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Opinión



domingo, 25 de diciembre de 2016

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guyana N° 284

Saqueo continuado

Aguas arriba


De acuerdo a algunas definiciones, el saqueo también se entiende como pillaje, dado que obviamente es un acto contrario a la ley y las buenas costumbres de prácticamente cualquier sociedad civilizada -o que al menos aparenta serlo-. De manera interesante, la real academia española lo define en primera instancia como: “dicho de los soldados: apoderarse violentamente de lo que hallan en un lugar. Entrar a una plaza o lugar robando cuanto se halla. Apoderarse de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algún sitio”. Así la cosas, todo indica que el saqueo puede provenir del Estado omnipresente o del hombre común de a pie; cada quien en su dimensión y contexto.

Lo interesante del fenómeno, es que el saqueo no es el punto de partida para un escenario más conveniente, dado que por el contrario, el resultado es una “satisfacción” con tiempo de duración bastante corta, por lo que acto seguido lo siguiente será sencillamente mayor necesidad, escasez y desesperanza, sin contar el hecho de la destrucción de la infraestructura y el desincentivo al emprendedor saqueado, quien ve reducido su esfuerzo a solo escombros.

Aguas en el medio

En el pasado, el saqueo provenía del Estado -a través de las fuerzas militares- luego de una victoria bélica. Una vez ocurría esto, el Rey ordenaba la toma de todos los bienes –e incluso a personas ahora esclavizadas- del lugar caído, y los hacía propios de inmediato. En el proceso se arrasaba con todo lo que estuviese en pie, clasificando las cosas que tuviesen o no valor. Resumidas cuentas; una fuerza política ganaba una contienda y con esa bandera salía y se apropiaba de todo de forma indiscriminada, imponiendo unos supuestos derechos adquiridos y enterrando lo que antes estaba allí. Contradictoriamente, el inicio del fin del saqueo imperial, comenzó cuando Enrique IV de Francia ordenó que los saqueos no pudieran durar más de 24 horas, vaya benevolencia. Esto suena bastante familiar.

El Rey no era el único que saqueaba por su poder gigantesco, también lo hacían los piratas de oficio. Muchas historias se centran alrededor de fenicios y vikingos, cuyos ejemplos son los más comunes de escuchar; no obstante, personajes de este tipo los seguimos viendo en la actualidad y aunque carezcan de la vestimenta y medios para hacerlo, en el fondo son iguales de ruines. Luego, este tema va evolucionando y pasa a ser un asunto de supuesta “sobrevivencia” de una colectividad en condiciones precarias, que ve como una única solución, el saquear los bienes de otros para con ello vivir en un contexto económicamente adverso, por lo que el “hambre y la necesidad” se convierten en la bandera para decidir acabar y arrasar con todo lo que este a su paso. Justificar semejante fechoría, incluso en el contexto más desolador, es bastante difícil.

Aguas abajo

De acuerdo a la Convención de Ginebra de 1949, el saqueo pasó a ser considerado formalmente como un crimen, por lo que indudablemente, todo el que haga dicho acto, deberá considerarse como criminal. Ahora bien, eventos de esta naturaleza son solo la punta del iceber, dado que el asunto que debe ser analizado y resuelto, es todo el tema de fondo y allí es donde volvemos al inicio del relato y nos damos cuenta que hemos estado presenciando un saqueo continuado de los recursos públicos de los venezolanos, y que ello ha traído como consecuencia ineficiencia en el gasto público, corrupción, desincentivos para la inversión y un montón de situaciones que nos han alejado de la tan ansiada prosperidad que todo país necesita, más la grave crisis social de los ciudadanos, que no solos arrasan con automercados, sino con ferreterías, tiendas de ropa, de electrodomésticos y cuantas cosas adicionales que supongo yo son difíciles –imposibles- de digerir por nuestro cuerpo, por lo que se hace bastante complicado ver a un indigente tratando de comerse un alicate saqueado.


En fin, es navidad y nadie debe aplaudir que en este siglo, y por sobre todo en estas fechas estén ocurriendo situaciones del tenor ya mencionado, por lo que hace mucho ruido escuchar ambos lados de la cera, mientras que el ciudadano de a pie presencia un nuevo diciembre catastrófico. Como se extrañan las navidades, donde la complicación más grande era decidir la carta para el Niño Jesús. Les deseo las mejores navidades posibles. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/

domingo, 18 de diciembre de 2016

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 283

Una mejor gestión

Aguas arriba


Recientemente recibí una de las tantas cadenas que abundan en grupos de redes sociales, la cual parafraseando decía entre muchas cosas, ciertas políticas a anunciar por parte de las autoridades. Entre ellas se establecía que: desmontarían el control cambiario; que vendría una reforma tributaria -haciendo menos punitivo el Código Orgánico Tributario-; que se equipararían los sueldos y salarios, con montos internacionales; que en función a ello los precios de los productos no podrían costar más del 30% de su valor referencia en el exterior; que la paridad del bolívar frente al dólar sería de uno a uno; que se propiciarían verdaderas condiciones para exportar; se propiciaría la posibilidad de obtener créditos bancarios; que dejarían de someter, hostigar y humillar al empresario; que devolverían empresas expropiadas, y que las que fuesen inicialmente del gobierno y no estuviesen productivas, se privatizarían o convertirían en empresas mixtas con la dirección de privados; que se perseguiría al corrupto y que tendríamos para el 2017 un gran acuerdo nacional.

Al leer esto, cualquier persona puede sentir varias cosas prácticamente en simultáneo. La primera, que todo lo allí escrito es pura falacia; la segunda, que es prácticamente imposible que ocurra y alguna otra persona pudiese pensar o decir con un tono muy bajo “ojala y Dios quiera”. Lo cierto es que al cabo de un par de minutos se puede concluir que dado que está cerca el día de los inocentes, los graciosos habituales están por allí practicando.

Aguas en el medio

Considerando que estamos en una situación que afecta seriamente nuestra estabilidad emocional –no sé en cuanto, nunca he sido atendido por especialistas de la materia-, al dormir soñé que había pasado un cambio increíble en el país y que todo estaba mejorando de una forma increíble. En el sueño, las cárceles venezolanos incrementaron su estatus al incorporar como nuevos miembros a la nueva estirpe burguesa del país, habían llegado o promovido internamente a profesionales comprometidos y altamente técnicos en las empresas de Guayana y como por arte de magia, correos de empresas extranjeras llegaban a nosotros, preguntando sobre inversiones en Venezuela.

Tamaño sueño este. No obstante a lo anterior, pasó algo que no esperé. De manera increíble tuve una parálisis paradigmática profesional y por un momento no sabía que responder ante preguntas básicas. Se me hacía impensable en el sueño, decir que constituir una compañía se podría hacer en un día, que los beneficios para instalarse eran increíbles, que no había ningún tipo de regulación restrictiva en el control cambiario y que en línea generales existía una seguridad jurídica era impecable. Lo increíble fue que dentro de mí transe nocturno, con personas al frente, dudaba de dar semejantes respuestas, por lo que sencillamente decidí callar, aun cuando el contexto del sueño era que todo había cambiado diametralmente. Es decir, en mis sueños no podía adaptarme a trabajar sin presión y locura.

Aguas abajo

Ahora bien luego de esta aventura nocturna, despierto y me pregunto cómo abordaría mi trabajo si todo mejoraría, y honestamente se me hizo difícil pensar que todo sería más sencillo, cuando hoy en día, ante cada pregunta debemos decir tantas cosas, supuestos, experiencias e interpretaciones que hace que sea una epopeya solamente responde asuntos que en cualquier otro país serian extremadamente de rutina.

De forma increíble, una de las cosas que ha logrado este sistema es hacer que todo sea sumamente difícil, cuando en el resto del mundo son extremadamente fáciles. Así, una vez calmada la ansiedad, de ver que el mundo seguía en el mismo caos y volver al sosiego de un día normal, veo con estupor que el billete de bolívares cien debe salir en circulación en 72 horas y que se hará una dispensa de 2% del impuesto al valor agregado a los sujetos pasivos –por englobarlos en un término- que utilicen para pagar, instrumentos electrónicas. Por supuesto, ante estos anuncios me hago miles de preguntas sobre qué hacer con los billetes; donde depositarlos; el porqué de la medida; qué harán con los billetes viejos; cuándo estarán en circulación –de verdad, verdad- los nuevos; por qué no pudieron circular en simultaneo e irlos descontinuando paulatinamente; qué tiene el billete de cien, que no tenga el de cincuenta; por qué, supuestamente personas extrajeras quieren devolver el billete, si se supone que le dan mejor uso afuera; cómo se va a hacer con la dispensa del 2%; los bancos devolverán el monto; cómo sabrá el banco si fue alícuota general o reducida; cómo se reflejará eso en las facturas de máquinas fiscales; cómo se verá eso en la declaración; lo pondrán en una providencia, reglamento, ley o en una servilleta escrita con tinta sangre; qué haré con los billetes de 100 que tengo lícitamente, y con ello debo agregar miles de etcéteras. Ante todo este escenario, me di cuenta que será muy difícil acostumbrarse a tener una vida normal y más bien prefiero explorar el bitcoin como medio de pago. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/


domingo, 11 de diciembre de 2016

Actualidad financiera y fiscal en el Diario de Guayana N° 282

Fecha de caducidad 

Aguas arriba 


Dicen que no hay nada más permanente que lo temporal, no sé si valdría la pena voltear los componentes y asentar con la cabeza en cuanto a que todo lo permanente, puede terminar siendo realmente temporal y por ende efímero y con fecha clara de caducidad. Por allá en el 2007, con vigencia en el 2008, nos vendieron la idea de tener un Bolívar Fuerte –las BF bien mayúsculas-, aseveración que estaba sustentada solamente en el hecho de eliminar tres ceros y con ello, por arte de magia, convertir nuestra moneda en signo de prosperidad y ejemplo en el mundo de buenas prácticas económicas.
Otrora se nos dijo que los pueblos del mundo se matarían por tener sus ahorros en bolívares y que además de ello, meterían una moneda en sus carteras para el recuerdo y la buena suerte, tal como hoy en día hacemos, con currency de verdadero valor en casi todas las latitudes.

Aguas en el medio 

Por decreto pasamos a pagar BsF2,15 por cada US$, y por momentos nos sentimos el centro del universo, incluso era menos que el emblemático 4,30 del que tanto se ha hablado en nuestra historia. Habían dólares excedentarios producto del excelente precio del petróleo, un gobierno con una chequera alegre y muchos en proceso de acoplarse, acoplados o pensando en acoplarse con uno de los mayores fraudes que hemos visto en el país -y que conste que tenemos mucho-, que por momentos pareciese que no hemos procesado aun de forma ciudadana.
Durante este lánguido tiempo ha pasado de todo; no obstante, lo más impresionante que hemos visto es la forma como nos hemos dejado tratar por el peor gobierno republicano de nuestra historia, donde sistemáticamente hemos visto como nuestros derechos a vivir con dignidad se han coartado de forma abrupta para algunos y paulatina para otros tantos. Honestamente, sin ánimos de polemizar, debo concluir que contamos con la peor clase política del mundo, así como de  la menor cultura ciudadana posible. Cuando se sumas ambas cosas, obtenemos este gran embrollo que vemos día a día. Solo basta cruzar palabras con algún político y es suficiente para entender todo.
Lo último que hemos vivido ha estado relacionado con la liquidez monetaria -con un cono monetario que valía menos que los billetes del famoso juego monopolio- y con un "ataque cibernético" que nos hace sufrir colas incluso en el local más pintado, esto obviamente, vulnera nuestro derecho ciudadano de vivir con dignidad, mientras nos devuelve a la época de las cavernas de un solo suspiro.

Aguas abajo

Lo cierto es que por arte de magia, no hay acceso a billetes -se necesita un fajo para comprar un café- y tampoco hay posibilidad de usar puntos de venta de forma aceptable en plena era de la tecnología, lo que nos hace dudar, si vivimos en el mismo país de los políticos en mando, porque quisiese pensar que ellos en alguna medida también pudiese verse afectados. En conclusión, una tormenta perfecta, provocada por la imperfecciones gubernamentales.
En aras de solucionar el problema, acaba de aparecer un nuevo cono monetario -del cual apenas tenemos algunos comentarios y referencias iniciales-, los cuales nos devolvieron los tres ceros perdidos, pero con muchísimo menos poder adquisitivo. Con esta nueva “iniciativa”, con un par de billetes podremos pagar el sueldo mínimo, pero a su vez, ese billete de la más alta denominación, no llega ni por los tobillos al dólar, euro o libra esterlina de igual tenor; en conclusión, el nuevo máximo papel demuestra pero no demuestra la situación del hoy y menos la de mañana. Dentro de una semana veremos que aparte de los ceros que nos devolvieron, traerán consigo unos adicionales de bono.

De acuerdo a comunicado del Banco Central de Venezuela sacará a circulación los nuevos billetes para poder "disfrutar diciembre", mientras esperamos a que llegue la semana del 31 y promulguen alguna nueva reforma tributaria para que paguen impuestos los que no han apagado aun la luz al salir. En definitiva, esperemos ver en la etiqueta, la fecha de caducidad de la medida. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/

domingo, 4 de diciembre de 2016

Actualidad financiera y fiscal en El Diario de Guayana N° 281

Impacto del Impuesto sobre la Renta (ISLR) en la política fiscal venezolana

Aguas arriba


El presupuesto de la nación de todo país emergente o desarrollado depende fundamentalmente de la recaudación de impuestos sobre las ganancias, por ser la mejor manifestación de riqueza que puede demostrarse en una jurisdicción en un tiempo medible y finito. El hecho de que dicho tributo sea exitoso, marca el camino del país, considerando que es el fiel reflejo de producción, rentabilidad y eficiencia. El caso en los cuales  los impuestos indirectos sean los más importantes –para el caso venezolano el Impuesto al Valor Agregado (IVA)-, queda en evidencia que principalmente lo que se hace es consumir, afectando con ello a los más desposeídos, y presionando la inflación, por el mayor valor que se da en productos y servicios sujetos al tributo al consumo, sin perjuicio de los casos que se consideren suntuarios, de acuerdo a aspectos principalmente ideológicos.

Para el caso venezolano, el ISLR es apenas un cuarto de la recaudación tributaria, siendo el IVA dos cuartos del total recaudación, lo que demuestra la situación del país durante los últimos diecisiete años, cuando fue reformado el sistema tributario en 1999, momento en el cual se hizo un salto cuántico en el tributo que hasta la fecha era el más significativo en nuestro sistema, con todo y la evasión sistemática que aún se mantenía,  considerando que para el momento el Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria –posteriormente  Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria SENIAT- aún se encontraba en sus primeros pasos y en proceso de renovación tecnológica.

Aguas en el medio

Esto nos hace entender el fondo de las reformas de noviembre de 2014 -principalmente en cuanto a los bancos, instituciones financieras, de seguros y reaseguros- y de diciembre de 2015 -contra sujetos pasivos especiales y los cambios en la disponibilidad de la renta-, donde se persigue conseguir subir la recaudación del ISLR en torno a un segmento de contribuyentes que también se encuentran abatidos por las serias distorsiones económicas que se viven en el país y que presionan sus estructuras de rentabilidad.

Desafortunadamente, estamos en un momento tan crucial, que incluso se siente como medida desesperada el recortar sorpresivamente los lapsos para la presentación de la declaración definitiva de rentas de los sujetos pasivos especiales, incluso dándose casos donde el pago deberá hacerse en el mes de enero de 2017, prácticamente eliminando la posibilidad de hacer revisiones razonables sobre la información financiera que servirá de base para el cálculo del ISLR.

Aguas abajo

De acuerdo a las fuentes públicas, el presupuesto de la república se sustentará en un 83% en la recaudación tributaria, siendo la mitad producto de un impuesto al consumo, que además está sujeto a un sistema de retenciones en la fuente perverso, el cual limita sensiblemente la recuperación automática, coartando el hecho de utilizar créditos fiscales que técnicamente deberían considerarse líquidos y exigibles, en un contexto donde muchas empresas se verán en la necesidad de bajar sus operaciones o incluso cerrar puertas por los impactos laborales e inflacionarios que erosionan los estados financieros y obviamente la rentabilidad.


Lo lógico sería para muchos hacer los llamados down sizing o sencillamente iniciar cierres totales o parciales, con el objetivo de minimizar los impactos originados por la inestabilidad en los mercados, sumado al riguroso control cambiario, producto del incremento de la discrecionalidad gubernamental en el otorgamiento de divisas, aunado a precios bajos del petróleo que se une a la eliminación sistemática del parque industrial y el serio impacto en los beneficios a empleados y por consiguiente post empleo que se están dando, y que en muchos casos no pueden reflejarse en el precio de venta por la dinámica propia de mercados deprimidos. Los tiempos están muy cortos y son muchos los análisis que deben llevarse a cabo, en aras de sobrevivir a un 2016 durísimo que tal como dijo un famoso analista nos hizo extrañar al 2015, y con un 2017 que luce lamentablemente aun peor. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/