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Opinión



miércoles, 28 de junio de 2017

Sustentabilidad Económica: Ventaja u Obstáculo

RESUMEN

La sustentabilidad pareciese que es un tema de moda; no obstante, está apreciación está bastante alejada de la realidad, considerando que han habido significativos esfuerzos para poder masificar el concepto; este trabajo incluye parte de los análisis llevados a cabo por investigadores del tema, quienes desmitifican dicha concepción. Lo desafortunado es que evidentemente han sido insuficientes los esfuerzos, dado que los resultados son apenas palpables. Cuando se emprende la misión de definir el término, se encuentran distintas dimensiones, donde la confluencia de las mismas hace posible su completa aplicabilidad; el gran reto es lidiar con esto eficientemente, considerando que no todos los habitantes del mundo comparten la misma preocupación sobre los riesgos asociados. Son varias las dimensiones; sin embargo, la económica es la que tiene más detractores, considerando que es el elemento que principalmente ha ocasionado la inaplicabilidad del concepto de manera determinante y con resultados evidentes en la vida humana. La sustentabilidad persigue generar el equilibrio hoy, con efectos positivos para generaciones futuras; no obstante, la desigualdad en el mundo hace que forzosamente deba dársele especial atención a las ansias de consumo de los particulares y las cuotas de poder en pugna entre Estados y grandes corporaciones. Para poder lograr que la sustentabilidad sea considerada de manera formal por el emprendedor habitual, es necesario que las evaluaciones de factibilidad de futuros proyectos incluyan más que alertas ecológicas, los beneficios económicos que generará ser más o menos cuidadoso del medio ambiente, de lo contrario, todo indica que la lucha se perderá incluso antes de iniciarla.

DESCRIPTORES
Sustentabilidad, dimensiones, economía, ecología, social

ABSTRACT

Sustainability seems like a fashionable topic; however, this appreciation is quite far from reality, considering there have been significant efforts to massify the concept; this works includes part of analysis carried out by others authors. Unfortunate, they have obviously been insufficient, considering the results are barely palpable. When the mission of defining the term is undertaken, it finds some dimensions, where the union of them makes possible their applicability as a whole; the great challenge is dealing efficiently the term, considering that not all the inhabitants of the world share the same concern about the risks. There are several dimensions; nevertheless, the economic is the number one, and also, with more detractors; considering that it is the main cause of the inapplicability of the concept in a decisive way and with evident results in human life. Sustainability seeks to generate balance today, with positive effects for future generations; nonetheless, inequality in the world necessarily forces particular attention to consumer cravings, share of power and conflicts between states and corporations. In order to ensure that sustainability is considered in a formal way by the usual entrepreneur, it is necessary that feasibility evaluations of future projects include more than ecological warnings, economic benefits that will generate more or less environmental care, everything indicates the match will be lost even before start it.

KEYWORDS
Sustainability, dimensions, economic, ecologic, social

INTRODUCCIÓN

La sustentabilidad (o sostenibilidad, dependiendo del investigador y su posición fuerte o débil) se compone de una serie de dimensiones, donde la confluencia razonable de estas genera la posibilidad cierta de que la vida misma de cualquier ser vivo sea prospera, un proyecto empresarial (e incluso social) se ejecute, tareas rutinarias o espontaneas se logren y cualquier otra actividad tenga resultados tangibles. Todo indica que la longevidad y pertinencia está firmemente atada a que efectivamente pueda proporcionarse la dosis exacta de cada elemento requerido, para con ello garantizar el cumplimiento de los objetivos y metas propuestas de forma inicial.
En un mundo tan globalizado y con altas dosis de poder en juego, la dimensión económica tiende a tener una preponderancia significativa, dado que el hombre, los gobiernos y las industrias cada día tienen mayores apetencias en aras de maximizar riquezas, incluso si eso significa la destrucción sistemática del planeta. Indudablemente, todo indica a que el tema económico puede venir afectado por una severa crisis ética mundial, donde la corrupción y codicia vienen a ser importantes factores dentro de la ecuación.
En función a esto, la presente investigación pretende definir la sustentabilidad, analizar las distintas dimensiones que la componen, haciendo un mayor esfuerzo sobre la dimensión económica, con el objetivo final de determinar si efectivamente este último elemento puede ser una ventaja o un obstáculo en aras de incentivar la ejecución de proyectos que sean del todo sustentables y que maximicen incluso la oportunidad de negocios, conllevando esto a que el término pueda ser masificado en el emprendimiento, lo que sin duda alguna pudiese tener una incidencia significativa en que el mundo considere a la sustentabilidad no como una utopía, sino como una verdadera oportunidad de negocios en sí misma.
En los últimos años, hemos visto organizaciones civiles y entidades empresariales, tratando de cultivar la sustentabilidad como un punto de mejora en las prácticas operacionales, considerando que la reutilización, el reciclaje y la innovación pueden ser elementos que tiendan a disminuir costos de forma significativa (e incluso, propician en nacimiento de nuevas unidades de negocio), lo que inmediatamente genera la posibilidad de maximizar ganancias. Con esta perspectiva, todo indica que el rol de los investigadores deberá estar orientado a la creación de estrategias que motiven, alienten y simplifiquen estos términos, a fin de que no queden como meros esquemas académicos, que terminan siendo poco entendibles y que evitan la masificación del conocimiento, y por sobre todo, de los beneficios que esto conlleva.
Para poder llevar a cabo la investigación, el presente trabajo se fundamenta en la revisión documental de literatura especializada, iniciando con la definición de desarrollo sustentable y sus dimensiones, enfocándose principalmente en el tema económico y concluyendo con aspectos de valor que puedan considerarse apetecibles para empresarios interesados en entrar dentro de la dinámica de sustentabilidad, mientras en simultaneo pueden visualizar nuevas oportunidades que permitan generar desarrollo en sus negocios, todo esquematizado y aplicado por la academia como fuente de conocimiento.

I.          Sustentabilidad

Considerando lo citado por Calvente (2007), de acuerdo a los resultados del informe Brundtland, “Our Common Future”, publicado en 1987, “el desarrollo sustentable hace referencia a la capacidad que haya desarrollado el sistema humano para satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer los recursos y oportunidades para el crecimiento y desarrollo de las generaciones futuras.” Esta definición considera elementos de suma importancia, dado que permite visualizar la importancia de hacer uso eficiente y consiente de recursos, que por naturaleza deben considerarse como escasos y necesarios en el hoy y el mañana.
Esta visión demuestra al crecimiento y desarrollo, como términos que deben ser analizados con precisión para con ello ver el alcance lógico de los mismos, permitiendo que las generaciones actuales vivan en condiciones óptimas, mientras se les da la misma oportunidad a los futuros habitantes del planeta. Es toda una dinámica y consecución de decisiones y acciones públicas, privadas y personales, orientada al mismo objetivo común y claro.
Siguiendo con Calvente, Suecia aborda el tema de forma holística y propone que en: “una sociedad en la cual el desarrollo económico, el bienestar social y la integración están unidos con un medioambiente de calidad. Esta sociedad tiene la capacidad de satisfacer sus necesidades actuales sin perjudicar… generaciones futuras…”, planteando con mucha claridad, lo que son las principales y más estudiadas dimensiones de la sustentabilidad. Todo apunta que el desarrollo económico, el bienestar social y el cuido del medio ambiente son los elementos resaltantes para lograr que las generaciones actuales y futuras garanticen su permanencia en su ecosistema, sin con ello desmejorar materialmente la calidad de vida de las poblaciones.
La lucha constante entre los teóricos, es la de considerar si este equilibrio pudiese pretender devolver a la humanidad a sistemas económico más débiles, en aras de garantizar el cuido al medio ambiente, y sobre todo a la integridad de la sociedad como un todo. En torno a esto, se pudiese plantear que el equilibrio de la sustentabilidad, colida con el deseo del hombre por producir más, mejor, en menor tiempo y con mayor rentabilidad, postulados que sencillamente marcan la pauta de la vida del ser humano. Cualquier análisis pudiese plantear que países africanos con terribles niveles de ingreso per cápita, llevan una vida donde existe mayor atención al ecosistema; sin embargo, es evidente las carencias sociales y económicas que los conviertes en ciudadanos en estado de atención extrema. Esto está alimentando por la gran desigualdad que existe en el mundo y que cada día se profundiza más.
Cuando pretendemos que la industria, el transporte, el servicio y la comercialización (elementos económicos), no afecten la atmosfera, la tierra, el mar y los recursos naturales ferrosos y no ferrosos (medio ambiente), y que además no cambien la dinámica social (población, estilos de vida, cultura y organización social), pareciese que se convierte en un tema con aparente poca probabilidad de ser resuelto de forma razonable en el tiempo. Indudablemente, este necesario equilibrio, podría tener detractores en cada esquina, por lo que se convierte en una lucha de teóricos y románticos, creando con ello una coraza que discrimina a personas interesadas en conocer el tema, de acuerdo a sus intereses y necesidades académicas o ciudadanas. El concepto de sustentabilidad se va escribiendo en vivo y directo, dado que con el paso del tiempo se sumaran más dimensiones que pretendan generar mejores condiciones para todas las partes involucradas.

II.         Dimensiones de la Sustentabilidad

Rockefeller (2015), en sus conclusiones enfatiza que la sustentabilidad se fundamenta en las “dimensiones económicas, políticas, ecológicas, morales y espirituales de los problemas interrelacionados y complejos que enfrentan las sociedades democráticas y la comunidad mundial”. Automáticamente, esta visión rompe con el paradigma de las dimensiones económicas, ecológicas y sociales preexistentes, y se plantea el reto de incluir algunos otros elementos mucho más intangibles, pero que indudablemente están asociados a aspectos intrínsecos del ser humano; la moral pareciese que es el primer bastión de este enfoque, considerando que el término puede cambiar de cultura a cultura y marca con mucha contundencia la toma de decisiones diarias de gobiernos, empresas y particulares.
En cuanto a esta última adición, Rockefeller cita fervientemente que “… existe una dimensión ética y espiritual del desarrollo humano. En ese sentido, el preámbulo afirma que ‘una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más’”, lo que en sí mismo es una seria contradicción con el estilo de vida del ser humano, quien persiste en subir la barda de sus necesidades una vez satisface alguna previamente visualizada. Cambiar dicha percepción, indudablemente será el principal reto para la sustentabilidad, habida cuenta de que el ser humano por naturaleza tiene un comportamiento que se deja llevar por las emociones (aun cuando el raciocinio lo diferencia de otras especies), por lo que eventualmente limita la inclusión de algo tan importante como lo es el aspecto ético, más allá de las diferencias propias de cada cultura.

III.        Retos de la Dimensión Económica

Para el profesor venezolano Blanco (2007) “la ciencia económica… estudia la forma más apropiada para el ser humano obtenga el mayor bienestar, o utilidad, posible de los bienes y servicios que produce para satisfacer sus necesidades tomando en cuenta los escasos recursos…”. De esta forma, se entiende que la economía partirá del hecho de que los recursos deben ser utilizados de forma razonable, condición que indudablemente está asociado de forma directa con la sustentabilidad. El gran problema dentro del concepto financiero es que la racionalidad no tiene una concepción plenamente ecologista, dado que el hombre crea nuevas necesidades diariamente, considerando que normalmente pretende subir sus estándares y mejorar la calidad de vida en función a los estereotipos existentes y por existir.
En función a ello, la visión económica del mundo tiene como objetivo evaluar la oferta y demanda, en sintonía con el mercado asociado a estos, y en función a ello generar condiciones que persigan maximizar ganancias en un tiempo relativamente corto. Esta perspectiva hace que el producir menos sea una consecuencia exclusiva de la falta de materia prima, o porque sencillamente es más rentable presionar al decrecimiento de producción para empujar los precios, tal como ocurre abiertamente en el mercado petrolero, especialmente aupado y celebrado por los países pertenecientes a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), quienes no tienen una visión ecologista y social del tema (muchos mechos moral), sino estrictamente económica. Producir más o menos es una opción, si y solo si, eso generará mejores réditos y niveles de rentabilidad.
En la literatura especializada en materia económica, el crecimiento y desarrollo están orientados a elementos inicialmente cuantitativos, aun cuando el desarrollo da suficientes indicios de que debe ser seriamente impulsada la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos (elementos cualitativos), lo que indiscutiblemente está asociado a la elevación de estándares sociales, lo que indudablemente pretende presionar al consumo. Esta visión colida con lo expresado por la Carta de la Tierra, donde se pretende el “ser más”, sobre el “tener más”. Esto requiere de un serio cambio paradigmático, considerando que esa definición es compleja desde el punto de vista conductual y ético, por lo que su aplicabilidad se convierte en una seria y evidente utopía, solo utilizada en foros y literatura especializada. Los tintes filosóficos de dicha concepción, riñen con la percepción de las mayorías.
El gran reto de la dimensión económica se centra en generar tanto confort como sea posible en la transacción o proyecto a ejecutarse, sin evitar que el ejercicio sustentable se concrete en el resto de las dimensiones de forma razonable. Para ello, los actores deben entender que del equilibrio será una obligación y no una opción.

IV.       Propuesta de Valor para la Inclusión de Beneficios Económicos en un contexto Sustentable

De acuerdo a Berk (2008), “…las empresas están sujetas a un riesgo procedente de diversas fuentes: cambios en los hábitos del consumidor y demanda de los productos, fluctuaciones del costo…, rotación de los empleados, entrada de competidores nuevos...”, complementando que “los emprendedores y administradores corporativos están dispuestos a correr dichos riesgos en la búsqueda de rendimientos elevados y los aceptan…”, en este sentido, todo emprendimiento formal nace en un contexto que necesariamente debe ser visualizado como contrario, no de forma negativa, pero si con la necesidad clara de que existirán elementos adversos que tendrán que ser resueltos de forma cíclica. Eso hace que naturalmente, los esquemas de negocio deban ensamblarse con un objetivo de maximización de recursos, evaluando constantemente el costo de oportunidad ante cada situación. Los proyectos de factibilidad requieren de ejercicios en el corto, mediano y largo plazo; cada uno dará una serie de resultados y consecuencias con las cuales deberá lidiarse.
En función a ello, uno de los principales disparadores para la toma de decisión es el resultado de evaluar, tal como lo establece Blanco (2007), el: “…beneficio teórico que se deja de ganar… por utilizar algo en la mejor de las alternativas posibles o, dicho de otra forma: el costo de oportunidad de tener más de un bien es tener menos de otro bien”. En torno a ello, entre una matriz de posibles decisiones, el hecho de tomar una con mayor influencia ética, ecologista y/o social, seguramente redundará en mayores beneficios colectivos, pero probablemente los mismos tendrán una incidencia severa en la inversión efectuada por el emprendedor, dándose allí un costo de oportunidad individual (más allá de los evidentes e innegables beneficios a futuro). Este es primer escollo con el que deberá lidiarse, si se desea hacer un análisis holístico y no seccionado.
En esta perspectiva, la dimensión económica tiene un impacto significativo en la sustentabilidad, considerando que al momento de ejecutar un proyecto de negocio (o incluso con características sociales), una de las primeras variables que se analizan son las relacionadas con la factibilidad financiera, elemento que se basa principalmente en el flujo de caja proyectado, el retorno de la inversión, posibilidades de crecimiento y productividad (capacidad instalada). A todas luces, esto muestra que la dimensión económica pudiese obviar otras dimensiones y terminar convirtiéndose en un serio obstáculo en aras de lograr el equilibrio requerido.
La huella ecológica evidentemente es alarmante y las acciones de los Estados, privados y particulares han sido insuficientes, considerando que los países industrializados solo hacen esfuerzos tibios en cuanto al tema, dado que evidentemente colida el deseo de poder económico, versus el mantenimiento del planeta. Los países más ricos del mundo, al juntar producto interno bruto e ingreso per cápita se han planteado la misión de ser mejores con el ambiente; sin embargo, su impacto es meramente anecdótico, dado que no ocupan largas extensiones de tierra, y tienen bajos niveles de población que en nada se comparan con Estados Unidos, China, Rusia e India.
En países más sofisticados, el tema de la sustentabilidad genera réditos para los emprendedores interesados en el tema, considerando que han constituido unidades de negocio que reciclan, reúsan e innovan con una visión comercial y de rentabilidad. Negocios asociados al tratamiento de desperdicios; al uso de comida orgánica y la creación de medios para ser más eficientes y efectivos; innovación energética, que incluso les permite abastecer a la red interconectada de sus localidades; el incentivo de medios de transporte ecológicos (bicicletas, políticas para compartir vehículos, entre otras); la producción de piezas de vestir, bolsos y equipos re-manufacturados hechos en base a productos desincorporados; creación de mercadería de limpieza biodegradables; sistemas de filtraje y desinfección de aguas servidas (e incluso recolección de agua de lluvia para uso doméstico e industrial); consultoría en cuanto a mejores prácticas ecológicas; creación de subproductos, fundamentado en excedentes en procesos más complejos; y muchas otras estrategias que pueden llevarse a cabo de forma eficiente, efectiva y por sobre todo rentable.
En función a esto, los estudios de factibilidad económica deben dedicar todo el espacio que hasta ahora han mantenido en cuanto a los productos principales, mientras analizan oportunidades comerciales de los subproductos y/o desechos, considerando que ya existen precedentes de entidades que obtienen ingresos no despreciables por ítems calificados inicialmente como chatarra, pero que indudablemente pueden ser parte de la materia prima de otros modelos de negocio, quienes gustosamente pagarían con descuento para la obtención de los mismos.

V.        Constructivismo como mecanismo de aprendizaje

El gran aporte entonces está enfocado a cómo cambiar este paradigma, de forma tal que los Estados, privados y particulares decidan ver oportunidades donde otros ven desperdicios. Básicamente este esfuerzo tiene que darse desde la academia, como fuente principal del conocimiento, aupado por empresarios deseosos de poner infraestructura y recursos de todo tipo en aras de motivar la innovación en áreas que en la actualidad pueden estar desatendidas, y focalizar los esfuerzos de forma precisa, localizada, eficiente y por sobre todo, con resultados inmediatos.
El constructivismo como modelo instruccional brindará la posibilidad de que el estudiante aporte directamente junto con el facilitador (profesionales con experiencia de los distintos sectores) y logren resultados amarrador a los planes organizacionales de las empresas y de los intereses de la nación. Todo con una visión holística y de máximo aprovechamiento de los recursos disponibles y su impacto en el medio ambiente.
En términos prácticos pudiese traducirse en el desarrollo de proyectos donde los estudiantes participen directamente en la ejecución de los mismos, y que además, se busque dar solución a otras distorsiones que puedan ser identificadas. De esta forma, la academia logrará incentivar el concepto de sustentabilidad, brindará el apoyo conceptual desde las universidades y colaborará con la ejecución activa de jóvenes interesados en dar aportes tangibles y que puedan ser retribuidos en pro de su propio bienestar como futuros profesionales. A cambio, el Estado y los privados deberán garantizar los recursos necesarios para la misma sustentabilidad de la academia y además de ello generar la posibilidad de otorgar un primer empleo formal a los estudiantes destacados, lo que sin duda alguna redundaría en beneficios para todos los involucrados. Éticamente no es incorrecto considerar que la academia pudiese convertirse en un proveedor serio de servicios para el sector privado y público.

CONCLUSIONES

La sustentabilidad es un tema vital para el mundo, dado que la humanidad no cuenta con medios alternativos suficientes para poder sustituir el hábitat que se conoce luego del eventual agotamiento y/o destrucción de todos los recursos con los que actualmente se cuenta. El punto no es solamente tener y preservar calidad de vida en el hoy, sino poder garantizar que exista incluso algo mejor para el mañana, por lo que el reto se vuelve aún más grande para las generaciones consientes en cuanto a la huella ecológica de la población que actualmente hace vida en el planeta; los esfuerzos han sido muchos, y los resultados apenas son tangibles.
Para poder lograr los objetivos, todas las dimensiones juegan un papel fundamental; no obstante, lo económico constantemente se convierte en un obstáculo, considerando el deseo consistente de incrementar la rentabilidad ante cada proyecto y/o acción que se emprende, obviándose muchas veces los aspectos sociales, éticos y ecológicos asociados. La literatura se ha enfrascado en convertir el termino en una utopía, lo que lejos de ayudar, ha creado una importante barrera solo apta para intelectuales, estudiosos y ambientalistas. Esto ha evitado la masificación del tema, y solo lo convierte en una moda temporal y con poco alcance.
El objetivo fundamental será hacer una invitación seria para que los financistas e innovadores junten ideas y esquemas de negocio que sean propicios para la inversión, convirtiendo la sustentabilidad en una fortaleza y no en una debilidad organizacional. Generar modelos donde sea más provechoso aplicar métodos alternativos, propiciará a que los grandes capitales dirijan la mirada y entiendan que hacer las cosas bien también puede generar réditos. El gran trabajo para el futuro será poder juntar estos extremos y garantizar que la sustentabilidad no sea un obstáculo y camino rápido para volver a la edad de la piedra, mientras que en simultaneo el emprendedor sienta que el costo de oportunidad esta de su lado, si decide direccionar sus inversiones a sectores no convencionales.
La academia debe ser pilar fundamental en este esquema, dado que debe incentivar desde sus distintas escuelas el enfoque de sustentabilidad, para con ello motivar la aplicación de modelos constructivistas que propicien la creación de nueva tecnología innovadora, aplicable de inmediato, adaptada a un modelo de vida sano y por sobre todo rentable para todos los involucrados. Convertir la sustentabilidad en una ventaja, será el mejor resultado esperado. Convertir a la academia en proveedor confiable de servicios, será la misión del liderazgo institucional, más allá de eufemismos éticos que deben ser discutidos abiertamente a fin de llegar a consensos sanos y justos para todos.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

Berk, J. y Demarzo, P. (2008). “Finanzas Corporativas”. Pearson Educación. Naucalpan de Juárez, México.
Blanco, A. (2007) “Formulación y evaluación de proyectos”. Editorial Texto. Caracas, Venezuela
Calvente, A. (2007) “El concepto moderno de sustentabilidad”. Universidad Abierta Interamericana, Centro de Altos Estudios Globales, Argentina
Ertmer, P. y Newby, T. (1993). “Conductismo, Cognitivismo y Construccionismo: Una comparación de los aspecto críticos desde la perspectiva del diseño de instrucción”. Performance Improvement Quarterly, 6(4) 50-72.
Estupiñan, R. (2011). “Administración de Riesgos E.R.M. y la Auditoría Interna”. ECOE Ediciones. Bogotá, Colombia
Naím, M. (2016). “Repensando el Mundo”. Editorial Melvin, C.A. Caracas, Venezuela.
Reigeluth, C. (1999) “Diseño de la instrucción. Teorías y modelos, un nuevo paradigma de la teoría de la instrucción”. Aula XXI, Santillana.
Rockefeller, S. (2015). “Igualdad democrática, desigualdad económica y la Carta de la Tierra”. Publicado por la Carta de la Tierra Internacional y el Centro de la Carta de la Tierra de Educación para el Desarrollo Sostenible en la UPAZ, bajo la Cátedra UNESCO en Educación para el Desarrollo Sostenible y la Carta de la Tierra. San José de Costa Rica.
Rodríguez, L. y otros autores (2013) “Una Mirada a la Teorías y Corrientes Pedagógicas”. Consejo Nacional Técnico Pedagógico, en su publicación, México.
Sequeda, P. (2014). “Finanzas Corporativas y Valoración de Empresas al Alcance de Todos”. Ediciones de la U. Bogotá, Colombia.
Strategos. Recuperado de la web en fecha 14 de junio de 2017 http://fondoeditorial.uneg.edu.ve/strategos/normas.html
Sustenta  http://sustenta.utem.cl/  “Premio Empresa Sustentable 2017” Recuperado de la web en fecha 30 de mayo de 2017.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2015). “Replantear la educación ¿Hacia un bien común mundial?”. Ediciones UNESCO.

domingo, 18 de junio de 2017

Maquiavelo y sus pupilos

Aguas arriba


Se decía que todo príncipe debía leer la obra de Maquiavelo, lo que tendría un profundo impacto en su futuro reinado, y con ello garantizar continuidad y “prosperidad” en su tiempo en el trono. Cuando traemos al presente muchas de las frases de este intelectual funcionario monárquico de un mundo muy lejano para nuestro hoy (nació en 1469 y murió en 1527), nos damos cuenta que muchos políticos en Suramérica aún siguen viviendo a la luz de sus ideas y principios.

Ciertamente, la obra de Maquiavelo hace que se le acredite el título de padre de la ciencia política moderna, por su invaluable aporte en entender el contexto que le tocó vivir (incluso poniendo en riesgo su integridad) y con ello sistematizar en parte las causas y consecuencias de las victorias y derrotas políticas de su época. Todo el impacto que causó no lo vio en vida, pero sin duda alguna marcó la historia de forma fulminante. Su obra El Príncipe terminó siendo un presente para Lorenzo II del Médici y para el mundo.

Visualizar como se concluye “que a los hombres conviene o atraerlos por la buenas o anularlos, porque de las ofensas leves se vengan, pero de las graves, no” hace concluir que la fortaleza que han puesto los gobiernos del Siglo XXI en atropellar a ciudadanos es pieza clave para manosear la dignidad de naciones  que terminan siendo humilladas por limitados grupos de personas con intereses muy particulares, entendiendo que al arruinarlas socaban sus creencias más profundas, con el objetivo de hacerlos olvidar que en algún momento de sus historia fueron prosperas.

Aguas en el medio

De acuerdo a Maquiavelo “hay tres maneras de mantener dominio de los Estados conquistados y que antes de la conquista vivían en libertad con leyes propias. La primera, arruinarlos; la segunda, ir a habitar personalmente en ellos; la tercera, dejarlos vivir con sus propias leyes, recabando tributos y creando en ellos un gobierno oligárquicos que te lo conserven amigo”. Sin duda alguna, pareciese que la primera opción es la que más adeptos ha conseguido, no renunciando al cobro de tributos como forma de usurpar los intereses económicos de la poca fuerza productiva existente.

Esto demuestra en cierta forma, que El Príncipe sacó a la luz la perversidad de los gobiernos, dejando dar una mirada clara a la visión autoritaria que mantienen los gobiernos para con ello poder sobrevivir, partiendo de que existe una eterna lucha entre los pueblos y los gobernantes, considerando que estos últimos deberán partir de la premisa de que los primeros trataran de cortar sus yugos en el primer momento que sea esto posible. Tratar que esto no ocurra es la primera enseñanza que dichos postulados plantean.

Aguas abajo

Hoy en día son contados los reinados existentes. Muchos de ellos ya no tiene la autoridad de otrora; el problema lo conseguimos con gobiernos aparentemente democráticos que se atreven a verse a sí mismo con imprescindibles, engendrados en la más rancia perversidad de los más desposeídos, quienes ven en salvadores la posibilidad de invertir las circunstancias y tomar una cuota de poder (por pequeña que aparente ser) que les haga sentir por primera vez incluidos en un sistema que por naturaleza los miró sobre los hombros.


El reto más importante se basa en sobrevivir a la calamidad que esto genera, evitar que los postulados más negros sobre la forma de maniatar a las masas se materialice por tiempo infinito y que en algún momento los pueblos entienda que fueron parte de un juego de ajedrez donde a victoria estaba cantada, porque sencillamente el jugador Estado ya sabía de antemano las piezas que jugarían los ciudadanos por desesperación o completa ignorancia. No existen precedentes escritos de que Maquiavelo haya dicho el fin justifica los medios; no obstante, su obsequio a los príncipes y reyes de su época era darles toda la enseñanza para que entendieran que la debilidad ante los hombres sería su propia ruina. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/

viernes, 9 de junio de 2017

Racionalidad

Aguas arriba


La racionalidad es ese intangible que hace que actuemos con la razón y no solo por nuestro instinto. Lo cierto es que esto es aplicado de forma limitada, dado que la dosis de irracionalidad del ser humano es infinita, lo que claramente se ve plasmado en millones y millones de personas que ingieren comida chatarra, beben alcohol, fuman, tienen constantes excesos, etc., etc. Todos estamos medianamente consientes de las consecuencias de los actos; no obstante, la propia esencia del hombre como especie hace que indudablemente seamos imprudentes en todos los aspectos de la vida. Durante el Siglo XX y lo que va del Siglo XXI (como historia contemporánea), los pueblos de América pensaron (contra toda lógica) de que el socialismo/comunismo era la forma más apropiada para hacer vida, obviando que la historia decía lo opuesto. Los resultados son más evidentes, dado que solo basta ver la calidad de vida de millones de personas de esta parte del mundo.

Desde el punto de vista económico, gran parte de las corrientes miran al hombre como un ser más o menos pensante, y en función a ello se diseñaron las principales teorías que hoy estudiamos; sin embargo, lo cierto es que hay mucho más. El hombre, como especie, no necesariamente actúa de la misma forma en todos los escenarios y momentos de la historia, por lo que forzosamente nos conseguimos con un no sé qué, muy difícil de explicar y que no termina de ser engranado en toda la macro estructura social. Siendo así, siempre será difícil la predicción de eventos de forma certera, dado que desafortunadamente siempre habrá una variable difícil de medir con total y absoluta exactitud. La capacidad de reacción de los habitantes de la Tierra es evidente, dado que tenemos al libre albedrío de nuestro lado, el problema es qué hacemos con ello.

Aguas en el medio

Muchos países del mundo han dado lucha férrea a sistemas totalitarios. Algunos esperaron décadas, otros años y uno que otro solo meses. Se dan cuenta del círculo vicioso donde se encuentran y arrasan con malos gobiernos y mini reinados desastrosos. Venezuela ha estado sumergida en una terrible pesadilla por casi dos décadas, dejando atrás una rica tradición democrática, donde los avances fueron tan notables que aún pueden ser vistos en cada esquina (la infraestructura construida en estos últimos años apenas está compuesta por algunos edificios con paredes de anime). Todo esto sin contar el nivel de desprofesionalización que hemos visto en las instituciones e incluso en la actitud del habitante común con el que nos topamos al cruzar la esquina.

Siendo así, es evidente que la racionalidad se ha perdido, producto de una serie crisis de movimiento que nos mantiene aferrados al teléfono, al borde de la silla, mientras esperamos ver el desenlace de una película verdaderamente terrorífica de la que eventualmente saldremos con todo y las heridas que se han abierto de forma incesante y con bajo nivel de cicatrización.

Aguas abajo

Los cambios en Argentina y Perú son evidentes; la situación de Ecuador es increíblemente llamativa por todos los recovecos que se ven a la distancia; Brasil hace todo lo posible por tomar en serio el papel que le toca por ser el más grande de Suramérica (sitial que ha asumió tímidamente); Colombia tiene una dinámica que desde aquí se ve bastante ecuánime, dado que tiene diatribas internas, que son resueltas en casa de forma altamente diplomática, donde la alternabilidad es más que evidente.


Por otro lado, nos conseguimos con países como Costa Rica, Panamá y República Dominicana, quienes luchan contra sus propios demonios y poco a poco se posicionan como engranajes eficientes que nos hace pensar sobre el futuro de la región. Los países desarrollados siguen siendo y lo serán en el futuro porque sencillamente cada quien sabe el rol que tienen en su sociedad. El estudiante sabe que debe estudiar, el constructor que debe construir y el gobierno entiende que debe dirigir como todo un maestro de obra y buen padre de familia. De este lado del mundo, aún seguimos cultivando nuestras apetencias particulares y no hemos terminado de comprender que ser ciudadanos es el título más honorable que podemos llevar a cuestas. Hasta la próxima entrega @wlagc http://actualidadfinancierayfiscal.blogspot.com/

martes, 6 de junio de 2017

La economía como principal dimensión o limitación

Presentado por:
García, Wladimir
C.I. 13.853.356
Guayana, Junio de 2017
Índice

I.              Sustentabilidad y sus dimensiones

Rockefeller, S. (2015) exploró las dimensiones económicas, políticas, ecológicas, morales y espirituales que afronta la sostenibilidad en el mundo democrático. Lo ve como un asunto complejo que debe ser trabajado de forma sistémica; no obstante a ello, mira como principal escollo la existencia de una severa desigualdad económica advertida, clara y constante en todo el mundo. Desarrolla con sigilo el hecho de que el hombre de negocios se aferrará a su poder para con ello maximizar la producción, distribución y comercialización de bienes, aun sabiendo sobre la existencia de elementos de otra índole que deben ocupar puestos privilegiados al momento de tomar decisiones de negocio.
La Carta de la Tierra y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas son la respuesta ante esta dinámica, tratando de incorporar el elemento ético en una ecuación desbalanceada y que prácticamente de forma unánime se decanta en propiciar el crecimiento sobre el desarrollo económico. Indudablemente, los esfuerzos ya sensibilizaron a algunos que sin dudarlo se han planteado la misión de afrontar el tema, por más utópico que parezca. El gran reto será poder traer algo de pragmatismo, a fin de que el tema pueda ser digerido por las masas de forma más sencilla. Con ello, podrá invitarse a otras personas con intereses más focalizados, para que brinden sus aportes por pequeños que parezcan.
Habitualmente vemos como las dimensiones económicas, políticas y ecológicas son las que más coinciden en la literatura; no obstante, lo moral y espiritual van ganando cada vez más adeptos en un mundo que se resiste a autodestruirse de forma avasallante, por más que la sociedad moderna haga los mayores y mejores intentos por acabar con todo lo que está a su paso. Todo indica que las próximas guerras arruinaran países e industrias, y ello traerá una grave afectación en la calidad de vida de los ciudadanos, minando el resto de las dimensiones de forma inminente y con resultados prácticamente apocalípticos. El reto será poner cada cosa en su contexto, y con ello comprender el camino que debe tomar la humanidad.
Claramente, “el preámbulo de la Carta de la Tierra también reconoce que existe una dimensión ética y espiritual del desarrollo humano. En ese sentido, el preámbulo afirma que ‘una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más’” (Rockefeller, S., 2015). Poder apreciar la simpleza y templanza de esta expresión puede ser relativamente fácil para cualquier persona con capacidad de leer. El gran problema será cambiar todos los hábitos preexistentes y vivir en función a una serie de postulados que son de difícil aplicación, por lo ya intrínseco de lo aprendido con tanta vehemencia por siglos de historia.

II.           Economía como ciencia

De acuerdo a Rache (2010), la economía es una ciencia social que desde el punto de vista positivo explica, describe y clasifica hechos económicos, a través de teorías macroeconómicas y microeconómicas (cada una con características muy particulares y consecuencias directas para la sociedad), mientras que desde la perspectiva normativa se plantea el diseño y ejecución de normas para estabilizar la economía por medio de políticas de corte fiscal, monetaria, cambiaria y crediticia. Tal como se desprende de esta definición, la economía tiene una cercana relación con ciencias administrativas, jurídicas, sicológicas, históricas, sociológicas y con muchas otras ciencias exactas, para con ello poder cumplir sus propósitos.

III.        Modos de producción

De acuerdo a la literatura, los sistemas económicos (o modos de producción) más importantes de la historia son la comunidad primitiva, modo asiático de producción, esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo. Cada uno tiene sus características particulares, y forman parte de la evolución del ser humano desde el homo sapiens hasta la fecha. Para poder entrar en materia, se debe destacar que los términos previamente citados se refieren a la forma en que los hombres se han organizado históricamente con el objetivo de satisfacer necesidades colectivas, logrando con ello producir, distribuir y consumir los bienes y servicios disponibles. Con todo ello, se logra crear una interacción razonable (no siempre justa) entre las fuerzas productivas y la sociedad.
La comunidad primitiva se manejaba en un ambiente semisalvaje, donde el hombre buscaba la forma de satisfacer necesidades a través de la naturaleza. En este contexto, éste es nómada, dado que se va desplazando en función a la obtención de lo que requiere para alimentarse y vestirse, dándose con ello una especie de cooperativismo inspirado en la necesidad y en el hecho de que no existe clase social ni propiedad privada. La sociedad busca bienes y servicios, consiguiendo satisfacerse prácticamente a pulso, imperando con ello en primera instancia las fuerzas y habilidades individuales. Teóricamente, el hombre no se explotaba a sí mismo, dado que la obtención de alimentos era la mínima necesaria. De igual forma, ambos géneros tenían roles muy marcados en la sociedad. Pareciese tener un sentido altamente sustentable, dado que se tomaba de la naturaleza justamente lo necesario, considerando la precariedad de la situación y contexto.
Antes de llegar la esclavitud, irrumpe el modo asiático de producción. Este modelo fue aplicado en Asia y por los aztecas. Su funcionamiento implicaba y desarrollaba la explotación del hombre, la formación de una clase dominante y se dejaba de ser nómada, para con ello instaurarse precariamente el concepto de propiedad. Con este breve inciso se abre camino al esclavismo. Egipcios, babilonios y fenicios dan el primer paso, instaurando la propiedad privada de los medios de producción, lo que incluía a los esclavos como objetos con una utilidad clara por su aplicación física en la obtención de bienes y servicios para una clase superior. El hombre (por llamarlo de alguna forma) tiene un precio y forma parte de la mercadería que puede ser comercializada.
Luego llegamos al feudalismo; régimen de la Edad Media europea, quien sienta las bases del capitalismo como principal modelo en el mundo. El poder redistribuye tierras y privilegios en ciudadanos leales y en torno a ello se construye toda una sociedad compuesta por feudos y servidumbre. Ya no se entienden como esclavos, pero realmente la diferencia no era sustancial. El feudalismo desaparece y nace el capitalismo. Llega la producción en masa, oferta, demanda, libre competencia, mercados, dinero, riqueza, éxito como sinónimo de esfuerzo individual y corporativo, tributación en torno a este fenómeno, intervención limitada del Estado y tantos otros eventos de importancia. No todo es positivo, dado que se dan grandes distorsiones entre la clase trabajadora, empresarios y minorías, pero más allá de ello, evidentemente es el mejor modelo existente.
Por último, aparece el socialismo. Difícil de entender y más aún de explicar. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas hacen el primer ensayo, donde predomina la propiedad social, las clases sociales desaparecen, vuelven conceptos de cooperación, desaparece la aparente "explotación del hombre", se busca satisfacer necesidades sin perseguir la riqueza, vuelve el centralismo y muchos otros elementos adicionales, en su mayoría abstractos. Pareciese que funcionalmente, es el más sustentable, dado que racionaliza y redistribuye “equitativamente”.

IV.        Limitaciones de la economía y su interrelación con las otras dimensiones

Los modelos económicos primitivos y socialistas muestran una cara que pudiese parecerse más al modelo sustentable ideal. En ambos casos, en apariencia se visualiza la utilización racional de recursos, cosa que en la teoría pudiese resultar razonable. El gran obstáculo es que en el primero de los casos, existe una precariedad notoria en la calidad de vida de las personas, mientras que en la segunda, los ensayos han resultado insatisfactorios, dado que ha propiciado el nacimiento de clases sociales que tratan de enroscarse en el poder, no viviendo las mismas limitaciones que viven los ciudadanos, generándose ilimitadas distorsiones y desmadres, tal como se ha podido ver en naciones que incluso han cruzado la barda hacía el comunismo radical, que de hecho jamás ha podido ser entendido a plenitud.
No todo ha sido malo, dado que algunas naciones como Australia, Canadá, Noruega, entre otras, han mostrado versiones muy interesantes de economías que viven entre el socialismo y el capitalismo con mucho tino. No obstante, históricamente se ha visto que el sistema de mercado abierto es el que más prosperidad ha traído (aun cuando propicie otro tipo de luchas). Desafortunadamente, a la fecha no se ha logrado del todo traer sustentabilidad completa, dado que en este modelo lo principal será producir más y mejor, incluso arrastrando al mundo consigo.
El extremo de la economía de mercado en muchas ocasiones genera severas distorsiones ecológicas, dado que normalmente no trae consigo planes serios de recuperación de las áreas de afectación (con algunas excepciones), partiendo del hecho de que desde una perspectiva radical, el ingenio del hombre propiciará condiciones para resolver baches futuros para cuando se agoten recursos no renovables. Por otro lado, desde el punto de vista social en muchas ocasiones tampoco mira al hombre como un colaborador en el proceso, sino como un mero recurso (por más que se pretenda considerar que dicha visión ha evolucionado en el tiempo, cosa que es parcialmente cierta). Este enfoque (por momentos anárquico) genera una brecha entre el hombre ético y el que ejecuta acciones sin pensar en consecuencias reales, sino solamente estadísticas, situación que pudiese profundizarse con el paso del tiempo, sobre todo en países industrializados que cada vez requieren más cuotas de poder.
Definitivamente, resolver la dimensión económica hará que el resto de las dimensiones puedan tener sentido y sean factibles en un contexto que cada día requiere de mayor generación de bienes y servicios de consumo masivo, con el objetivo de mantener los hábitos de consumo del mundo moderno. Esto pudiese ser detonante para lograr un mundo verdaderamente sustentable y no simplemente una utopía.

V.           Fuentes Bibliográficas

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