales desiertas y un alto nivel de trabajadores informales que ven más rentable hacer colas que trabajar bajo relación de dependencia en entidades de derecho.

De igual forma, la emergencia se notaba con las dificultades para obtener divisas, las trabas para poder importar y exportar bienes, las constantes distorsiones con regulaciones y sujetos activos de obligaciones tributarias que miran de reojo a los sujetos de derecho que hacen actividades lícitas, mientras voltean la mirada ante la informalidad, y en general, observamos una grave emergencia cuando lo básico y elemental se vuelve suntuario para las todas las personas que hacemos vida en el país.

Aguas en el medio

De conformidad con lo previsto en los artículos 10 y 22 de la Ley Orgánica de los Estados de Excepción, en concordancia con los artículos 337 y 338 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, estamos frente a un mecanismo absolutamente legal que debe ser activado en circunstancias que afecten gravemente la vida de la nación, con el cual se pueden restringir ciertos derechos económicos con el objetivo de aplicar mecanismos tendientes a mitigar la emergencia que se presenta. Todo esto se haría de forma expedita y ejecutiva, sin necesidad de que la misma sea discutida con fundamentos técnicos que la sustenten.

Para el caso venezolano, la utilización sistemática de leyes habilitantes ha sido una constante. En la teoría, un decreto de emergencia económica no es análogo; sin embargo, en la práctica pudiesen darse los mismos efectos, por lo que existirían amplias facultades en muy pocas personas. Para ello, tanto la Asamblea Nacional como el Tribunal Supremo de Justicia serán actores estratégicos en este proceso tan interesante que estamos observando y que puede que sean determinantes en aras de generar las condiciones que se requieren para salir del espiral en el cual nos encontramos.

En función a esto, de conformidad con lo previsto en el artículo 42 del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional, podrán crear, como de hecho lo hicieron, comisiones especiales para discutir el tema y aprobar o no el decreto de emergencia, aun cuando el Tribunal Supremo de Justicia lo haya resuelto como constitucional. Para este momento, dicha situación debe estar plenamente clara para todos los interesados.

Aguas abajo

Podría darse la posibilidad de que la Asamblea Nacional realice sugerencias y que el Ejecutivo las acepte, siendo una manifestación interesante de buena fe de las partes, considerando que el diálogo debe ser la prioridad para con ello dar soluciones tangibles.

No obstante a lo anterior, la Asamblea Nacional está en la obligación de trabajar en la resolución de los problemas, por lo que indistintamente de la decisión que se tome en cuanto al decreto de emergencia, deben aportarse soluciones tangibles y en tiempo razonable para generar condiciones estables para poder mejorar la situación económica del país.

Más allá de cualquier comentario, o de la búsqueda de detonantes de la presente situación, en diciembre pasado vía habilitante se reformó el impuesto sobre la renta y se creó un tributo a las transacciones financieras, cuando en este momento debemos ofrecer beneficios fiscales y seguridad jurídica a los contribuyentes y propiciar nuevas inversiones. Con dicha incongruencia, es bastante complicado poder predecir curas a la enfermedad estructural que estamos presenciando en este momento histórico, ya que de esta crisis estamos convencidos surgirá un modelo productor, rentable y eficiente para el bienestar de todos los que hacen o harán vida en el país. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/



domingo, 17 de enero de 2016

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 235

Zonas industrializadas

Aguas arriba


Dar oxígeno a zonas mineras y fronterizas debe ser misión primordial de la Asamblea Nacional con el objetivo de hacerlas productivas y rentables en todas las fases aguas arriba, en el medio y abajo. Con algo de vocación política, seguridad jurídica y beneficios fiscales y financieros se puede abrir la puerta a actividades generadoras de divisas, de productos de calidad y por sobre todo de empleo. No es una tarea sencilla, pero el enfoque debe estar claro, a fin de que el proceso de extracción y procesamiento básico mejore y se impulse la transformación en productos terminados de consumo local y por sobre todo con calidad de exportación. Eso solo lo puede hacer un sector privado que reciba incentivos y que perciba que toda inversión se respetará y retornará en un tiempo razonablemente corto, que beneficie al Estado, a los trabajadores y a los accionistas.

Países como Australia y Canadá tienen importantes reservas naturales, y garantizan que dichas zonas tengan altísimos niveles de calidad de vida para los ciudadanos que allí hacen vida, sustentado en zonas perfectamente urbanizadas, educación de calidad a todo nivel e incentivos en cuanto a seguridad social, que hace que las personas nacidas en zonas más centrales perciban como una verdadera oportunidad de vida el poder desplazar a sus familiares y comenzar nuevos retos en sitios visiblemente apartados, pero que permiten tener unas condiciones envidiables comparativamente. Por otro lado, muchos extranjeros hacen gestiones formales apuntando a esos lugares, considerando que allí las puertas estarán abiertas si cumplen con los requisitos mínimos exigidos por lo entes competentes, lo que aumenta significativamente las probabilidades de éxito.

Aguas en el medio

Puerto Ordaz es una de las ciudades más hermosas del país, es un sitio en el cual confluyen tantos factores positivos, que se hace prácticamente imposible entender las razones que sustentan las fallas que coexisten. Cuenta con reservas naturales, infraestructura y experiencia suficiente como para poder cumplir un rol bastante importante en la transformación de nuestro sistema económico en pro de ser cada vez más productivos; no obstante a ello, la evidencia muestra que efectivamente ha habido un retroceso tangible que hace que sigamos siendo dependientes de empresas en un estado bastante criticable, que a su vez cortan el oxígeno a emprendimientos orientados a la transformación. Eso hace que se pierda constancia, rentabilidad y calidad.

En primera instancia, debe hacerse un levantamiento de las zonas industriales disponibles  y de las infraestructuras que estén en desuso o subutilizadas y poder inventariar con que fuerza transformadora se cuenta, para con esto poder crear mecanismos coherentes con la banca para gestionar recursos tendientes a reactivar esas zonas, mientras en paralelo la municipalidad respalda este proceso con beneficios fiscales claros y tangibles que permitan a nuevos o antiguos empresariados especializados reactivar dichas factorías, demandando metas muy precisas de producción y contratación de personal local, así como una cuota de responsabilidad social razonable, que demuestre el compromiso de todas las partes. Por otro lado, a nivel nacional se deben proporcionar dispensas mayores, que estén igualmente atadas a producción y generación de empleo de calidad, logrando así el efecto multiplicador requerido.

Aguas abajo

De igual forma, el Estado debe garantizar al empresariado la respectiva seguridad jurídica y la demarcación clara de necesidades de la región, para con ello apuntar hacia la misma dirección, estando consiente que el factor intimidación producido por las fiscalizaciones masivas y la ofensa pública hacen que cualquier empresario se retraiga de seguir creciendo. La protección de tribunales es fundamental, para que las amenazas se mitiguen de forma importante, sobre todo en los aspectos laborales y comerciales.

Haciendo un piso jurídico de calidad, muchas zonas con estas mismas características podrán ser bastión y ejemplo del cambio económico que debe darse en el corto plazo. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com


sábado, 16 de enero de 2016

Valoración Binomial Aplicado a la Realidad Venezolana

Sin duda alguna, el contexto en el cual vive la comunidad económica venezolana es bastante
particular, si comparamos la manera como se han desarrollado los eventos en al menos las últimas dos décadas con el desempeño de los vecinos del continente, producto del desarrollo y ejecución de un esquema en el cual el Estado tiene todas las intenciones y recursos para participar como protagonista en los mercados neurálgicos, e incluso intervenir de forma directa en los de menor escala, creando para alguna parte de la población venezolana, cierto nivel de inconformidad producto de la manera como se mueven los distintos indicadores financieros emitidos o no por fuentes oficiales, que demuestran un desempeño poco alentador.
Esquemas poco competitivos y con altos niveles de riesgo generan dos reacciones bastantes extremas; la primera de ellas es la de invertir en cantidades interesantes, considerando que a mayor riesgo, mayor serán los rendimientos, lo que sin duda alguna genera en el inversor una suerte de ansiedad financiera por el hecho de encontrarse en terrenos que requieren de ejecuciones quirúrgicas y una dosis particular de olfato para los negocios. Por otro lado, la siguiente reacción razonable es la de sencillamente repelarse, retirar la inversión o sencillamente irla redireccionando a otros mercados más seguros, a fin de poder disminuir riesgos, incluso en detrimento de obtener altos niveles de rentabilidad, lo que sin duda alguna afecta y revierte el proceso formativo agresivo que es el que alimenta la resiliencia de todo empresario de carrera y no de oportunidad.
Ante esta situación, puede que el inversor local (y algún inversor extranjero muy especializado) vean con preocupación el poder confiar en acciones u obligaciones de empresas que se les haga muy difícil poder cumplir medianamente con premisas financieras lógicas que pueden plantearse en el corto, mediano y largo plazo, por lo que se hace más complejo presumir posibles escenarios viables que permitan visualizar patrones de consumo y sobre todo niveles de ganancia y rentabilidad en un lapso de tiempo finito, considerando el hecho de que los inversores normalmente se mueven en un ambiente altamente especulativo, dado que su razón de ser no es la de mantenerse con acciones o deudas hasta su liquidación o vencimiento, si no estrictamente con fines especulativos.
Esta situación y particulares niveles de inseguridad jurídica han logrado liquidar parcialmente el interés de empresas por ser de capital público, por los niveles de exposición y formalidad que requieren para hacerlo e inyectan de desánimo a posibles inversores, dado que los rendimientos que ofrece ese mercado son extremadamente marginales al ser comparados con la inflación anual observada en al menos el último quinquenio de vida republicana, lo que sin duda alguna crea un coctel difícil de revertir, considerando que prácticamente cualquier actividad es muchísimo más rentable que el mercado de capitales abiertos. En muchos países del mundo, ante bajas tasas de interés y el deseo en participar en entidades con perspectivas de crecimiento, el comprar acciones o adquirir obligaciones se convierte en el ABC de cualquier persona o entidad jurídica con ciertos niveles de excedente y disposición.
Desde hace cierto tiempo, el Estado venezolano ha tenido como objetivo el poder garantizar que las entidades que hacen vida en el país disminuyan sus niveles de ganancia, con el objetivo de presionar a la disminución de los precios de venta y evidentemente la inflación que ha venido golpeando al país suramericano con las reservas probadas internacionales de hidrocarburos más importantes del mundo. Normalmente, para poder disminuir los precios de los productos, se trata de ser más efectivo en el sistema de costos y procurar tener análisis tendientes a la eficiencia. De igual forma, el incentivo a la producción en masa hace que ciertos costos se vayan diluyendo, generando un efecto interesante en el costo unitario, lo que hace que los productores puedan manejar ganancias interesantes por volumen. De igual forma, en muchas jurisdicciones se trata de garantizar que existan múltiples actores de calidad, que cree una presión entre ellos mismos que tienden a que el consumidor demande productos de buena calidad y al mejor precio posible, fundando una dinámica que hace que la competencia entre productores los presione a convertirse en eficientes, productivos, al menor costo y con una oferta de valor clara que tienda a crear diferencias competitivas visibles.
De igual forma, en muchas latitudes, el precio de venta de bienes de interés nacional, son probablemente regulados de una forma discreta, privada y casi concertada de forma armónica entre el Estado y los productores, considerando que siempre habrán situaciones en las cuales la oferta y la demanda no podrán regularse solas, necesitando un Estado eficiente y muy estadista para ejecutar ciertos niveles de control que no creen zozobra y temor en el resto del mercado, pero que en simultaneo logren el objetivo final de proteger a cierto estrato social que tiene derecho al consumo de productos básicos y fundamentales a precios razonablemente accesibles. Dichos controles pueden unirse a la invitación a nuevos productores, el aumento de la capacidad instalada de los actuales y en general a propiciar condiciones para que las medidas de control sean temporales, teniendo una fecha de caducidad precisa.
Si la estrategia no es esa, puede que las consecuencias sean la desaparición sistemática de los muchos o pocos que estén activos, dado que se manejan en mercados donde prácticamente se crea un carácter social en su actividad, lo que sin duda alguna perjudica el patrimonio de cualquier inversor que colocar recursos sobre la mesa y propone propuestas de valor que tienen como fin generar renta para sus accionistas y relacionados. En caso de que esa parte de la ecuación no se cumpla, forzosamente se debe incursionar en nuevos mercados o incluso retirarse de todos y manejarse en negocios en los cuales la desmaterialización sea el principal objetivo, lo que impacta directamente en el empleo, en la recaudación tributaria y en general en la prosperidad.
Un sistema de precios justos que presione a los pocos que actúan a vender sus productos a precios regulados, mientras en simultaneo asumen riesgos muy altos, puede que genere distorsiones sistemáticas, mientras en paralelo ahuyenta a otros a invertir, aun cuando a mucha distancia se puede ver que existen oportunidades infinitas, considerando que el mercado podría estar ansiosamente esperando por particulares dispuestos a producir en serie sin importar los precios de venta, dado que no hay bien más costoso que el escaso. Para ello, la estrategia debe ser muy clara, a fin de garantizar condiciones básicas que tiendan a incentivar, facilitar e invitar a personas capaces y sociedades comerciales dispuestas a invertir recursos, en el entendido de que obtendrán beneficios.
Ahora bien, con todos estos antecedentes, está claro de que una política de Estado como actor principal de la economía, alta inflación (producto del golpetear indiscriminado), controles de precios, presión tributaria, inseguridad jurídica, serios problemas en cuanto a la realización de trámites públicos (con todo y el hecho de contar con normas que buscan evitarlo) y en general todo un ambiente hostil para hacer negocios, genera que los particulares en el ruedo tengan que hacer un esfuerzo gigantesco para persistir sin desfallecer, que los emprendedores con proyectos viables no consigan recursos frescos y por ende muchas ideas queden en el tintero y que desde hace un tiempo importante el mercado de bolsas de valores haya llegado a una quiebra técnica evidente por falta de apetito de todas las partes que deberían sentirse atraídas a intervenir o recibir dinero orgánico de manera afanosa.
Toda esta vorágine ha llevado al país a dar un paso atrás, llevándolo a un aparente limbo en la que se observa con mucha nostalgia los tiempos en los cuales se podían mover recursos de forma dinámica, logrando hacer inversiones con mucha confianza y creando altos niveles de adrenalina para los interesados en obtener beneficios. En un ambiente así, cada día en los negocios se convierte en una especie de competencia de creatividad, con el fin de ser rentables de forma consistente, a través de modelos sofisticados de inversión, garantizando que prosperidad, abarcando todas las fases de las distintas áreas productivas explotables.
Ahora bien, cualquier negocio en marcha necesita conocer sus valor a fin de poder ver su situación actual y que tan apetitivos pudiesen mostrarse ante el mercado en caso de querer hacerse públicas, recibir financiamiento bancario e incluso pensando en la posibilidad de fusiones o adquisiciones totales o parciales. Mediante ciertas técnicas aplicables, los financistas logran determinar el valor de acciones e intangibles de la manera más precisa posible y así poder mostrar una cara cuantitativa certera para el mercado. Una vez determinado dicho precio, y evaluados las exposiciones laborales, fiscales y ambientales (mediante la aplicación de due dilligence) se logra obtener un precio base de acciones para de allí comenzar procesos de negociación en pleno.
De acuerdo algunos estudios llevados a cabo en la Universidad Complutense de Madrid, de entre los métodos de valoración existentes, el binomial es relativamente sencillo y bastante intuitivo, lo que garantiza que la calidad de los resultados sea realista para efectos de los directivos y empresarios. Obviamente hay métodos más precisos y sofisticados; sin embargo, tienden a convertirse en sistemas muy complejos para el entendimiento de  los ejecutivos. Esto hace que sea en ocasiones difícil poder explicar los resultados de forma razonablemente entendible para las personas o entidades que pueden intervenir en un proceso de negociación. De acuerdo a Cox, J., Ross S., y Rubinstein, M. (1979): “Options pricing: a simplified approach”. Journal of Financial Economics. N°7. Pags. 229-263, este método de valoración realiza cálculos en tiempo discreto, con la vista puesta en la valoración de opciones sobre acciones pero que, sin embargo, es perfecto para valorar opciones reales.
Cuando las condiciones económicas de un país son predecibles, en cierta forma es sencillo valorar el precio de acciones de negocios en marcha, permitiendo crear una banda lógica para un lapso de tiempo razonable. Este tipo de herramientas permite a las Compañías generar confianza en los mercados y de una u otra forma, conocer si el camino tomado es el correcto para poder seguir generando beneficios en favor de los accionistas. Los trabajadores también ven este tipo de cálculos como alentadores, dado que demuestran la solidez de sus puestos de trabajo. Estos cálculos normalmente tienen un carácter confidencial; sin embargo, también puede ser parte de informes ejecutivos de gestión empresarial, lo que busca demostrar la calidad de las personas que toman decisiones importantes dentro de la organización.
En la práctica, el modelo de valoración binomial se puede aplicar a partir de los pasos que de seguido detallaremos, los cuales de forma sistemática y con ciertas premisas medianamente claras, permitirá determinar un cálculo confiable para los usuarios. A efectos pedagógicos, suprimiremos las fórmulas, haciendo mayor énfasis en las posibles limitaciones con las cuales pudiésemos conseguir en nuestro entorno actual, el cual de forma introductoria ha sido descrito en el presente ensayo.
1.             Estimar variables  básicas del modelo.
a.         Debe ser determinar el valor del activo real subyacente, para el cual se requiere del valor actual de los flujos de caja que el proyecto promete generar en el futuro, descontados a una tasa ajustada a su riesgo sistemático. Esto representa un importante obstáculo, considerando lo complejo que puede ser determinar el flujo de dinero del que deberá desprenderse la entidad, producto del fuerte impacto que genera la inflación.
b.             Valor de precio de ejercicio, el cual está asociado al costo del proyecto de inversión.
c.              El tiempo del que se dispone para ejercer la opción.
d.            La volatilidad, la cual viene medida por la desviación típica de los rendimientos del activo real subyacente (otro obstáculo y punto clave para la evaluación).
e.              Tipo de interés sin riesgo para el período.
f.              Dividendos estimados a lo largo de la vida de la opción.

2.            Diseño del árbol binomial, lo que genera el valor de los coeficientes de ascenso y descenso con objeto de ver la evolución futura del valor del activo subyacente a través de un árbol binomial.

3.        Obtención del valor de la opción, el cual consiste en calcular el valor intrínseco de la opción, para luego calcular el valor de las probabilidades neutrales al riesgo.

El método binomial puede aplicarse para un período, para dos períodos y para varios períodos, lo que brinda una perspectiva eficiente de gestión (a través del rendimiento) y de mercadeo para el caso en el cual se esté a las puertas de fusiones y adquisiciones o incluso liquidación por parte de los accionistas de forma parcial o total. Aplicar este tipo de modelos brinda confianza y sencillez a la difícil tarea de medir el tamaño de una Compañía en el tiempo, proporcionando un rango de acción para la toma de decisiones en tiempo real, lo que sin duda alguna presenta cierto tipo de punto de equilibrio para el nuevo inversionista o para para el accionista que desea incursionar de forma más agresiva o en el mercado, o sencillamente enfocar sus esfuerzos a otros sectores más rentables y seguros.
En un ejemplo muy sencillo, podemos mencionar a una entidad que el valor de las acciones actualmente es de Bs100.000 y que mediante el método de valoración binomial se determina que al cabo de un año, el precio rondará entre los Bs80.000 y Bs120.000, lo cual luce lógico en un ambiente con baja inflación y altos niveles de seguridad jurídica; no obstante, si el mercado es altamente volátil y el sector en particular puede ser apetecible para expropiaciones o profunda participación e intervención por parte del Estado, puede que el precio de las acciones tienda a cero, sin importar el hecho de que cuenten con un know how de alto nivel o incluso de una plusvalía teóricamente de peso, producto del esfuerzo de accionistas y colaboradores.
Siendo así, los métodos de valoración pueden tener mucho valor para grupos empresariales extranjeros que quieren conocer el valor de sus activos en Venezuela, pudiendo con ello decidir si es momento de liquidar dichas inversiones, o si deben aplicar medidas como el down sizing para disminuir sus riesgos. De igual forma, con estas metodologías, algunas transnacionales han decidido desconsolidar la información financiera local a efectos corporativos, no castigando el grupo por las desviaciones que se dan en nuestro país, producto principalmente del control cambiario, que impide la repatriación de dividendos y en cierta medida la compra de bienes y servicios para efectos de la explotación de actividades comerciales.
Para un grupo empresarial extranjero, poder medir con fiabilidad que la inversión generará rendimientos en un tiempo razonable es tarea primordial. El precio de la acción y sus variaciones dan un indicativo claro de si la tan ansiada rentabilidad se dará y por supuesto vislumbrará el tiempo en el cual dichos recursos serán retribuidos en cabeza de los accionistas para con ello poder emprender nuevos negocios en la misma rama, en áreas complementarias o en otros segmentos de interés. Desde hace mucho tiempo, las corporaciones monitorean sus activos y se plantean esquemas sofisticados para con ello ir adaptando negocios, o buscando alianzas estratégicas que permitan avanzar.
Existen diversos métodos de valoración, por lo que para efectos didácticos es conveniente reflejarlos gráficamente a través del cuadro N° 1, la cual muestra un enfoque bastante interesante de las distintas formas de conocer los negocios en los cuales cumplimos el rol de líderes o de asesores. Evidentemente, cada uno de ellos tendrá mayor o menor complejidad para los usuarios; sin embargo, el olfato y la experiencia del analista serán clave para poder ponderar elementos que no se ven en los números, pero que forman parte del trabajo. Muchos estudiosos concluyen que es un trabajo de sentido común, por lo que no basta la titulación para poder comprender los mercados y sus efectos.
Cuadro 1

 Entender qué se está haciendo (método), para qué se está haciendo la valoración (para fusiones, adquisiciones, compra/venta de acciones, consolidación de estados financieros, entre otras) y para quién se está haciendo (para accionistas actuales, nuevos inversionistas, para los mercados de capital), será la plantilla para con ello poder analizar, interpretar y explicar la valoración de un negocio bajo cualquier método. Lamentablemente, en el contexto en el que estamos, es poco visto y aplicable este tipo de estudios. 

domingo, 10 de enero de 2016

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 234

Reforma

Aguas arriba


La disponibilidad de la renta desde el punto de vista jurídico es de suma importancia para poder comprender la dinámica del Impuesto Sobre la Renta; no obstante a ello, la disponibilidad económica de dichos recursos es más importante aún, considerando que con ello se logran extinguir otras obligaciones conexas. Tener que pagar impuesto sobre rentas que no han sido cobradas efectivamente genera serios problemas de caja que son de difícil solución en la trajinar diario. Hacer negocios con entes (de cualquier sector) que no paguen oportunamente ha logrado quebrar negocios que no han estado en la capacidad de diversificar sectores y tipologías de clientes.

El primer causante de esto, lamentablemente, son las mismas entidades que se cubren en el manto del Estado, las cuales han puesto en jaque a empresas pequeñas  que nacen y funcionan como proveedores exclusivos de éstos, cortándose el oxígeno de a poco  al momento de interactuar con sus propios proveedores, colaboradores, accionistas y evidentemente con el mismo Estado pero en la figura de sujeto activo de obligaciones de carácter tributario. En función a esto, siempre ha sido clamor el poder crear mecanismos que tributariamente procuren apoyar a los contribuyentes; no obstante, los intentos no han sido exitosos.

Aguas en el medio

Por otro lado, tenemos el aparataje relacionado con los incentivos a negocios en marcha o proyectos nuevos con el fin de poder hacer sus tareas de fortalecimiento industrial, ofreciendo esquemas tributarios simplificados que motiven a invertir. En la política fiscal probablemente es más beneficio generar fuentes de empleo formal, que recaudar tributos, por lo que es claro ver en gobiernos serios la intensificación de ventajas irrenunciables que generan increíbles efectos multiplicadores. Algunos pudiesen decir que allí se renuncia a la potestad de los Estados, en lo particular pudiese pensarse que es lo opuesto, considerando que lo importante es que el colectivo este cada vez mejor.

En la misma sintonía, los países han tratado de generar más incentivos a través de esquemas de disminución de tasas impositivas, buscando así maximizar las ganancias de los particulares, con el objetivo de que estos sientan la necesidad de seguir creciendo (eso es igual a más fuentes de empleo formal y de calidad), y no al simple recelo y típico discurso patriotero de considerar que se beneficia al poderoso por encima de los intereses de la clase trabajadora. Todo está en función de la óptica con la cual se mire, pero lo cierto es un Estado debe manejarse con la  misma sincronización que se utiliza para hacer cualquier negocio rentable, de lo contrario, estaremos justo frente de la puerta que cruzamos hace ya un buen rato y que una parte significativa ignora advertida o inadvertidamente (no sabría decirse cual es mejor). Siendo así, regresar a esquemas donde el tipo impositivo aumenta, aumentando (increíblemente) con ello el mal uso de los mismos recursos, pareciese ser una tonada confusa.

Aguas abajo

Por último pero no menos increíble es el efecto que genera la inflación en la economía de un país. No es algo que solo sale en el periódico como una especie de crónica, dado que es una realidad indiscutible que padece la sociedad en pleno, considerando que se percibe desde el mismo momento que despertamos y que ha causado tantos problemas a todos los sectores de la vida. Aunque sea difícil de creer para algunos, la inflación afecta a la clase baja, media (lo que queda) y alta en mayor o menor medida. Los negocios lo sufren no solo desde el punto de vista conceptual, dado que tiene un impacto serio en la manera de hacer actividades productivas. Desconocer este efecto en los resultados de los contribuyentes, tampoco tiene mucho sentido técnico.

En líneas generales, todos estos puntos de suma importancia fueron reformados el pasado 30 de diciembre de 2015 vía habilitante, con carencias técnicas y por consiguientes con problemas operativos para todos los que interactuamos con la tributación y las finanzas en general. La materia tributaria debe ser legislada atendiendo el entorno, lo legal y por sobre todo a la luz de los principios. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/


domingo, 3 de enero de 2016

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guyana N° 233

Empresariado para un nuevo ciclo

Aguas arriba


En una añoranza, un empresario modesto y dedicado inició su ciclo de negocio de forma muy detallada y profesional, construyendo con ello una reputación de persona dedicada y responsable para con sus proveedores, clientes, gobierno  y trabajadores. Con esto, logró calar en su mercado e ir construyendo de a poco. Su estrategia era sencilla; gozaba de crédito de sus proveedores y pagaba a tiempo y completo, vendía a sus clientes a precios razonables (donde se generaba una ganancia atractiva como inversionista) y cumplía con sus obligaciones para con sus colaboradores y con las normas legales y tributaria vigentes (las cuales eras bastante cumplibles, dado que estaban diseñadas en una justa medida). Este señor tenía muy claro las diferencias que existían entre sus necesidades personales y las del negocio, por lo que no las ligaba entre sí.

Dentro de su dinámica, podía tener acceso a divisas y hacía correcto uso de ellas y con ello podía con su proceso productivo generar valor y en simultáneo diseñaba la forma de garantizar que en el mediano o largo plazo pudiese abastecerse en su totalidad en el país. Con el paso del tiempo se percató que su producción ya podía ir a otros mercados, y el Estado le garantizó todas las condiciones para que lo hiciese sin trabas ni pérdidas forzadas. No tenía que pagar comisiones por derechos garantizados en la constitución y con esas divisas podía auto abastecerse, invertir en nuevos proyectos dentro y fuera del país y en general contribuir con la actualización tecnológica del país, de sus trabajadores y de sus emprendimientos.

Aguas en el medio

Una empresa así no tiene posibilidades de irse a la baja, si cuenta con accionistas y personal interesados en ser cada vez mejores en lo profesional y en lo personal y si está respaldado por una banca seria y un gobierno que observa (pero que no trata de sabotear lo que se está haciendo) el éxito esta garantizado. Bajo ese esquema, a un empresario lo único que le resta es seguir creciendo y con ello contribuyendo en mejoras tangibles para los colaboradores que están allí soportando las operaciones desde el campo de acción. Esto sin duda alguna genera el tan ansiado efecto multiplicador, considerando que esas condiciones positivas redundan en alimentación, cobijo y educación de calidad para los hij@s de todas esas personas que ponen su esfuerzo y empeño.

Esto motiva no solo a ese empresario, sino a sus generaciones y a los que lo rodean a replicar modelos de similar naturaleza, contribuyendo así con una sociedad justa y equilibrada, donde cada quien pone lo mejor de sí y sea respetado, valorado y apoyado. En esa sociedad no se permite que el patrono humille al colaborador, pero tampoco se invita al colaborador a que sea un dique funcional para el logro de objetivos corporativos. Es una sociedad donde el esfuerzo se valora y la calidad se aplaude.

Aguas abajo

Cuando esta actividad que realiza un empresariado es intervenida por medio de alcabalas, controles excesivos, presiones, corrupción, solicitud de dádivas, expropiación, intimidación, castigos y cualquier otro medio parecido, se logra con ello garantizar que personas de esta clase vayan desapareciendo de forma sistemática de nuestro sistema. Esos hombres y mujeres siempre serán productivos en cualquier parte del mundo y no habrá patriotismo que valga si un emprendedor tiene deseos de llevar a buen puerto una gran idea. Siendo así, el gran afectado siempre será el de a pie, quien tendrá que soñar despierto ante nuevas oportunidades por venir.


El empresario que no esté en estos estándares positivos que se acaban de describir, que constituya empresas solo con el objetivo de hacer actos ilegales o que de una u otra forma afecten negativamente al consumidor, deberá ser sancionado proporcionalmente a su falta, y serán los especialistas del derecho los encargados de crear un sistema que sea razonable, donde no se vulneren sus derechos, que sea ejemplarizante pero que al mismo tiempo le permita volver a comenzar para hacer mejor las cosas, de lo contrario, un nuevo inicio estará lleno de muchos tropiezos. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/

domingo, 27 de diciembre de 2015

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 232

Crisis económica

Aguas arriba


Desde la segunda guerra mundial hasta la fecha, la crisis económica más fuerte es la que vivimos en el mundo en la actualidad. Es conocida como la Gran Recesión (de grandiosa no tiene nada) y ha profundizado los grandes problemas de desigualdad que tiene la humanidad. Esta crisis tiene su epicentro en el año 2008 (fecha para la cual, Venezuela contó con precios que rondaron los US$100 por barril, por lo que estar preparado solo necesitaba un poco de compromiso político) en los Estados Unidos, generada por la desregulación económica, delitos bancarios (Lehman Brothers como protagonista), aumento en los precios de materia prima, crisis alimentaria y energética y una de las peores catástrofes inmobiliarias que hemos alcanzado a ver. Esto último, probablemente fue lo más visible para el ciudadano de a pie, pero sin duda alguna, la combinación de todos los elementos causó una severa desconfianza a los mercados.

Ante tal cataclismo, los Estados se vieron en la obligación de hacer numerosos rescates financieros para evitar la quiebra de empresas de distintos sectores que de no hacerlo agravarían aún más la situación, generándose como contrapartida un aumento importante de pasivos financieros que terminaron afectando aún más a los beneficiarios de ayudas sociales activas para esos años, por lo que la tendencia irreversible fue la de aumentar los niveles de pobreza, para con ello poder oxigenar a medias el estatus quo de los centros empresariales sofisticados, pero llenos de altos niveles de corrupción.

Aguas en el medio

La austeridad económica en lo social siempre ha estado presente, pero para estos años, fue aún más visible y con un marketing mucho más duro e inconveniente desde el punto de vista político para los encargados de dar la cara en momentos tan complejos para la humanidad, considerando que esto tuvo un impacto de gran escala. Quizás, de este lado lo notamos como un simple aleteo, por el hecho de contar con altos precios de petróleo, situación que no nos permitió formalizar procedimientos sanos para garantizar reservas estables que compensasen épocas más difíciles como la que estamos viviendo en este preciso instante.

La crisis se extendió por todos los países desarrollados y emergentes. Desde Japón, pasando  por Australia y Nueva Zelanda y terminando en  China, India y Brasil, la situación se complicó en mayor o menor medida, viéndose una moderada contracción en cada uno de ellos. El impacto fue de escala mayor y además transmitida por televisión en cada rincón del mundo. Del lado de Suramérica, Argentina y Brasil fueron altamente afectados, generándose otras oleadas de igual tenor, que complicaron un tanto el panorama, mientras cientos de familias tuvieron que vender  propiedades en los Estados Unidos para pagar parcialmente sus créditos, lo que creo  una fuerte resaca luego de años tan prósperos.

Aguas abajo

En Venezuela estamos en crisis desde hace ya bastante rato, y la misma se ha profundizado severamente con el tiempo. Control cambiario, inflación de tres dígitos, desabastecimiento, altos niveles de corrupción, pocas posibilidades de ahorro y de financiamiento y fuertes regulaciones jurídicas han mantenido la crisis invernando. Altísimos niveles de subsidio gubernamental han logrado dar una bocanada de oxígeno a los más desposeídos, pero han colocado al resto de la sociedad en una situación cada vez más difícil de explicar, dado que no se ha impulsado la clase baja a mejorar, sino se ha procurado que el resto de las clases bajen su estatus, a expensas de una nueva clase económica que irrumpe con mucha fuerza.


Lamentablemente, no podremos concretar un análisis serio del impacto, dado que se desconocen de fuentes oficiales los indicadores más básicos de la economía, por lo que se hace prácticamente imposible escribir con propiedad sobre la verdadera situación que hemos vivido en el último año e incluso genera incertidumbre y escepticismo hablar sobre las cifras que hemos manejado en al menos los últimos 15 años de vida republicana. Solo será seguir esperando tiempos mejores. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/

domingo, 20 de diciembre de 2015

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guyana N° 231

Movilización

Aguas arriba

La movilización eficiente de bienes a través de carreteras y autopistas de forma segura y razonablemente rápida es uno de los tantos problemas y retos con los cuales nos encontramos al momento de hacer negocios en el país. Esta área se vuelve primordial, dado que de ello depende el abastecimiento oportuno de productos en distintas zonas lejanas y la prestación de servicios sin excusas de esta naturaleza. Hay negocios que se sustentan en atacar mercados previamente demarcados geográficamente y así poder planificar de forma concreta, pero aun así, de nada vale producir, si se cuenta con una debilidad tan grande y difícil de mitigar.

En muchos de los casos, los obstáculos y restricciones (con carácter formal) tienen como objetivo garantizar condiciones mínimas de seguridad para los habitantes en general; no obstante, en gran cantidad de casos, la situación obedece a procedimientos innecesarios y excesivos que perjudican el sector transporte y que de una u otra lo desincentiva de forma inmediata.

Aún cuando el federalismo es garantía del desarrollo de cada región, es de entender que hay zonas más rentables y eficientes para llevar a cabo ciertos negocios, por lo que se hace mandatorio y habitual que se requiera contar con una red interesante de transporte de todo tipo, que tenga como objetivo satisfacer necesidades de punta a punta. Dependiendo de la zona y sus bondades, los productos podrían ser de compleja obtención, por lo que la capacidad de respuesta en materia de movilización garantizará que las zonas sean autosustentables.

Aguas en el medio 

El estado de mantenimiento  de carreteras y autopistas también es un punto de la agenda, dado que eso tiene un impacto en los vehículos de transporte, por las erogaciones que deben hacerse en pro de mantenerlas operativas y en condiciones transitables. Desafortunadamente, la eliminación de peajes creo un efecto en cadena en la desatención de las arterias viales principales y secundarias, lo cual sistemáticamente impactó no sólo al sector comercio, dado que el turismo y el libre acceso también se ve severamente castigado sin necesidad alguna. En los países desarrollados (o al menos, más organizados) vemos múltiples vías, donde el usuario tiene la posibilidad de escoger entre pasar o no por peajes.

No menos importante encontramos el tema de la seguridad en las vías y la capacidad de prestar servicios de calidad en trayectos largos y cortos. La inobservancia y descuido en las vías y la pésima calidad de estaciones de servicio producto de beneficios inconvenientes para dueños y concesionarios de proveedores de combustible, hace que sea poco placentero cualquier viaje que deba hacerse por trabajo o placer.

Aguas abajo 

El cúmulo de circunstancias impactan de forma profunda en los costos para empresas de bienes y servicios y eso forzosamente golpea los precios de dichos productos transportados o servicios a ser ofrecidos, creando evidentemente distorsiones graves en tópicos que deberían ser prácticamente transparentes o al menos no importantes, considerando que en honor a la verdad no hablamos de una cantidad inmanejable de kilómetros y horas hombre para recorrer distintas comerciales dentro del país.

Mucho se habló de interconectar el país a través de una red ferroviaria, de igual forma la presunción de inocencia para los transportistas es un tema obviado (en ocasiones con razón), la voluntad política para poder dar mantenimiento preventivo y correctivo eficiente, más las soluciones que se esperan en materia económica deberían ser parte del cóctel a aplicarse para poder ir borrando de a poco tantas y tantas incongruencias con las cuales debemos lidiar diariamente como usuarios o proveedores de bienes y servicios en un país que requiere mucho esfuerzo para cerrar las brechas que tenemos. Por lo pronto, nuestros honorarios son sustancialmente menores, a los gastos que debemos incurrir para visitar a nuestros clientes, situación que es difícil de explicar, pero que se entiende solo al extender el brazo y parar un taxi. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com


domingo, 13 de diciembre de 2015

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 230

Rumbo a tomar

Aguas arriba


Tomar el camino hacia la prosperidad puede estar lleno de muchas espinas para todos los sectores. Cada uno tendrá que hacer sus propios sacrificios y para dar inicio se debe comenzar por brindar condiciones de estabilidad jurídica, para con ello elevar los niveles de confianza entre particulares y el Estado. No llegar a ese punto de partida, hace que sea prácticamente imposible poder reconstruir lo que se necesita para avanzar. Puede que sea obvio, pero lo cierto es que pocas personas naturales o jurídicas estarán dispuestas a invertir recursos ante un ambiente hostil.

Los principales obstáculos están asociados a procesos expropiatorios o confiscatorios, una ley de precios justos que con solo repasarla provoca no invertir, normativas para regular inversiones extranjeras donde se establece como beneficio el poder recibir dividendos o repatriar capital (cosas que en cualquier país son absolutamente obvias, por lo que no deben ni regularse), o sencillamente la desinformación total de indicadores financieros fiables (o no) que den muestra de dónde estamos y hacia dónde vamos para con ello tener meridiana claridad de las medidas a tomar ante cada situación que como empresarios grandes, medianos o pequeños se deben tomar en función de mantener un negocio en marcha.

Aguas en el medio

Para ello, deben darse pasos serios y contundentes que den buena señal de lo que se espera. La economía de un país es altamente sensible ante presiones verbales de los actores políticos, por lo que de una u otra forma vivimos en una especie de montaña rusa, que hace que no podamos predecir grandes cosas, por más que estemos (o al menos creamos) ampliamente informados sobre cada cosa que ocurra, por más desafortunada o absurda que sea. Las formulas fueron creadas desde hace muchos años y los controles existen hasta en los países que pueden considerarse casados con el capitalismo más duro; no obstante, la forma ejecutiva como se toman las decisiones hace que el gobernar se convierta en una obra de pintura sofisticada y no en una de teatro tragicómico (de mala calidad).

Incentivos fiscales claros para los sectores económicos y zonas comerciales que deben desarrollarse de forma prioritaria; mejoras contundentes en las directrices para la determinación de precios de venta al público donde se garantice la libre oferta y demanda y se analicen los productos de primera necesidad; proceso para estabilizar el sistema cambiario; lucha contra la corrupción; disminución de la discrecionalidad de la función pública y las altas sanciones que se producen por incumplimientos del ordenamiento jurídico; mayor dialogo con los actores de la economía ante decisiones que afecten a los particulares; mayor ética en el trato que existe entre la clase política actual  y todos los ciudadanos que hacemos vida; posibilidades de financiamiento para emprendedores que desean crear valor y fuentes de empleo de calidad; reactivación de tantas zonas industriales; dedicación del Estado de forma exclusiva a sus actividades inherentes y en el caso de que desee incorporarse como actor de la economía, lo haga creando propuestas nuevas de valor; políticas claras para inversionistas extranjeros; y tantas otras estrategias sencillas que podrían generar prosperidad para todos.

Aguas abajo

Más allá de cualquier evento público electoral, la meta debe ser llegar a un estado de entendimiento nacional en el cual todas las personas estén claras de su rol para poder hacer que la economía de un cambio profundo,  para con ello incrementar la calidad de vida de la ciudadanía. Antes, debemos dejar de lado ciertos intereses individuales, ser inclusivos y proponer ideas concretas que permitan crear un clima propicio para avanzar de forma ordenada y lógica. Esto no quiere decir que se deba renunciar a la aplicación de la ley para los casos en los cuales se pueda comprobar que se cometieron acciones contrarias a la normativa, que hayan generado el mal uso de divisas y recursos públicos que es competencia de todos. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com


jueves, 10 de diciembre de 2015

Proceso de Emprendimiento en Venezuela


El proceso de emprendimiento nace fundamentalmente de una idea de negocio o de acción de
responsabilidad social (lucrativo o no) que tiene como pilares claves el poder generar el desarrollo de un concepto que sea rentable, posible, con un impacto social importante y por sobre todo innovador. De no cumplirse todas estas variables, puede que sencillamente el proyecto no pueda catalogarse como tal, sino este enmarcado en la estructura de un negocio con el objetivo de cubrir o compartir un nicho de mercado existente, en el cual se tendrá que interactuar con personas y empresas que vienen dedicándose a lo mismo de forma sistemática. Esto tampoco debe ser estigmatizado, considerando que por temas poblacionales y estacionales, siempre se requiere de variedad para poder abastecer el mercado de bienes y servicios rutinarios.
Cuando el proyecto deja de preocuparse por mercados existentes y empieza a crear nuevas necesidades, es cuando realmente pudiésemos decir que estamos frente a un emprendimiento que aparte de dar nacimiento a una demanda, también crea un modelo sin fecha de caducidad, considerando que el compromiso esta tan medido y analizado que permite visualizarlo en el corto, mediano y largo plazo. Esto hace pensar que el emprendimiento obtendrá los frutos que todo inversionista estima recibir (para el caso de los proyectos con fines de lucro) o que la responsabilidad social llegará a los estratos que desean ser atendidos (proyectos sin fines de lucro).
Pareciese que este proceso se fundamenta en aspectos empíricos o simplemente orgánicos, cosa que es totalmente falsa (en la mayoría de los casos), dado que esta idea o grupo de ideas se masan con mucho cuidado para poder llegar al punto que deseamos obtener, cosa que sin duda alguna será clave para poder llegar a tener resultados malos, moderados, buenos o excelentes. Dependiendo de la atención que se le ponga a los detalles, se podrá llegar a mejores resultados en términos conceptuales, lo que debería redundar en la aceptación del mercado ante el bien o servicio a ser ofrecido por el diseñador de la idea. Obviamente nunca será fácil poder proponer cosas innovadoras con tantos años de vida en el mundo; no obstante, siempre podrá haber algo que diferencie a unos de otros. En lo teórico existen varios métodos probados para sistematizar el proceso de diseño de ideas.
Existe una teoría muy interesante de los océanos azules y los océanos rojos, que metafóricamente trata de diferenciar mercados en los cuales la competencia es a muerte, lo que hace que probablemente no veamos márgenes de rentabilidad interesantes, o sencillamente los números sean tan rojos que sea doloroso verlos; o los azules, donde las oportunidades están allí para ser creadas y atendidas de forma planificada, produciendo nuevos patrones de consumo, los cuales deberían ser perdurables en el tiempo de forma constante.  Todo tuvo un inicio, y en sí mismo, muchas de las cosas que vemos hoy como normales, fueron pequeños océanos azules en su momento.
Desde el Walkman (donde al principio la gente veía innecesario y hasta loco estar caminando mientras se escuchaba música), pasando por las distracciones como el Circu du Soleil e incluso el uso de portátiles, softwares, entre muchos otros conceptos, fueron mercados donde pocos querían incursionar porque sencillamente sabían que los riesgos de crear demandas eran inmensamente mayores, a los riesgos de incursionar en mercados ya maduros. Es más sencillo vender una resma de papel, que un concepto innovador y arriesgado que pueda generar mucho que pensar a los consumidores, siendo indeterminable las posibilidades de resultados positivos. Por supuesto, hay productos y servicios que a simple vista se convertirán en éxitos inmediatos, mientras que habrá otros que irán directo al cesto de la basura.
En los proyectos de emprendimiento existe muchas veces un punto común. La falta de recursos y de posibilidades de financiamiento hace que sea más complicado poder llevar a cabo la creación de bienes y servicios innovadores. Poca gente quiere apostar por cosas estrafalarias o inicialmente confusas. Otros, pueden ver una oportunidad de inmediato y es por ello que hoy en día podemos ver tantas redes sociales que reciben millones y millones de dólares en financiamiento, porque saben que recibirán millones y millones de dólares en ganancias. Hace 50 años era impensable invertir en algo que ni siquiera podíamos tocar, pero ahora sabemos que está allí y que hace que los inversionistas se revuelquen en sus sillas pensando qué hacer con tanto mercado.
Los tiempos pasan y siempre habrá personas dispuestas a crear y algunos a invertir, el punto sería poder unir ambas puntas y hacer que las cosas pasen. Este evento pudiese también interpretarse como algo empírico u orgánico, pero la verdad es que no es cierto, considerando que en muchos países el crowdfunding ha sido pieza clave para que personas con pocos recursos ayuden voluntariamente a personas con ideas grandiosas carentes de recursos, siendo instituciones o compañías las encargadas de gestionar los recursos y direccionarlos a las personas que realmente merecen hacer proyectos con impacto. El gran trabajo en un país inflacionario, será el de crear fondos que no pierdan su valor en el tiempo y que de una u otra forma garanticen que los recursos sean ejecutados de forma correcta.
Si juntamos la técnica creativa (haciendo un proceso simple, estratégico y altamente profesional) y lo juntamos con las oportunidades de financiamiento a través de inversores grandes o pequeños o incluso con el impulso de instituciones financieras (que tengan el tiempo para escuchar el sueño de alguien), pero no se cuenta con una plataforma jurídica suficientemente ágil y sana, puede que los resultados nunca lleguen a materializarse, o que su impacto sea menor al que se tendría si el proyecto hubiese sido desarrollado en otra jurisdicción más benévola Es por ello que el impacto del Estado como ente regulador será como el oxígeno para todo  el que quiere diseñar y aplicar una idea, en el entendido de que ante condiciones adversas, la subida se hace más difícil.
Está más que entendido  que otra cualidad importante del emprendedor es la resiliencia; no obstante, también está claro que  ante más trabas, el proyecto se tardará más en llegar a explotar sus potencialidades en el corto, mediano y largo plazo. Es por ello que se necesitan altísimos niveles de seguridad jurídica y económica para creadores, inversionistas y trabajadores; con ello todos de una u otra forma podrán sentir que sus aportes serán respetados en función a los riesgos que asumen. Nunca podrá ser igual el riesgo del inversor, al riesgo de un trabajador, por más que el último sea pieza clave para materializar un concepto, haciéndolo realidad y creando esa conexión con el mercado al cual se quiere atender.
Si ahora unimos la idea, el financiamiento y un Estado que proteja e incentive el ingenio (propiedad intelectual y retorno de la inversión/ganancia) estamos ante una jurisdicción que pudiese convertirse rápidamente en exportador de tecnología y servicios,  lo que deja hablar muy bien de lo que pudiese ocurrir y todo el efecto multiplicador que genera en jóvenes (y no tan jóvenes), al ver que los proyectos factibles si pueden hacerse realidad si se está consciente de todos los sacrificios que deben hacerse en lo personal, familiar y profesional para poder emprender algo, considerando que el primer obstáculo es nuestra mente y el siguiente son todas las personas cercanas o no, que bombardearan al emprendedor con sus propios miedos.
¿Estoy dispuesto a sacrificarme? ¿Es sencillo llevarlo a cabo? ¿Existe un mercado o debo inaugurarlo? ¿Mi producto o servicio es bueno? ¿Dónde lo puedo hacer? ¿Qué debe incluir mi oferta de valor? ¿Cuándo es el momento ideal para llevarlo a cabo? ¿Tendrá vida en el mediano y largo plazo? ¿Cómo hago para predecir eventos futuros en un mercado tan cambiante? ¿Cuántos recursos debo tener? ¿En cuánto tiempo recibiré el retorno de mi inversión? ¿Podré vivir de ello, o tendré que hacer otras cosas en simultáneo para poder subsistir? ¿Necesito socios? De necesitarlos, ¿Qué perfil deben tener para poder  acompañarme en este recorrido? ¿Este proyecto tiene mercado en mi ciudad, región, país o incluso continente? Como se puede observar, hay muchas preguntas de todo tipo y todas y cada una de ellas (así como muchas más) son válidas para iniciar.
Se han comentado muchos puntos muy generales y conceptuales tratando de cumplir con el concepto de establecer lo que está alrededor de las finanzas de un emprendimiento; no obstante, el poder atacar el tema financiero en si es como el oxígeno, dado que absolutamente todo está relacionado directa o indirectamente con variables que vienen de la economía. Para poder iniciar cualquier proyecto debemos manejar claramente el comportamiento de las finanzas públicas del país en el cual incursionaremos para poder anticiparnos a distorsiones tales como: inflación, desempleo, tasas de interés activas y pasivas, reservas internacionales, balances de pago, tipos de cambio, acceso a divisas, impuestos, entre otras muchas variables.
Crear una idea de negocio sin conocer el mercado que atenderemos, el target de nuestro público, sus apetencias, lo que están dispuestos a pagar, si nuestro bien o servicio puede considerarse costoso o caro e  incluso,  el simple hecho de si lo que deseamos producir o vender es compatible con las realidades jurídicas del país donde se vive, pueden ser el reflejo de la “crónica de una muerte anunciada”. Al crear un proyecto de negocio, se atienden los temas conceptuales a profundidad, pero lo que más lleva tiempo analizar y entender es el tema financiero. Allí hablamos del análisis del mercado, de la inversión inicial, del retorno de lo invertido y de nuestras expectativas a largo plazo. Dentro del concepto del emprendimiento no se encuentra el negocio de oportunidad como habitualmente lo vemos con abundancia en el país.
Si nuestros cálculos no dan, afectaremos la oferta y la demanda, crearemos distorsiones en los precios de venta sugeridos y coadyuvaremos a presionar indicadores como la inflación. Siendo así, cualquier cosa que hagamos tendrá en menor o mayor medida, un efecto en la economía de otros. Indudablemente, el tema de las finanzas públicas y privadas se entrelazan, desde el mismo momento en que se pactan precios de venta que afectan a un colectivo consumidor; no obstante, el mayor efecto se da cuando nos encontramos ante un Estado en su rol de recaudador tributario, el cual percibe y percibirá recursos de esos emprendedores, el cual será utilizado para satisfacer necesidades de forma mediata y/o inmediata, afectando a todas las personas que hacen vida en el país, o que transitan en el mismo de forma temporal.
Siendo así, la interconexión es indudable, por lo que determinar donde comienza una y termina la otra es bastante complejo, siendo esto una tarea que es desarrollada por genuinos teóricos con un conocimiento práctico previo de alto nivel que permite de una u otra forma juntar lo ortodoxo con lo pragmático, para poder llegar a medianas conclusiones sobre lo que debe entenderse por las finanzas y su entorno. En términos prácticos, esto ya ha sido estudiado ampliamente y  la macroeconomía y todas sus herramientas son las que dan el mayor aporte. 

domingo, 6 de diciembre de 2015

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 229

Eficiencia

Aguas arriba


Un estado eficiente garantiza la mayor suma de felicidad posible a sus ciudadanos. Pareciese un cliché, pero es una verdad irrefutable. Gobiernos con performances aceptables han tomado decisiones en materia de política fiscal de forma acertada, manteniendo una seguridad jurídica que permite que locales y foráneos inviertan con tranquilidad relativa y razonable y por sobre todas las cosas han tenido un sentido de la justicia tan preciso, que aplican la ley sin importar quién sea el infractor, generando un ambiente tal que hace que la mayoría de las personas que hacen vida en el país se sientan satisfechos del gobierno que está en oficina para ese período. Esas características, y muchas otras más, hacen que el neto de la evaluación sea azul, considerando que será muy improbable poder cumplirles a todos los ciudadanos, considerando la mixtura que existen en las necesidades colectivas de sociedades tan complejas como las actuales.

Gobiernos de este tipo, se caracterizan por ser muy formales, muy de etiqueta; cuentan con gente muy preparada en los distintos quehaceres de la actividad pública, lo que de una u otra forma permite que las actuaciones siempre estén apegadas a lo lógico, técnico y ético. Esto no es soñar con los ojos abiertos, dado que ejemplos positivos abundan. La tendencia es que el caudillismo cada vez tenga menos sentido, dejando de lado dotes actuariales y el carisma tan perjudicial y se sustituya por una vista corporativa con responsabilidad social. Con una fisionomía de este tipo, los ciudadanos pueden sentirse bien representados por personas preparadas para afrontar sus cargos.

Aguas en el medio

De acuerdo a La Roche, el sufragio "consiste en un acto mediante el cual el individuo manifiesta su voluntad soberana para gobernarse directamente o para designar los representantes que habrán de hacerlo en su nombre". Este derecho ha sido un hito histórico de suma relevancia para la humanidad, dado que ha dejado atrás la concepción de gobiernos de hecho, tratando de dar la debida participación a todas las personas que hacen vida en una nación. El derecho al sufragio se ha visto marcado por la discriminación, coacción e incluso corrupción; no obstante, su evolución sigue siendo prioridad para prácticamente todos los países occidentales que tienen el progreso como fórmula principal para poder avanzar ante tantas carencias que en la actualidad vivimos y que permanecerán prácticamente como una constante, por lo que esperar para actuar asertivamente lo que hace es sencillamente profundizar cada vez más los problemas.

Aguas abajo

De acuerdo a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, tienen derecho al voto todos los venezolanos y venezolanas que hayan cumplido dieciocho años de edad y que no estén sujetos a interdicción civil o inhabilitación política. Eso abre el abanico a que este derecho pueda ser ejercido por todos los ciudadanos que hacemos vida en el país, con las limitaciones que las mismas normas prevén para casos especiales.


Este derecho  es fundamental para garantizar que pueda ser elegida una clase política que realmente represente los intereses de todos los habitantes, no marcándose directamente con una tolda o ideología, dado que lo principal debe ser el efectuar una labor  con altos niveles de calidad y ética. Probablemente, en muchos países se pueda entender que la clase política está por encima de los intereses colectivos; sin embargo, cuando esto ocurre, los votantes tienen la posibilidad de resarcir un error cometido en el pasado y rectificarlo a través del voto. Lo importante de estos procesos, es que cada persona estará frente la posibilidad de sufragar, lidiando solo con su conciencia y haciendo el legítimo y valioso derecho  de expresar su preferencia de forma constitucional, la cual debe ser respetada por todos los actores de la sociedad, independientemente de la tendencia. El que ejerza esa acción con ética, convicción y conocimiento tendrá ganado su título de ciudadano, el que no, la historia será la encargada de recriminárselo.  Feliz domingo de votación6D-Venezuela. Hasta la próxima entrega @wlagc  http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/